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Repensar los servicios urbanos

por Manu Fernandez — Martes, 23 de marzo de 2010

La ciudad contemporánea ha sufrido importantes transformaciones y seguirá sufriéndolas en las próximas décadas para continuar siendo el escenario del desarrollo colectivo. Explorar de qué forma el espacio urbano se usará de forma diferente permite identificar las nuevas visiones urbanas, revisar las utopías urbanas para el nuevo siglo y encontrar los patrones de futuro para temas como la movilidad, la identidad histórico-cultural, el espacio público, la arquitectura, las dinámicas de concentración económica, la cultura urbana, etc.

Todos estos enfoques nos sitúan ante una realidad en la que las cosas no serán como hoy son; sin sueños apocalípticos ni promesas futuristas, dentro de 20 años las ciudades deberán ofrecer a la ciudadanía nuevos servicios avanzados (transporte, energía, abastecimiento de agua, edificación, espacio construido, servicios de la salud, limpieza e higiene, etc.).

  • ¿Nos moveremos en vehículos eléctricos? ¿Triunfarán las tecnologías basadas en el hidrógeno?
  • ¿Se acabaron los autobuses como sistemas de transporte colectivo?
  • ¿Cómo imaginar nuevos conceptos de movilidad sin atarse a las cuatro ruedas ni a las dos ruedas?
  • ¿Tienen sentido los sistemas de acceso a medios de transporte (alquiler, usos compartidos, pago por servicio) en lugar de los sistemas basados en la propiedad?
  • Todo esto, ¿de qué forma cambiará la forma en la que entendemos las redes viarias, las peatonales, las ciclistas, las aéreas, las subterráneas,…en las ciudades?
  • ¿Se integrarán los modelos de gestión de la demanda de agua de forma definitiva en la arquitectura y el urbanismo?
  • ¿Veremos la extensión de sistemas distribuidos en producción y distribución eléctrica en las ciudades? ¿O seguiremos funcionando bajo modelos centralizados?
  • ¿Nos acostumbraremos a ver electrolineras en nuestras calles para recargar las vehículos eléctricos?
  • ¿Hasta dónde dará de sí la “promesa” de la ciudad híbrida? ¿Nos consumirá la realidad aumentada? ¿Acabará siendo más spam urbano?

Para todos estos temas, existen ya tecnologías emergentes y sus posibles aplicaciones, las tendencias en la opción por unas tecnologías u otras como solución principal para cada uno de estos aspectos, posibles desarrollos futuros en los diferentes sectores industriales y tecnológicos implicados,….La emergencia de estas nuevas aplicaciones tecnológicas está modificando (y lo hace de forma que apenas hoy podemos intuir) muchos de los servicios urbanos clásicos. Pensemos en la recogida de residuos, la movilidad, la generación, distribución y consumo de energía, el diseño de las calles y del mobiliario urbano, la información ciudadana, etc. En todos estos casos están surgiendo soluciones que cambian completamente no sólo los servicios en sí sino también la propia morfología urbana, la experiencia del uso de esos servicios y de la propia vida en la ciudad e incluso las oportunidades para nuevas formas de desarrollo local.

Ya es casi un lugar común decir que vivimos en un mundo urbano, ahora que ya hace un tiempo que superamos la barrera psicológica del 50% de la humanidad viviendo en entornos urbanos. En los últimos años han emergido ciudades en todo el mundo que van a desafiar -lo hacen ya- las jerarguías geopolíticas y nuevas escalas urbanas nos dan una nueva diemnsión del mundo. Un enorme desafío al que la industria debe dar respuesta en forma de servicios urbanos, un cluster de tecnologías y servicios urbanos para un mercado creciente y global que debe apoyarse en nuevas formas de gestionar y entender las ciudades. Es un vector de competitividad económica para las empresas que tengan la capacidad de poner en el mercado soluciones para las ciudades, soluciones viables y adecuadas para las exigencias de los entornos urbanos. Por supuesto, como vemos con otras industrias tradicionales, tarde o temprano habrá perdedores. Un ejemplo. Quien apueste por pensar la movilidad en términos de “coche alimentado con petróleo”, tarde o temprano, acabará por estar fuera cuando se acaben ya las ayudas a las industrias obsoletas.

Pero para que esto suceda también hacen falta ciudades que tengan la capacidad de liderar estos cambios porque son las que demandan, en último término, estos nuevos servicios urbanos y estas nuevas aplicaciones tecnológicas. Post-oil cities, transition towns, smart cities, ciudades ubicuas, ciudades híbridas, car-free cities, slow cities ….son conceptos a los que algunas de estas ciudades se suman para poder lanzar esa “señal al mercado” de que hacen falta nuevas formas de proveer soluciones a las necesidades sociales en todo el mundo, en contextos urbanos muy diferentes y que requieren de modelos tecnológicos diferentes para el despliegue de estos servicios. Son, por ahora, “marcas” que señalan un rumbo de transformación, pero necesitan ciudades para la experimentación, ciudades comprometidas con este cambio.

Manu Fernández es analista urbano en Naider y autor del blog Ciudades a Escala Humana.

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2 comentarios a “Repensar los servicios urbanos”

  1. stepienybarno dice:

    En nuestra opinión, el gran cambio para que nuestras ciudades sean más humanas, se debe producir desde actuaciones en el ámbito de la movilidad.

    Está claro, que no cambiar de mentalidad nos lleva directamente a un callejón sin salida.
    Pero la apuesta por el vehículo privado – eléctrico, no deja de tener sus limitaciones. O por lo menos nos hace dudar, sobre todo si nos paramos a pensar en el origen de esta energía eléctrica. Hay que ser conscientes que la electricidad proveniente de fuentes renovables, en el cómputo global, no es tan alta como nos gustaría. Por lo tanto, todos estos vehículos que se cargarán de energía eléctrica, en una gran parte ésta tendrá su origen en la energía nuclear. De este modo, nuestros cielos estarán muy poco contaminados, pero las entrañas de la tierra tendrán un sinfín de residuos radiactivos de muy difícil gestión para nuestros descendientes.

    Aún así, el modelo actual no hay por donde cogerlo y se debe producir un cambio radical. Pero éste quizás tiene que ver más con la mentalidad de compartir el transporte público, que como bien se indica en el artículo, es una de las mejores soluciones.
    Si en vez de hacer trenes cada vez más rápidos y carreteras cada vez más directas, se empleara este dinero en subvencionar el transporte público actual y poner más líneas que comuniquen bien los núcleos urbanos existentes, seguro que las emisiones disminuirían de manera más que significativa.

  2. Obra civil Vizcaya dice:

    un buen mantenimiento urbano es esencial para el buen funcionamiento de una ciudad.
    Genial el blog, un saludo!

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