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¿Movilidad o fuegos artificiales?

por Ecosistema Urbano — Martes, 11 de mayo de 2010


La cuestión de la movilidad ha ido poco a poco ganando posiciones en las agendas políticas en los últimos años. Se trata de un problema endémico que afecta a todas las grandes urbes. Contaminación del aire y sonora, atascos, desplazamientos interminables, transporte público colapsado a horas punta, saturación de las zonas de aparcamiento… estas son solo algunas de las cuestiones que afectan a la movilidad y que tienen un gran impacto en el día a día de los ciudadanos. Todo el mundo reconoce los problemas existentes y los considera de gravedad, sin embargo existe cierta concepción fatalista que nos hace percibir la situación como prácticamente “inevitable”.

Una reflexión en torno a este hecho me hace pensar en dos factores fundamentales que hacen que los avances con respecto a movilidad sean mínimos: uno tiene que ver con la actitud de los ciudadanos, existe una innegable inercia que se asienta en la costumbre: no queremos cambiar nuestros hábitos (uso intensivo del coche, que se entiende como “una necesidad”) y eso nos hace asumir la situación de colapso y contaminación de nuestras ciudades como algo natural. El otro factor de inacción proviene sin duda de las instituciones, de un tiempo a esta parte el discurso político (incluso desde las posiciones más reaccionarias) emplea constantemente el término movilidad como una cuestión fundamental a abordar, sin embargo la realidad de las actuaciones va por otro camino totalmente distinto, apenas se interviene y cuando se hace se trata de costosos proyectos de infraestructuras que tardan años en finalizarse y en muchos casos agravan el problema.

Los motivos de esta actitud institucional que podríamos definir de doble moral (alertar sobre la importancia del tema y luego no abordar actuaciones efectivas) se debe en parte a la supuesta impopularidad de las medidas (cortes de trafico para uso peatonal temporal, creación de áreas de acceso restringido a tráfico rodado, reducción de plazas de aparcamiento en los núcleos urbanos para facilitar la movilidad peatonal, subordinación del transporte privado frente al transporte colectivo y alternativo, reducción del viario para crear carriles bici, etc…) y por otro lado a fuertes intereses comerciales.

Pongamos un ejemplo: una gran obra de soterración de viario y construcción de un aparcamiento subterráneo supone una oportunidad de negocio infinitamente mayor que cortar al tráfico los domingos en determinadas zonas del centro para fomentar los medios de transporte alternativos y el uso del espacio público. Llegado este punto me pregunto: ¿Es realmente más impopular llenar de obras una arteria principal de una ciudad durante meses (como es el caso de la Calle Serrano de Madrid) con la promesa de una mejor movilidad en el futuro frente a actuaciones más inmediatas como la antes descrita que tendrían coste cero y servirían de puente para actuaciones más intensas en el futuro? Tengo serias dudas al respecto, pero lo evidente es que el impacto económico y de negocio es enorme en un caso y prácticamente nulo en el otro.

Frente a situaciones como esta parece lógico concluir que los discursos políticos que colocan la movilidad como una cuestión fundamental no son más que fuegos artificiales. Un efecto cortina de humo que oculta una agenda diferente, con intereses bastante alejados de los del ciudadano. La peatonalización de la Calle Fuencarral, también en Madrid, es otro buen ejemplo de agenda encubierta, se presenta como un servicio para el ciudadano pero un análisis profundo (para el cual no hay tiempo en esta ocasión) apunta a intereses que convierten la zona en un centro comercial al aire libre y no solucionan ninguno de los problemas de movilidad que afectan a los vecinos de la zona (de hecho los agravan).

