Soy Benito Sánchez-Montañés y éste es mi primer post para La Ciudad Viva. Sólo por la cortesía de la presentación, diré que soy arquitecto y me ocupo de la relación entre la arquitectura y el medio ambiente, sobre lo que imparto clases e investigo en la Universidad de Sevilla.
En esta primera entrada quiero dejar constancia de un debate ciudadano concreto que se está viviendo en este momento sobre el futuro de la playa gaditana de El Palmar. Debate sobre su modelo de desarrollo urbano vinculado al turismo.
Antecedentes:
Simplificando mucho, para no ocupar el post completo, El Palmar es un asentamiento ilegal (“difuso”, en la jerga), perteneciente al municipio de Vejer de la Frontera, que está en proceso de legalización mediante un Plan Especial de Reforma Interior (PERI). Este enclave, para quien no lo conozca, se encuentra en una playa paradisíaca, uno de los parajes más intactos y bellos de todo el litoral español, cuya protección es objetivo de muchos grupos desde hace tiempo.
El poblado de El Palmar tiene todos los inconvenientes de un asentamiento ilegal, fundamentalmente la falta de servicios, pero para quien frecuenta esa playa tiene el relativo encanto de su baja intensidad, dispersión e informalidad, que lo aleja radicalmente de la percepción de cualquier población o urbanización de costa más consolidada.
En este momento, en el que se plantea la materialización de su consolidación y desarrollo, se podría hablar mucho sobre el modelo elegido en general y, en particular, sobre los parámetros ecológicos que se han tenido en cuenta. Pero en cualquier caso, considerando el lugar, un parámetro que parecería indiscutible es el de no ocupar más suelo del que ya está ocupado, minimizando la presencia de las construcciones en el paraje natural.
Sin embargo, el Ayuntamiento ha planteado la urbanización de una nueva zona, la conocida como Malcucaña, con una superficie de 260.800 m2, para un desarrollo hotelero de 700 habitaciones,que se concreta en el Plan Parcial (PP) SAU-5.
Hasta aquí nada nuevo ni sorprendente, bueno quizá sorprenda que haya aún Ayuntamientos apostando por este modelo de desarrollo, pero de eso hablaremos más adelante.
La reacción:
Lo que sí es más nuevo e interesante es la reacción ciudadana y los medios que ha elegido para manifestarse: Un grupo de ciudadanos ha promovido en facebook la movilización contra este proyecto hotelero, a través de dos plataformas en este medio: el grupo “PLATAFORMA CIUDADANA CONTRA EL MACROPROYECTO HOTELERO EN EL PALMAR” (http://bit.ly/9r18Oe) y el perfil “SALVAR EL PALMAR”, (http://bit.ly/cLhHQM). Ambas plataformas suman más de 50.000 seguidores y esto es lo realmente inédito, el movimiento contra un proyecto urbanístico que se genera en la red, integrado por personas de procedencia y condición extremadamente diversa, desde vecinos, a visitantes ocasionales de procedencia remota, pasando por teóricos de la ecología, movidos todos por un sentimiento de reacción contra una iniciativa que consideran descabellada, no en función de intereses personales sino de una convicción cívica. Este modelo de participación remota por una causa común ya merecería una reflexión, en la que no me voy a detener, pero sugiero un vistazo al concepto de TRIBU contemporánea, como lo plantea Seth Godin (http://bit.ly/1IAKN)
En este marco, la Plataforma decide manifestarse en el mundo analógico y los pasados 26 y 27 de febrero tuvo lugar una jornada informativa en El Palmar. Fui invitado a participar con una charla, que devino en mesa redonda por el interés de diversos grupos de participar en el encuentro, lo que comprimió la agenda notablemente.
Mi intervención, que pretendía ser técnica, justificaba la importancia de que una infraestructura turística cumpla con determinados parámetros ecológicos para que la actividad turística que acoge se pueda considerar “sostenible” (palabreja sobre la que volveré en un próximo post). Desde este punto de vista, la consideración integral del territorio y no agotar el recurso suelo serían premisas elementales para que el turismo en esa zona sea inocuo o incluso beneficioso para el lugar.
