La ciudad viva


Está en: Inicio > Blog


Ciudad: condición de ciudadano

por Paco González — Lunes, 22 de febrero de 2010

tren-bici01-cv

La condición de ciudadano y la definición de ciudad están íntimamente relacionadas. La crisis de las estructuras político-administrativas hace necesario el re-pensar los conceptos de ciudad y ciudadanía desde las prácticas de la propia comunidad.

Cómo ser ciudadano.

6:30 am Se levanta, ducha y desayuna. 7:40 am Alcanza la estación, en invierno ve amanecer a lo largo del paisaje que recorre, con suerte, en unos 20 minutos. 8:00am Entra a la estación central, abarrotada de personas que llegan, esperan o van. 8:05 am Toma su bicicleta, otros van a pie. 8:20 am En el trabajo.

¿En cuántos espacios ha transcurrido la escena convencional anteriormente descrita? Tomemos dos de los espacios de la ciudad, el funcional y el político-administrativo. En el espacio funcional hemos estado en el barrio, la ciudad, el área metropolitana y en la región urbana; en el espacio político-administrativo [1] hemos estado en el Distrito, el Municipio, la Diputación o Cabildo, las Entidades Metropolitanas, Autonomías y Estado [2].

La condición de ciudadanía se ha descrito históricamente como la pertenencia a la ciudad, con sus correspondientes derechos y deberes. Esta condición de ciudadanía se transfirió al estado-nación desde que éste se convirtió en el ámbito político-administrativo predominante. Ahora, de nuevo, esta condición vuelve a estar en crisis al mismo tiempo que el estado-nación.

tren-bici04-cv

La ciudad a la que hacemos referencia como ciudad funcional ha sobrepasado los límites y esquemas de la ciudad político-administrativa. En general estén definidas o no, como áreas metropolitanas de derecho, vivimos en ciudades que abarcan o influyen a varios municipios y a distintos ámbitos político-administrativos. Es habitual que en nuestro recorrido diario nos enfrentemos a diferentes circunscripciones de las distintas administraciones que se superponen sobre un mismo territorio.

La estación de trenes de cualquier ciudad es un ejemplo paradójico de los espacios de los flujos y los lugares. De forma rápida y no precisa: las estaciones pertenecen [3] a una entidad pública dependiente del presupuesto estatal, mantienen una coordinación de los organismos de transportes autonómicos, influyen y afectan al desarrollo regional y conectan localmente municipios que conforman una misma ciudad funcional.

Esta superposición de niveles administrativos múltiples enfrenta al ciudadano a una situación paradójica y contradictoria en la que su relación de pertenencia con el lugar varía en función de cómo se relaciona con estos ámbitos político-administrativos superpuestos. Para esa persona “su realidad” sigue siendo única y no es una realidad multiplicada. Sin embargo, obtiene respuestas múltiples de cada uno de los intermediarios de las administraciones que están implicadas. No sólo es una cuestión de atención de los servicios. El ciudadano ha de recordar que estas instituciones públicas se definieron al haber cedido parte de su voluntad individual al procomún. Por lo tanto, su condición de pertenencia ciudadana se ve multiplicada en todas estas instancias.

tren-bici03-cv

Ante esta crisis, ¿qué es ser ciudadano?

Al margen de disquisiciones administrativas, éticas o políticas, podemos afirmar que ser ciudadano es pertenecer a una ciudad. Pero, ¿cuántas formas de pertenecer a la ciudad podemos llegar a reconocer? Hay quien el más estricto sentido, afirmaría que es ciudadano quien forma parte del padrón o censo en la localidad y de esa forma obtiene una serie de derechos y deberes al pertenecer a ese lugar.

Pero, ¿no es una afirmación totalmente excluyente respecto de todas las personas que habitan la ciudad cotidianamente? Desde el estudiante que a lo largo de nueve meses habita la ciudad, el trabajador que tiene su residencia en otra localidad, desde el turista y el migrante, el visitante ocasional y el regular. ¿No es dejar a esas personas sin el derecho, y los deberes, de la ciudad que habitan? En el sentido más amplio, ciudadano es cualquiera que habita la ciudad. De forma que, cualquiera que interactúe en la ciudad es ciudadano de esta.

Las distintas prácticas de los ciudadanos son las que redefinen el propio concepto de ciudad y ponen en crisis las convenciones históricas de la ciudad. Es en estás prácticas dónde encontraremos respuestas para esta crisis.