Se sigue insistiendo desde los ayuntamientos en la importancia de acometer medidas que fomenten una nueva movilidad pese a que los hechos demuestra justo lo contrario. Desde el ayuntamiento de Madrid, por ejemplo, se llevan varios años anunciando la implantación de carriles bici (a día de hoy inexistentes) y más recientemente se ha filtrado a medios que se está estudiando la implantación de un sistema de bicis de préstamo similar al de otras ciudades como Barcelona y París. La duda que me surge es: ¿Realmente se busca fomentar el uso de la bici? ¿Es este tipo de iniciativas las que desembocan en cambios efectivos? Sin entrar a valorar el éxito o fracaso de la iniciativa en otras ciudades (tema amplio y discutible en cualquier caso) parece obvio que actualmente en Madrid no hay una red de carriles bici sobre la que se pueda asentar un sistema como éste. Los madrileños estamos acostumbrados a argumentos en contra del uso de la bici en nuestra ciudad del tipo “Madrid tiene muchas cuestas” para justificar la falta de iniciativas en ese sentido. Me pregunto si esta nueva idea va a ayudar a romper ese mito o son unos nuevos “fuegos artificiales” que van a desembocar en conclusiones como “nadie usa el sistema porque Madrid tiene una orografía muy desfavorable” y montones de bicis sin sillín y medio rotas desperdigadas por la ciudad. Una iniciativa como esta seguramente vaya acompañada de una nueva regulación de movilidad (¿Recorte de libertades?) y una gran campaña publicitaria orientada precisamente a aquellos que no usan la bici en la ciudad.

La realidad es que desde hace cinco años hasta la actualidad hay una gran cantidad de nuevos usuarios de la bici como medio de transporte en Madrid y no se ha debido a ninguna política municipal. La iniciativa de miles de usuarios que están dispuestos a cambiar sus hábitos de vida y que están hartos de una movilidad llena de humos y atascos. Prueba de ello es el éxito creciente que tienen convocatorias como Bicicrítica, que mes a mes demuestra la fuerza de la acción colectiva y la iniciativa ciudadana. Un cambio como el que se está produciendo no tiene precedente. Una vez más la acción colectiva demuestra tener un poder movilizador infinitamente mayor que cualquier campaña institucional. Es posible cambiar la movilidad de nuestra ciudad desde la acción colectiva y la iniciativa personal. No más fuegos artificiales, gracias.

FOTO: de Alberto Mélida

Benjamin Castro – [ecosistema urbano]

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4 comentarios a “¿Movilidad o fuegos artificiales?”

  1. Brijuni dice:

    Benjamín, es una auténtica vergüenza que el plan director de este ayuntamiento para la movilidad de nuestra ciudad se retrase año tras año en su ejecución. Sin ser demasiado ambicioso, al menos era algo. Es increible cómo el eje Castellana-REcoletos-Prado no es una de las arterias principales para moverse en bici de forma segura entre los árboles de los bulevares, por ejemplo. Qué pasará cuando por fin se ejecute el proyecto de Siza+Hdez. León?
    Igual pasa con la Gran Vía con la excusa de las cuestas, como bien dices, que sirve para todo, como si algunas ciudades suizas- Basilea por ejemplo- no tuvieran cuestas y la gente se moviera en bici igual, cuando uno no puede subir una cuesta, loque hace es bajarse e ir andando con su bici al lado, y no pasa nada!
    Es cierto que la maravilosa bicicrítica cada vez tiene más participantes y que algunos barrios como Malasaña, que buenas cuesta tiene, están llenos de bicis a diario. Llenos es ser muy optimista, pero sí que la gente no la deja en casa y no se resigna a no usarla, esto es un hecho.
    El ciudadano medio pasa del tema cno cualquier excusa pero una gran parte de la población joven está reclamando con muchísima fuerza cambios para hoy, no promesas como las que llevamos oyendo años.
    Me parece muy oportuno, siempre, rescatar este debate. Enhorabuena por ello y por tus acertadas reflexiones sobre la peatonalización de Fuencarral -un horrible centro comercial al aire libre en lo que antes era una calle con tiendas estupendas-.

  2. Benjamin dice:

    Totalmente de acuedo Brijuni. Sigamos sacando las bicis a la calle que pienso que es la mejor manera de poner en práctica y fomentar una movilidad diferente. Saludos y gracias por tus comentarios

  3. El tiempo de la bici « La Ciudad Viva dice:

    [...] comprender la extensión de este movimiento) de manera silenciosa. Flor de un día avisan algunos, fuegos de artificio, dicen otros, pura herramienta [...]

  4. La bicicleta en la ciudad. 115 años peleando a la contra « La Ciudad Viva dice:

    [...] casi con cuenta gotas van apareciendo más ciclistas urbanos en ciudades de escasa tradición. Pero la realidad es más dura: todo un siglo pensando en cómo diseñar ciudades para los coches no se puede resolver de la noche [...]

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