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Ausencia de debate.

por Brijuni — Jueves, 20 de mayo de 2010

Una de las épocas más brillantes de la arquitectura de principios del siglo pasado transcurre antes de los años 20 en Alemania cuando el prestigio de los arquitectos y de las revistas como vehículos de difusión de vanguardia parecían emprender, junto con otros muchos factores, cambios importantes en la sociedad a la que pretendían servir.

Sucedíe lo mismo en Holanda, donde la revista i10 que dirigió Arthur Müller Lenning toma el relevo de De Stijl, con una sección de arquitectura al frente de la cual estuvá J. J. P. Oud. A la par que estas revistas de vanguardia coexistían otras como la semioficial Wendingen, cuyos contenidos de cultura más general se encuadernaban a la japonesa encargándose cada una de las portadas a un artista diferente e incluyéndose reproducciones a todo color.

El año de la fundación de i10 se publican dos manifiestos. El primero, de8, agrupa a un buen número de jóvenes arquitectos entre los que están Benjamin Merkelbach y su socio Karsten. Más tarde se incorporan en distintos momentos arquitectos importantísimos como Mart Stam, el propio Oud, J. Duiker o Van Eesteren. El segundo manifiesto lo publica el grupo Opbouw y sus ideas sobre el urbanismo y la ciudad serán pronto recogidas por los CIAM en 1927. i10 desaparece en 1929 y de 8 y Opbouw se unen para formar de 8 en Opbouw ya como revista de vanguardia dedicada exclusivamente a la arquitectura,  recogiendo el espíritu de estos tiempos en los que el arte y la arquitectura vuelven a discurrir por caminos separados abandonando algunas ideas anteriores sobre la obra de arte total que incluía  a todas (o al menos a cuantas más, mejor) las formas de expresión artística.

Transcurrida la primera década del siglo XXI la crisis de muchos formatos viene inducida necesariamente por la aparición de otros nuevos, fáciles de usar, más útiles y seductores. El vinilo se resiste a desaparecer pero forma parte ya de una cierta antigüedad museística sólo recuperada por el revival de los djs y el mérito de lo artesanal. Aún así, nuevas virtudes, profundidades y texturas sonoras afloran mientras agoniza dulcemente contemplando la muerte de su asesino, el CD, a manos del  Blu-ray. También los libros sufren el envite de formatos electrónicos –llamados e-books a la espera de un nombre mejor- e incluso se cierne sobre ellos la duda de su utilidad –apoyada además en débiles coartadas ecológicas- frente a lo electrónico y la edición digital. Seguimos hablando de formatos y no de literatura, al menos por ahora, lo cual no puede menos que tranquilizarnos.

En cuanto a las revistas en España, tras la eclosión de publicaciones sobre arquitectura que vino de la mano del aumento exponencial de escuelas y estudiantes, éstas pasaron de ser simples fotocopias grapadas (un poco como fue la holandesa De Stijl) a ediciones cada vez más cuidadas (y por tanto caras) que se convirtieron en volúmenes de tapa dura donde la imagen de la arquitectura (ni siquiera los planos) casi acabó con la palabra,  para vivir ahora tiempos cada vez más difíciles donde las ediciones digitales se multiplican y el papel se destruye y apenas sobrevive como objeto de consumo rápido (donde no puede competir con lo digital) o de lujo como objeto de coleccionista, pronto quizá como los vinilos en música.

Nos interesa ahora hablar  del momento en que las revistas de arquitectura dejaron de hacer crítica, si es que lo hicieron alguna vez, para ser sólo vehículos de difusión y emoción, cuando no de peloteo y reparto de poder. Primero la propia edición de libros se popularizó y afloraron editoriales artesanales, minúsculas y sin ánimo de lucro por la propia imposibilidad, conocida desde el principio, de algunos de los proyectos editoriales que se acometían de entrar en beneficios. Las publicaciones periódicas siguieron este camino y finalmente internet facilitó que la autoedición fuera un hecho incontestable y queda muy poco para que la Biblioteca de Babel borgiana se haga realidad si no lo ha hecho ya. A la par, surge la necesidad de filtrar la información y aparecen blogs especializados que resumen lo mejor de la blogosfera, editores con mejor o peor criterio, los curators (curadores en su versión traducida más horrorosa) y demás intermediarios del corta y pega de la información. ¿Pero qué información es la que nos llega? ¿Existen, no ya revistas de vanguardia como las que comentábamos al principio del post, sino al menos espacios para la sana crítica arquitectónica, el debate inteligente o el mero contraste de opiniones?

En realidad, parece que vivimos por un lado pendientes de la difusión de nuestro trabajo, que no admite críticas ¿quién se prestaría hoy a un análisis de una publicación en la que no se garantizara una opinión positiva sobre su obra? Y por otro emocionados ante la posibilidad de que nuestro trabajo se convierta en interfaz entre el usuario y el resultado final, apartándonos cada vez más de una autoría evidente y eligiendo un papel secundario en pos de una discutible democratización de la ciudad, la arquitectura e incluso la técnica.