El planteamiento que pretenda defender que un proyecto así puede ser sostenible tiene un problema de enfoque, de tamaño del campo de estudio; porque no se trata de si, “muros adentro” la actividad es ecológica, sino de si lo es abarcando el conjunto del lugar en el que se enclava. Con frecuencia este desenfoque no es inocente, claro, sino una hábil elección que permite una justificación espuria. Hay que considerar que este caso no es el de un frente de costa cualquiera. Por desgracia la costa española se ha saturado de construcción hasta un extremo en el que arenales vírgenes de esta naturaleza son una excepción sobre la que opera el principio de escasez y, por tanto, su protección integral es un prioridad ecológica que, además debe entenderse como una oportunidad, como motor de desarrollo local en virtud del valor que tiene todo lo escaso (en la misma jornada, Juan Clavero, de Ecologistas en Acción, se preguntaba muy gráficamente si para Granada es más valiosa La Alhambra conservada de lo que lo sería su solar para una promoción inmobiliaria). Podéis encontrar una interesante reflexión sobre la obsolescencia del modelo turístico de sol y playa que hasta ahora teníamos en: http://www.juanferrer.es/wordpress/?p=617, en el que con claridad se pone de manifiesto que “el modelo alojativo extrahotelero (de servicios mínimos… como los nodos de una red) es el óptimo para impulsar una ciudad turística en red“. Con este principio podemos afirmar que un desarrollo turístico difuso, integrado en el poblado de El Palmar ayudaría a su desarrollo diferenciado, duradero (sostenible, osea) y de menor impacto.
No hay que olvidar en este debate que la propia Junta de Andalucía, en el Informe de Sostenibilidad del año 2005 decía: “el sector turístico es el que está haciendo mayor presión y daño al entorno natural, sobre todo en el litoral” de cuyos datos se deducía que incluso desde una perspectiva económica se refleja su ineficiencia ecológica, los datos de ese informe reflejan que en el periodo 1996-2003 el valor añadido bruto del sector turístico creció un 29% a costa de incrementar el consumo de agua un 128% y la generación de residuos un 162%, una descripción rotunda de qué quiere decir insostenibilidad de un modelo.
En medio de todo esta reflexión manifestada en las jornadas, el representante municipal se justificó con argumentos como que si no urbanizaban esa zona, no podían controlar la parcelación ilegal, o que no había suelo para equipamientos en el poblado del palmar (hay unas 300 casas en 200 Has) o que si no se recalificaba y urbanizaba suelo no se podía pagar los equipamientos (de un PERI distinto)… No entro a calificar estas opiniones, cada cual puede hacerlo libremente; para más precisión la mesa redonda está grabada y es un documento interesante para hacer una reflexión sobre la aproximación de algunas administraciones al desarrollo litoral.
Para concluir, dejo un mensaje del foro de debate de la Plataforma, en el que un vecino ha expresado de manera insuperable, en primera persona, qué supone un modelo de crecimiento integrado socialmente; lo podéis encontrar en este vínculo: http://bit.ly/c4bQIg
La reflexión y la participación siguen abiertas, para quien quiera sumarse.
© benito sánchez-montañés macías, 2010
ALGUNAS REFERENCIAS:
- Blog de Alberto Almansa, periodista:
http://albertoalmansa.wordpress.com/2010/02/26/trabajo-y-desarrollo-urbanizar-el-palmar-2/
- Folleto Informativo de la Plataforma: http://issuu.com/cleanoceanproject/docs/pelp
- Presentación de la Plataforma ante los vecinos de El Palmar: http://bit.ly/c0eeVL
- La Voz Digital. Noticia sobre la Jornada del 28 de Febrero: http://bit.ly/aiaOdQ
- Sánchez-Montañés Macías, Benito: “Fundamentos arquitectónicos para un turismo sostenible”, Ed. Artefacto C.C.C. Sevilla 2009.
Etiquetas: costa, ecología, participación ciudadana, territorio, turismo














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8 de Marzo, 2010 en 8:12
Seria recomendable no pemitir que se desarrollara este proyecto en sitios virgenes como este, por que la huella ecologica seria mas grande, por lo tanto el mundo se contaminaria mas de lo que ya estamos, el gobierno no siempre visualiza de la misma manera que el habita en las ciudades, ya que son diferentes intereses.
Esperando que este proyecto no se lleve acabo, les deseo lo mejor ya que en la Ciudad de Mexico no existe conciencia ni del cuidado del agua y es una tristeza como el gobierno no a podido hacer reaccionar a la gente para el cuidado del vital liquido
Saludos desde la ciudad de Mexicali, Baja California, Mexico.
Me di cuenta de esta pagina por que estoy estudienado una maestria en Desarrollo Urb
Arq. Tereza Hernandez Valadez
8 de Marzo, 2010 en 9:53
Hola, Benito. Bienvenido. Nos ha gustado mucho el post por su claridad en la exposición y lo relevante del tema. Nos encantaría seguir este tema. Es importantísimo todo lo que en él se indica, la participación ciudadana en forma de “tribu”, la concienciación de un pueblo, el servilismo de los políticos que defienden lo indefendible -el interés económico de unos pocos- por encima del bien común, el valor de un paisaje bellísimo que aunque no lo fuera lo tendría por ser ya por desgracia asi único, etc, etc.