En los siguientes posts repasaremos cómo se redefine el concepto de ciudad desde los ciudadanos.

Paco González, radarq.net

Bibliografía, fuentes y notas.

[1] Caso del estado español.
[2] Aunque algunos de estos ámbitos no estén recogidos stricto sensu en la ley, es cierto que se desarrollan por los instrumentos que se definen en esta.
[3] Caso del estado español.

Foto 1 de Manuel Vadillo CC by-nc-nd
Foto 2 de Foto de Maxwell GS CC by
Foto 3 de Foto de Jeremy Brooks CC by-nc-nd

comparte:
  • Facebook
  • del.icio.us
  • Twitter
  • Google Bookmarks
1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (1 votos, media: 3,00 sobre 5)
Loading ... Loading ...

Etiquetas: , , , , , , , , , , ,

11 comentarios a “Ciudad: condición de ciudadano”

  1. Brijuni dice:

    Cool, Paco. Esperamos a los siguientes posts, pues.

  2. suju dice:

    Nos ha encantado recorrer la escena de como ser ciudadano desde que te levantas hasta la llegada al trabajo, creo que a todos nosotros se nos ha pasado una película por la mente sobre como son nuestras mañanas.

    No podemos dejar de estar de acuerdo con las múltiples capas que uno lleva consigo cuando dice “ser ciudadano” y que ellas son las que redefinen el concepto de ciudad, desde los mismos ciudadano, como tu bien dices.

    Sin embargo creemos que hay un grupo mayor de ciudadanos (a nivel mundial) que no son tenidos en cuenta y que incluso podrían ser tachados de no-ciudadanos. Estamos hablando de todos aquellos que viven en suburbios de autoconstrucción a las afueras de las ciudades de los que nadie se quiere/puede hacer responsable y que, creemos, son en este momento el mayor número de habitantes. Es decir, ellos SON ciudad, pero a su vez (y extrañamente) pocas veces son tenidos en cuenta cuando se habla sobre la ciudad y su funcionamiento. Es más se los excluye.

    Incluso hay veces en que la realidad supera la ficción, uno de estos ejemplos de ficción/realidad lo encotramos en Ulaanbaatar, la capital de Mongolia.

    Mongolia, con sus 2,5 millones de habitantes y 26 millones de cabezas de ganado, tiene una economia basada en la ganaderia transumante. Hasta hace poco subsistia gracias al dinero que la Union Sovietica le donaba, cuando esta dejo de existir -y por tanto de dar dinero- la economia se vino abajo, los precios se dispararon y los puestos de trabajo fueron desapareciendo. Mucha gente que hasta entonces trabajaba en una oficina tuvo que volver a sus origenes pastoriles para poder sobrevivir. Desgraciadamente los inviernos de principios de 2000 fueron tan duros que millones de animales murieron congelados y el pasto apenas creció con los consiguientes problemas, por ello muchos ganaderos volvieron a la ciudad, algunos todavia con su ganado, para encontrar ahí un trabajo. ¿Y con qué se encontraron?

    En las afueras de Ulaanbaatar surjió una imagen daliniana de desierto, ganado, hombres y -al fondo- grandes edfificios (en este orden) ya que sin un pase, que cuesta unos 50 euros, no está permitido vivir y/o acceder a la ciudad. Como uno se puede imaginar, en un pais donde el salario mensual medio es de 20 euros, no todo el mundo puede permitirse el lujo de gastarse 50 en un pase. La consecuencia es que a las afueras de la ciudad se han formado “suburbios” de tiendas nomadas (gers) totalmente desvinculados de la ciudad y sus actividades. Al no tener un pase, las personas que viven en ellos, no tienen el estatus de ciudadano y por tanto tampoco tienen derecho a la seguridad social, educación, trabajo legal…es decir, son ilegales en su propio país.

    De esta manera los suburbios obtienen otra dimension, no solo estan habitados por gente no deseada en la ciudad (no-ciudadanos) sino que además no tienen practicamente posibilidad alguna de llegar a salir de esa situacion y obtener ese estatus tan deseado: el de ciudadano.

    En la película Código 46 (http://en.wikipedia.org/wiki/Code_46), de Michael Winterbottom, se habla precisamente de esto y se hace una crítica a ese control sobre los ciudadanos, el estatus al que estos tienen acceso/derecho o no y a las implicaciones que esto conlleba.

