Tomen un territorio cualquiera y tracen una línea divisoria. La aparición de dos partes es la triste consecuencia inmediata.
La elevación de la línea de separación nos lleva a la valla. Un borde todavía inocente, fácil de saltar, quizás incluso translúcido.
Si la dotamos de un cierto espesor y entidad material tendremos un muro. Éste, si se quiere, puede adornarse con guirnaldas de espinas metálicas, cascotes de vidrio incrustados o cortantes ruedas giratorias antiescalada. Hay un millón de patentes para esto.
Dupliquen ahora el muro y sepárenlo de su idéntico para generar una zona de seguridad. Una banda vacía. La aparición de una tercera parte es la triste consecuencia inmediata.
Con el tiempo, es probable que algunos consigan saltar uno de los muros y queden atrapados, o incluso puede que sean arrojados a la zona intermedia por sus propios conciudadanos. Con el tiempo es probable que terminen construyendo allí su casa, teniendo hijos, levantando escuelas. La frontera es habitable.
Destruyan ahora mentalmente los muros y sustitúyanlos por vías de tren, autopistas, bordes fluviales. Todos ellos límites aparentemente más débiles pero igual de infranqueables.
En este espacio fragmentado, una ciudad, por ejemplo, probablemente todos querríamos vivir en lado de los elegidos. Incluso algunos se sorprenderían a sí mismos pidiendo la reconstrucción del muro que mentalmente acabamos de destruir en el párrafo anterior.
Miguel Gentil. 2010.
Fotografía de Filippo Minelli. Licencia Creative Commons. Fuente Flickr
Bibliografía comentada:
Camus, Albert. La peste.1947_ Análisis existencial del estado de sitio. Ensayo psicológico de la vida entre muros bajo el miedo y la amenaza constante.
García Vázquez, Carlos. Ciudad Hojaldre: Visiones Urbanas del Siglo XXI. Ed. Gustavo Gili S.L. Barcelona, 2004. Entre los muchos acercamientos a la ciudad contemporánea planteados en el libro, la “ciudad dual” nos habla de los espacios de la diferencia, de los entornos de exclusión, de los procesos de segregación racial y sociocultural como uno de los agentes en la conformación urbana.
Davis, Mike. Ciudad de Cuarzo. Arqueología del futuro en los Ángeles. Ed: Lengua de Trapo SL. 2003. Exhaustivo análisis crítico de los procesos de generación de la ciudad de Los Ángeles que llevaron a la existencia de los grandes guetos. En estos inmensos entornos de exclusión las fronteras urbanas llegan incluso a formalizarse en muros y se instauran toques de queda y horarios controlados de entrada y salida.
VV.AA. Pos-it city. Ciudades ocasionales. Ed. Centro de Cultura Contemporánea. Barcelona. 2008. Manuel Delgado habla de cómo la marginalidad termina siempre por aflorar, de cómo el desplazamiento no hace sino alejar el problema para desembocar finalmente en su cristalización hiperconcentrada en las periferias.
Pope, Albert. Ladders. Princeton Architectural Press. New York. 1996. Pope diferencia los entornos referidos a su propio centro (entornos centrípetos), que expulsan todo lo no deseado y los entornos que se vuelcan al territorio, que se abren al paisaje (entornos centrífugos), lugares donde los límites se desdibujan o se hacen permeables. Los guetos tienen componentes de ambos conceptos. Por un lado son centrípetos, es decir, se enquistan y se blindan de dentro a fuera y de fuera a dentro para erigirse en lugares inexpugnables donde los extraños son rebotados. Por otro tienen una componente centrífuga (aunque desnaturalizada), es decir, se vuelcan al exterior en cuanto que ejercen de sumideros urbanos, agujeros negros que atraen todo aquello que el resto de la ciudad expulsó. La permeabilidad unidireccional es especialmente perversa.
Gentil Fernández, Miguel. Publicidad Vs Simulacro. Sevilla 2008. Proyecto fin de Máster. Ciudad y Arquitectura Sostenible. ETSAS. Se introduce el concepto de Ciudad Zapping, como el resultado de sucesivos procesos de exclusión urbana asociados al desplazamiento individual en vehículo motorizado. La ciudad entendida como un cúmulo de espacios herméticos en el que los espacios intermedios tienden a la degradación. El libro completo está disponible como descarga (DESCARGAR)
Etiquetas: conlictos urbanos, gentrification, segregación











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7 de Marzo, 2010 en 12:24
O, ¿CÓMO CRUZAR LA FRONTERA?
Precisamente ayer, y después de varias semanas sin conducir, tuvimos una experiencia perceptiva intensa al sumergirnos en ese espacio intersticial del que habla el autor …
En Sevilla, “la frontera” fue generada en el Siglo XX y heredada en el Siglo XXI, es la SE-30.
Ésta vía rápida diseñada para el automóvil, genera a su paso entre SEVILLA ESTE y el POLIGONO SAN PABLO una fractura perceptible a todos los sentidos, no solo bloquea la accesibilidad sino que niega la retroalimentación entre estos dos barrios.
En el ámbito local, se han lanzado respuestas urbanas al problema, la más significativa es, si no me equivoco, la integración de ésta infraestructura en el parque de Miraflores.
Pero todavía queda mucho por resolver, quizás los caminos invisibles que recorren los coches para atravesar el Centra Park de Nueva York ó las propuestas de PereJaume en Madrid, donde a través de senderos, la ciudad se conecta a la naturaleza, puedan ayudarnos a pensar.
¿Qué respuestas permitirán convivir a la “alta velocidad” con las “conexiones” entre los tejidos urbanos?
Un saludo.
7 de Marzo, 2010 en 12:57
Interesante y hermosa reflexión, que, sin duda, invita a repensar términos y condiciones. ¿Qué pasa con esos espacios después de destruir los muros, cuando ya es posible conectarlos con el resto del territorio? ¿Es posible incluirlos en la dinámica general de la ciudad o el territorio? Es más, ¿es deseable esa inclusión o, por el contrario, poseen un carácter propio a preservar como parte de su patrimonio? Y sus habitantes, ¿se sienten parte de la ciudad, quieren relacionarse con ella? Después de tanto tiempo aisladas e ignoradas, ¿estas zonas no tendrán sus propias normas (sociales, económicas…) y sus propias formas de gestión y relación?
9 de Marzo, 2010 en 10:35
[...] metrópolis binacional, a caballo entre dos países con una frontera amurallada. Al norte, la ciudad se construye a base de reglas y operaciones urbanas medidas y estructuradas [...]
10 de Marzo, 2010 en 9:36
Gracias por vuestros comentarios. Los casos de la SE30 o del ferrocarril de Cádiz en Sevilla son especialmente alarmantes. Quinientos metros separan algunos de los chalets más lujosos de la ciudad de las 3000 viviendas. En nuestra opinión estos límites se erigen frontera de muchas formas distintas, a veces por casualidad, por el azar del crecimiento urbano y las distribuciones socioculturales. Barrios distintos pueden crecer hasta entrar en una adyacencia violenta y provocar la falla. Sin embargo otras veces estás grietas son deliberadamente generadas, aunque en ambos casos no son sino instrumentos de la especulación. Gracias de nuevo y hasta pronto.