Así, encontramos una revista que publica en cada número un proyecto que no es del gusto de los editores, pero no dice cuál; decenas en las que los proyectos vienen acompañados de la memoria del mismo que han redactado sus autores, otras tantas en las que el análisis de la obra (no crítico sino simplemente descriptivo) lo realizan equipos de redacción que tanto saben de arquitectura como de cocina o fútbol; prensa generalista donde los artículos, entrevistas o reportajes de arquitectura los realizan periodistas o profesionales de otra índole, pero no arquitectos… Finalmente, la anémica crítica se destila con cuentagotas y casi siempre va dirigida (cuando no se deshace en halagos hacia la obra en cuestión) a arquitectos extranjeros o fuera del ámbito de influencia del arquitecto firmante, esto es, donde las posibilidades de devolución de favores o zancadillas son mínimas.

Hace pocas semanas hubo un conato de debate a raíz de la publicación en un periódico de difusión nacional de un artículo de crítica (ésta sí, no muy positiva) de cierto edificio demasiado moderno, que no prosperó; una pena.

Nuestra querida amiga Susana Aparicio, por su parte, tuvo la amabilidad de traducir nuestro publicado en la revista holandesa de Architect sobre La Llotja de Lleida del estudio holandés Mecanoo, encontrando sutiles diferencias con el texto en español que se ofreció en la ciudad viva. Bien es cierto que el texto que enviamos a Holanda estaba en inglés y por tanto sólo podemos darle las gracias a Susana y ver que no le faltaba razón a Hill Murray en Lost in Translation. Fragmentos de dicho texto y su traducción de vuelta del neerlandés, por Susana Aparicio (SUJU) a continuación:

- Ser o no ser un icono. ¿Es esa la gran responsabilidad que asumen los arquitectos al aceptar un encargo o la única manera de, como lo fue en este caso, alzarse con un primer premio en concurso? Si eso es así, contemplando el resultado final del Teatro y Centro de Congresos que Mecanoo ha finalizado en Lleida y el efecto rejuvenecedor en el alcalde de la ciudad que aparece en los videos promocionales enamorado de su nuevo juguete, no hay duda: misión cumplida.

Hacer o no un icono. ¿Es esta la gran responsabilidad de los arquitectos cuando aceptan un proyecto o ganan un concurso? Si lo primero es el caso en el diseño de Mecanoo para el teatro y centro de congresos en Lleida, entonces no hay duda posible: misión cumplida.

- Comenzando por el exterior, la rotunda y extraña volumetría (obviando el intrascendente y quizá malintencionado debate sobre la originalidad de la forma y su posible inspiración en un edificio tan familiar como el Auditorio de Delft de Van den Broek y Bakema) ofrece una de las claves del trabajo de Mecanoo en su relación con la ciudad a la que regala un espacio exterior para representaciones y un foyer al aire libre donde encontrarse, si bien es verdad que el entorno periurbano y un pasado difícil de abandono complicarán su completa integración en la ciudad.

La aparición de La Llotja es realmente grande e indefinible. Si dejamos de lado el debate irrelevante y banal sobre la originalidad de la forma y el parecido con el aula de TU Delft (diseñado por Van den Broek en Bakema), entonces el exterior deja ver la fuerza del diseño de Mecanoo: saber escuchar el contexto urbano. Lo que se pone de relieve en la plaza que surge entre el edificio principal y el secundario, donde la fachada escalonada del segundo edificio funciona como tribuna. Este programa público puede servir de catalizador para el barrio cercano que en el pasado fue fuertemente descuidado.

- No ayuda demasiado la elección de un cerramiento que necesita aliarse con el tiempo para suavizar un brillo excesivo que ahora lo delata como una arquitectura urgente envuelta en papel de regalo pixelado, eludiendo los matices que a un volumen monolítico y homogéneo le hubiera proporcionado la luz cambiante de los días y las estaciones para confiar en una impresión directa y apresurada a través de los diferentes tonos de la piedra elegida, restando quizá así razón a la valiente apuesta formal.

La piel del edificio está realizada en piedra natural con la apariencia de un papel de regalo pixelado, por la que tiene que pasar el tiempo para suavizar su expresividad. El poco tiempo disponible en el que el edificio se tenía que realizar se ha encargado de que no se haya podido dedicar el tiempo suficiente para investigar cómo se relaciona el material con la arquitectura. Una fachada más monolítica y homogénea habría sido indudablemente más sutíl.