    Ante tu pregunta de qué es ser ciudadano no hemos podido evitar el pensar en otra: ¿cúando no somos ciudadanos? Y, ¿llegará un momento en que el ser ciudadano sea un estatus dificil de alcanzar?

  3. Federico dice:

    Paco además de felicitarte por tu post, (tambien va por el comentario de los SUJU Holandeses que parece por si solo un post) retomo una conversación que hemos mantenido en otras ocasiones, sobre la interacción ciudadano-ciudad y la definición de un tipo/modelo de ciudad desde la perspectiva de las personas que viven en ella y por tanto la usan, dsifrutan y sufren. ¿esto es posible? ¿es una utopía? ¿o un cuento chino?.
    Curiosamente uno de los planteamientos de arranque de este pensamiento, era quien debía considerarse ciudadano. Un debate no cerrado, y que me parece muy pertinente hablar, debatir. Porque yo no lo tengo nada claro.
    Sobre todo si queremos que ese ciudadano pueda decidir como debe ser la ciudad en la que vive. Un turista que visita una ciudad durante unos días, vive, disfruta y sufre esa ciudad, pero desde una perspectiva muy distinta al del residente. Es más sus opiniones están confrotadas, unos buscan ocio, cultura, diversión y otros además de eso un espacio donde vivir de manera confortable, segura, accesible, pero sin ruidos, sin usos que alteren su espacio vital de vida.
    ¿Quien debe decidir, como es una ciudad?, esto no está del todo claro y yo no me atrevo a decir un ciudadano es igual una persona que vive 3 días en una ciudad que otra que lleva viviendo 3 años.., aunque si creo que se debe superar determinados conceptos sobre la pertinencia o no a un espacio, y si poner en relación directa ciudadano con el tipo de ciudad que quiere para vivir. Ahí comenzaremos a verificar una serie de claves que nos dan vértigo. Aún más espinosas que lo que has comentado.
    Y vuelvo a preguntar: nuestras ciudades son espacios de convivencia, multiculturales, multifuncionales, con las mismas oprotunidades para todos en su desarrollo de formas de vida. La respuesta es claramente NO. Cada ciudad tiene uno o varios barrios invisibles, donde alojar convenientemente a población inmigrante y a “otros”, pero sin llegar a estos extremos, no es lo mismo vivir en un barrio bien posicionado con servicios y equipamientos adecuados, que vivir en zonas periféricas donde no la accesibilidad y los servicios están castigados..
    ¿Los ciudadanos podemos definir como queremos nuestras ciudades?, precisamente para ser ciudadanos, para usar, disfrutar y sufrir nuestras ciudades. Algo complejo porque la participación está muy condicionada, y es dificil que la gente gaste tiempo en algo difuso, que no ve con claridad. Yo si os animo a pensar sobre esto. Por esto este post y los comentarios que empiezan a salir son muy interesantes. Si este tema os interesa decidnos si quereis abrir este debate: los ciudadanos definen cual es el tipo de ciudad que mejor se adapta a sus formas de vida. ¿utopía?¿cuento chino? vosotros sois los que teneis que hablar. Yo no lo tengo claro…..

  4. Paco González dice:

    Hola a los cinco… encantado de tan buenos comentarios y con tal densidad de contenido. Haré un poco de net.etiqueta y contestaré a cada uno de ellos por separado para facilitar el diálogo.

    En este aprovecharé, por economía del espacio, en darle las gracias a los Brijuni.

    En los siguientes dos comentaré tanto el de SUJU, como el de Federico.

  5. Paco González dice:

    Re: SUJU

    Comienzo contestando a la segunda pregunta. No me refiero a la ciudadanía como un estatus, me refiero a ella como la condición de ser ciudadano, y esta condición, en mi opinión, es habitar la ciudad.

    Por otra parte, y sin referirme a vuestro texto, sí que creo que hay quien cree en la segregación basada en el estatus o la clase en función del poder adquisitivo, de cuestiones raciales o de nacionalidad, etc.

    Ante esto, en mi opinión, sólo cabe apostar por un pensamiento que afronte ese problema de forma clara, directa y sencilla: son ciudadanos todos aquellos que habiten la ciudad. Cualquier tipo de intento de delimitar quién tiene o no derecho a la ciudad, nos lleva irremediablemente a discriminar a algún conjunto de personas.