Una vez más vemos que la gente quiere respetar el patrimonio, en este caso natural, y los que nos gobiernan, arrasarlo a cambio de tasas e impuestos. Lamentable.
Nada más reiterar nuestra enhorabuena y enviarte un saludo, Benito.
Bea y Paco desde Brijuni Arquitectos.
9 de Marzo, 2010 en 9:13
Buenos días me gustaría saber donde se puede acceder al video de la mesa redonda.
Gracias por la reflexión.
9 de Marzo, 2010 en 12:52
El vídeo lo conserva la Plataforma PELP!, aún no está colgado, pero creo que pretenden hacerlo en su nueva página, que publicitarán convenientemente desde su enlace en facebook, que puedes ver más arriba.
Todo o parte del mismo formará parte de un documental que se está produciendo de forma independiente sobre toda esta cuestión.
En cualquier caso si tienes un interés concreto en verlo antes, supongo que lo puedes solicitar a la propia Plataforma.
Un saludo.
9 de Marzo, 2010 en 17:37
Hola Benito,
Conoci por primera vez unas dunas al sur de Texas, el unico pedazo que queda es una isla que fue declarada parque nacional, bueno, tristemente, es la mita de la isla. En en la otra mitad, hay urbanización; hoteles, residencias para vacaciones. http://www.nps.gov/pais/index.htm
Yo disfrute de la playa y de la belleza natural de las dunas! gracias al parque nacional porque pudimos acampar ahi.
Gracias por el link para conocer a Juan Ferrer !. Sí,! hay que pensar en turismo de otras formas, transformarlo. Los mejores deseos para que se encuentre el balance entre para los varios intereses, y la tan añorada delimitación y conservación de una gran area que finalmente es lo que da el valor turistico a la zona.
10 de Marzo, 2010 en 9:53
Gracias Benito por un artículo tan bueno, tan claro….y con corazón
13 de Marzo, 2010 en 9:03
Me ha llamado la atención que existan otros movimientos ciudadanos exigiendo sus derechos de opinión en otros dos lugares del mismo nombre:
-El Palmar de la Albufera valenciano con años luchando por su ecosistema natural.
-El Palmar murciano que lleva años reclamando la municipalidad (actualmente es una pedanía de Murcia)para tener una independencia acorde a su número de habitantes.
Quizá se podría buscar realizar un post de cada lugar para mostrar tres problemáticas distintas con el nexo tan casual de compartir el nombre.
13 de Marzo, 2010 en 12:56
Soy seguidor de ciudad viva desde hace tiempo y además, usuario de ese paraíso y junto con mi familia propietario de una parcela allí. Estoy también estudiando arquitectura y espero terminar en poco tiempo, con lo cual, teniendo en cuenta todo lo anterior, espero poder aportar algo a este debate.
Conozco aquel sitio desde los 6 años de edad, primera vez que fuí allí a pasar una noche. El sitio gustó tanto que mi familia decidió pasar allí un período concreto todos los años. Para nada se parece a lo que hay allí ahora: había peores carreteras, menos casas y muchísima menos actividad.
El encanto del sitio es su magnífico entorno y su carácter informal. Si quitas el verano, lo único que hay allí son los propietarios (algunos llevan más de 50 años allí) y los surfistas. El turismo que allí se promociona no es el de masas, sino algo más contenido, no sabría bien como definirlo, es algo innato de el Palmar.
Desde un punto de vista técnico y lógico, el ayuntamiento (el cual se ha desentendido de la situación hasta hace relativamente poco)debería cerciorarse de intentar comprender lo allí existente, para así poder consolidarlo y a partir de ahí, empezar a actuar en ámbitos más concretos.
No creo que la solución de aquel maravilloso lugar pase por hacer un complejo hotelero de esas dimensiones, sino actuar a la escala del sitio, que es otra bien diferente. De hecho, en el entorno ya hay actuaciones de esa magnitud y de las cuales se puede observar su desarrollo (playa de la Barrosa, por ejemplo).
Es un sitio peculiar, con unas características muy concretas, en un equilibrio que han sabido sobrellevar sus habitantes y su entorno. Las autoridades competentes deberían pensar en escuchar más las necesidades del lugar, sobre todo sabiendo los miles de antecendentes de destrozos que ha ocasionado el “ladrillazo” a nuestro litoral.