    Lo que parece también evidente, es que según qué tipo de habitantes, las prestaciones y servicios que la ciudad ofrezca estarán en consonancia con sus obligaciones y responsabilidades. Como comenta Federico, no parece justo que un residente tenga las mismas obligaciones y prestaciones que un turista. Tampoco parece justo que un turista disfrute y “conquiste” lugares de la ciudad cedidos únicamente a cambio de una contraprestación mercantil o monetaria. Sin embargo, en estos casos, el derecho a la ciudad debe prevalecer.

    El ejemplo que comentáis de Mongolia – no lo conocía- parece un evidente caso de que hay ciudadanos que no tienen garantizado el derecho a la ciudad. Si queremos concretar, se les ha negado la libre circulación y las oportunidades derivadas de ésta. Mirando más cerca, encontramos que las “gated cities” equivalen a ese ejemplo.

    Pero hay barreras más eficaces y a la vez invisibles. Son aquellas en las que la ciudadanía permanece segregada por cuestiones de movilidad y/o accesibilidad, de inversión en equipamientos y dotaciones, los barrios invisibles, tal y como los llama Federico.

    A lo largo de los anteriores párrafos, en todo momento y de forma incluyente me he referido con el término ciudadano a aquellos que podrían considerarse como no-ciudadanos. Lo hago de forma deliberada y consciente.

    No estoy negando que estas realidades existan. No estoy haciendo referencia a que la solución sea sencillamente nombrarlos “cínicamente” como ciudadanos y “todo estará resuelto”. Lo que trato de afirmar es que estas personas son ciudadanos a los que les ha negado su derecho a la ciudad; no son menos ciudadanos que aquellos a los que no se les ha negado. Son por igual ciudadanos.

    Creo que con el último párrafo defino mi posición respecto de la primera de las pregunta que planteáis. Para no alargarme, y dado que en esta respuesta he incluido cuestiones que planteaba Federico en su comentario, paso al siguiente comentario una reflexión acerca de vuestro tercer párrafo.

  6. Paco González dice:

    Re: Federico

    Sumadas al tweet y al comentario de Facebook, gracias de nuevo Federico.

    La ciudad la “construyen” múltiples realidades, tanto la del residente como la del visitante, no escuchar al visitante o al turista conlleva una pérdida de información valiosa. A su vez considerarlo como un simple usuario de la ciudad hace que no podamos corresponsabilizarlo de la ciudad que habita temporalmente. Si no se siente parte de la ciudad, si no se siente ciudadano, cómo vamos a pedir que colabore por ejemplo en la convivencia entre el ocio y el descanso.

    Las diferencias entre barrios existen, y hay que resolverlas, pero contando desde el inicio con los ciudadanos de ese barrio, todos sus habitantes. ¿Es fácil? No lo creo, pero de nuevo, renunciar al conocimiento de sus realidades históricamente ha llevado al fracaso las soluciones que se han propuesto para esos barrios.

    Los ciudadanos definen la ciudad, quizás no en los cauces formales que existen ahora mismo. Pero los ciudadanos siempre definen la ciudad. En siguientes posts pondré ejemplos de ello. Con el último y el tercer párrafo de SUJU, he recordado uno de estos casos en los que se genera ciudad en un entorno difícil. Los comentaremos entonces.

  7. Federico dice:

    Ciudadano es el que genera ciudad. Ciudadano es el que desde su responsabilidad individual crea convivencia, interactua con los demás. Ciudadano es la persona que asume sus derechos pero también sus deberes a/en la ciudad. Y este a/en es muy importante, quítalo y todo cambia.

    ¿Pero sobre que ciudad?… La ciudad actual, esa que ha sido diseñada sin tener en cuenta nuestros derechos y deberes. En la que no hemos participado en su planificación, y por tanto no nos sentimos coresponsables. Son ciudades impuestas, por una sociedad que en los ultimos años ha preferido hacer negocio que hacer ciudad.

    Nuestras ciudades no son democráticas. No hasta que hablemos de verdad de ciudadanos y ciudadanía. Con ese a/en. El ejemplo de Mongolia es el extremo que nos escandaliza, que barbaridad cobrar por entrar a una ciudad, cobrar para tener derechos. Que lejos estamos de esto.

    Aunque a todos nos gusta pasear por nuestros centros neurálgicos, en espacios seguros donde nadie nos moleste, ya que pagamos nuestros impuestos y por tanto exigimos que la ciudad nos de cosas, no nos preguntamos si es a costa de alguien, miramos nuestros intereses personales, los individuales, no los colectivos.

    Hay ciudadanos que viven en la ciudad normalizada, que pagan sus impuestos, y sin embargo no tienen identidad de ciudad, no se sienten pertenecientes a la ciudad, porque la ciudad se ha convertido en un espacio de servicio, de uso según sus intereses privados. No hemos generado cultura urbana.

    Siempre tendemos ver lo que pasa en la marginalidad, en los espacios urbanos más vulnerables, nos gusta poner esos ejemplos extremos. Y desde ese punto de vista comparamos. Es fácil el análisis y la crítica, soy el primero en decirlo, los barrios invisibles interesan a todos a la ciudad normalizada y a la que no es… aunque luego están los que sufren estas consecuencias. Podemos hablar largo y tendido sobre este tema.

    Pero hay una ciudad y unos ciudadanos, que sufrimos todos los días las consecuencias de la mala planificación y el no haber tenido sentido común en los desarrollos de nuestras ciudades, condenados a usar el trasnporte privado, a la deslocalización del trabajo, el ocio, la residencia. esa ciudad no es de grandes titulares, porque claro si la comparas con Mongolia o el Poligono Sur, evidentemenete no te quejes, vives muy bien. Pero ahí es donde nos equivocamos, porque hemos dejado ese espacio del debate vacío, no hemos querido ahondar en que hemos perdido a los ciudadanos y a la ciudad: la polis, la civitas y desde luego la urbs. Hay un gran sector de población que se siente desvinculado del concepto de ciudad, de lo común, de la necesidad de compartir espacios, cultura… y de generar ciudadanía en definitiva cultura urbana de lo público. Estos silencios son los peligrosos, y los que son muy complejos en resolver.

    Sólo las ciudades serán democráticas si hay participación, si hacemos ciudadanos a/en la ciudad. Gracias Paco y SUJU por vuestros comentarios. Seguiremos debatiendo, saludosssss

  8. Pedro Jiménez dice:

    Enhorabuena por el post Paco… con ganas de seguir leyendo más!

  9. La Ciudad Viva»Archivo del blog » Las limitaciones del ciudadano en el espacio público contemporáneo dice:

    [...] sobre la renovación urbana holandesa para adentrarnos en un tema que Paco Gonzalez inició en su anterior post y que dió lugar a una discusión muy interesante sobre la ciudadanía. Teniendo en cuenta que es [...]

  10. Ciudad: condición de ciudadano – radarq.net dice:

    [...] Post originalmente publicado en La Ciudad Viva por Paco González. La condición de ciudadano y la definición de ciudad están íntimamente relacionadas. La crisis de las estructuras político-administrativas hace necesario el re-pensar los conceptos de ciudad y ciudadanía desde las prácticas de la propia comunidad. Cómo ser ciudadano. 6:30 am Se levanta, ducha y desayuna. 7:40 am Alcanza la estación, en invierno ve amanecer a lo largo del paisaje que recorre, con suerte, en unos 20 minutos. 8:00am Entra a la estación central, abarrotada de personas que llegan, esperan o van. 8:05 am Toma su bicicleta, otros van a pie. 8:20 am En el trabajo. ¿En cuántos espacios ha transcurrido la escena convencional anteriormente descrita? Tomemos dos de los espacios de la ciudad, el funcional y el político-administrativo. En el espacio funcional hemos estado en el barrio, la ciudad, el área metropolitana y en la región urbana; en el espacio político-administrativo [1] hemos estado en el Distrito, el Municipio, la Diputación o Cabildo, las Entidades Metropolitanas, Autonomías y Estado [2]. La condición de ciudadanía se ha descrito históricamente como la pertenencia a la ciudad, con sus correspondientes derechos y deberes. Esta condición de ciudadanía se transfirió al estado-nación desde que éste se convirtió en el ámbito político-administrativo predominante. Ahora, de nuevo, esta condición vuelve a estar en crisis al mismo tiempo que el estado-nación. La ciudad a la que hacemos referencia como ciudad funcional ha sobrepasado los límites y esquemas de la ciudad político-administrativa. En general estén definidas o no, como áreas metropolitanas de derecho, vivimos en ciudades que abarcan o influyen a varios municipios y a distintos ámbitos político-administrativos. Es habitual que en nuestro recorrido diario nos enfrentemos a diferentes circunscripciones de las distintas administraciones que se superponen sobre un mismo territorio. La estación de trenes de cualquier ciudad es un ejemplo paradójico de los espacios de los flujos y los lugares. De forma rápida y no precisa: las estaciones pertenecen [3] a una entidad pública dependiente del presupuesto estatal, mantienen una coordinación de los organismos de transportes autonómicos, influyen y afectan al desarrollo regional y conectan localmente municipios que conforman una misma ciudad funcional. Esta superposición de niveles administrativos múltiples enfrenta al ciudadano a una situación paradójica y contradictoria en la que su relación de pertenencia con el lugar varía en función de cómo se relaciona con estos ámbitos político-administrativos superpuestos. Para esa persona “su realidad” sigue siendo única y no es una realidad multiplicada. Sin embargo, obtiene respuestas múltiples de cada uno de los intermediarios de las administraciones que están implicadas. No sólo es una cuestión de atención de los servicios. El ciudadano ha de recordar que estas instituciones públicas se definieron al haber cedido parte de su voluntad individual al procomún. Por lo tanto, su condición de pertenencia ciudadana se ve multiplicada en todas estas instancias. Ante esta crisis, ¿qué es ser ciudadano? Al margen de disquisiciones administrativas, éticas o políticas, podemos afirmar que ser ciudadano es pertenecer a una ciudad. Pero, ¿cuántas formas de pertenecer a la ciudad podemos llegar a reconocer? Hay quien el más estricto sentido, afirmaría que es ciudadano quien forma parte del padrón o censo en la localidad y de esa forma obtiene una serie de derechos y deberes al pertenecer a ese lugar. Pero, ¿no es una afirmación totalmente excluyente respecto de todas las personas que habitan la ciudad cotidianamente? Desde el estudiante que a lo largo de nueve meses habita la ciudad, el trabajador que tiene su residencia en otra localidad, desde el turista y el migrante, el visitante ocasional y el regular. ¿No es dejar a esas personas sin el derecho, y los deberes, de la ciudad que habitan? En el sentido más amplio, ciudadano es cualquiera que habita la ciudad. De forma que, cualquiera que interactúe en la ciudad es ciudadano de esta. Las distintas prácticas de los ciudadanos son las que redefinen el propio concepto de ciudad y ponen en crisis las convenciones históricas de la ciudad. Es en estás prácticas dónde encontraremos respuestas para esta crisis. En los siguientes posts repasaremos cómo se redefine el concepto de ciudad desde los ciudadanos. Paco González, radarq.net — Bibliografía, fuentes y notas. [1] Caso del estado español. [2] Aunque algunos de estos ámbitos no estén recogidos stricto sensu en la ley, es cierto que se desarrollan por los instrumentos que se definen en esta. [3] Caso del estado español. Foto 1 de Manuel Vadillo CC by-nc-nd Foto 2 de Foto de Maxwell GS CC by Foto 2 de Foto de Jeremy Brooks CC by-nc-nd comentarios / View commentsComments blog comments powered by Disqus var disqus_url = 'http://www.radarq.net/2010/03/ciudad-condicion-de-ciudadano/ '; var disqus_container_id = 'disqus_thread'; var facebookXdReceiverPath = 'http://www.radarq.net/wp-content/plugins/disqus-comment-system/xd_receiver.htm'; var DsqLocal = { 'trackbacks': [ ], 'trackback_url': 'http://www.radarq.net/2010/03/ciudad-condicion-de-ciudadano/trackback/' }; radarq.net | info[at]radarq[dot]net | (0034) 955 92 84 05 | (0034) 663 92 92 93 | España, UE var gaJsHost = (("https:" == document.location.protocol) ? "https://ssl." : "http://www."); document.write(unescape("%3Cscript src='" + gaJsHost + "google-analytics.com/ga.js' type='text/javascript'%3E%3C/script%3E")); try { var pageTracker = _gat._getTracker("UA-12532497-1"); pageTracker._trackPageview(); } catch(err) {} [...]

  11. LAN Houses: equipamiento distribuido – radarq.net dice:

    [...] Estos nuevos paradigmas, como es el caso de las LAN Houses ocurren en la periferia, espacios de no centralidad de la ciudad. Es en estos espacios donde las acciones urbanas o políticas han fracasado repetidas veces con recetas ya tradicionales, probadas o del corpus más aceptado del conocimiento. Es en estos espacios donde parece no existir solución, donde existe margen para que la ciudadanía se empodere. [...]

Deja un comentario


Los articulos publicados son responsabilidad del/os autor/es y no necesariamente refleja el pensamiento de la organización.

Logotipo de la Junta de Andalucía