- A propósito de las losas de piedra procedentes de Brasil, no parece demasiado sostenible su elección al no ser un material local, ni siquiera con la excusa de la mímesis con los colores de la Catedral o de la tierra ilerdense (énfasis camaleónico llevado al extremo por la oficina b720 en el recientemente terminado aeropuerto de Lleida) si bien el edificio intenta defender una cierta sostenibilidad con otros argumentos.

La elección de las losas de piedra no es una elección sostenible por ser importadas de Brasil, pero si refieren a los colores de la catedral ubicada sobre una montaña y a los del paisaje de Lleida (que está formado por una rica paleta de tonos marrones que se pueden ver de nuevo en las fachadas del recién construido aeropuerto, diseñado por b720 arquitectos). El edificio sí que es sostenible en una serie de puntos. Así pues se hace uso de células fotovoltaicas y lucernarios en el techo, también cuenta el edificio con un sistema de persianas autorregulables y cuenta con un sistema de calefacción y refrigeración de (¿) (nota de la Susana Aparicio: aquí se llama warmte-koude opslag, no se como se dice en castellano).

- Una vez en el interior, el edificio funciona con corrección, como no podía ser de otra manera, y sin grandes alardes.

(Nota de Susana Aparicio: esto no se ha traducido).

- En el camino se han quedado algunas promesas como la cubierta ajardinada que serviría como mirador en altura de la Seu Vella y el río, pero se han cumplido con precisión y rigor plazos y presupuestos, lo cual es una gran novedad por la que felicitar a Ms. Houben y a sus socios locales, los catalanes Labb.

En un futuro próximo se podrá cubrir el techo con una pérgola llena de enredaderas y flores. Así podrá ser usado como un balcón con vistas al río Segre y la catedral Seu Vella. Y que también dará sombra a las terrazas inferiores. Junto al hecho de que  el edificio funciona bien como icono, es elgjiable que Mecanoo junto con el despacho de arquitectura local Labb hayan conseguido realizarlo dentro del presupuesto y plazos indicados. Razón de más para felicitar a los arquitectos con el resultado obtenido.

Texto e imágenes: Brijuni Arquitectos (Beatriz Villanueva Cajide y Francisco Javier Casas Cobo).

Traducción del neerlandés al castellano: Susana Aparicio (SUJU.eu)

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11 comentarios a “Ausencia de debate.”

  1. SEMISOTANO dice:

    ¿quién ha dejado a estos individuos escribir artículos críticos sobre arquitectura? ¿es que ya no respetamos nada?

    ESO NO SE TOCA! ESO NO SE DICE! CACA, CACA!…

    Yo aclararía lo de “Lost in translation!”… no vaya a ser que las libre-interpretaciones de las traducciones las achaque el personal a vuestro deficiente nivel de inglés (que me consta que no es el caso) ni, mucho menos, al de neerlandés de Susana…(que otro tanto de lo mismo)

    … así que más que Lost in translation… yo creo que se trata más de “cut and stick in translation”

  2. Suju (Holanda) dice:

    Muy buen punto el que sacais a relucir en vuestro post.

    Como ya os comentábamos una vez, se podría decir que en Holanda la crítica no existe. Ni la fundada ni la infundada, parece haber un tabú que reza “no se criticará las obras de los compañeros de profesión”. Porque es eso de lo que estamos hablando, una crítica bien fundada de una obra de arquitectura, ni más ni menos. Pero no, estas cosas se toman de forma personal.

    Hace poco en Archined se publicaba la primera crítica que he leido desde que estoy en Holanda (hace 16 años, y además con contenido, a una obra realizada en Zaandam. Os paso el enlace a la versión inglesa: http://www.archined.nl/en/news/2010/engels/zaan-facade-festival/
    Y una se pregunta ¿por qué no se puede publicar más de esto?. Una crítica basada en un análisis de la obra hecha desde su desarrollo, implementación y resultado. ¿Quien se cree que en una obra todo ha salido perfecto y sin puntos discutibles? porque justamente ahí está su fuerza.

    Con el articulo de Brijuni fué lo mismo, un “no pudo ser”. Lo que nos da mucha pena porque la crítica contenía precisamente muy buenos puntos de debate (la pasión actual por los iconos, la procedencia y usos de materiales para lograr la imagen deseada, etc.) que desgraciadamente no se podrán discutir en Holanda por haber sido censurados.

    Hacía años que no leíamos la revista de Architec por falta de contenido, ahora seguiremos sin hacerlo por no confiar tampoco en los textos publicados…

    Por cierto, a nosotros nos habéis dejado con la curiosidad sobre el periódico, el artículo de crítica, su autor y el edificio criticado en cuestión… ¿o estaba en morse? ;o)

  3. Brijuni dice:

    @Semisótano:
    Pensamos que es un tema interesante -aunque no vaya a arreglar el paro y las malas condiciones de nuestra profesión- el intrusismo galopante en el periodismo. La verdad, no tenemos tan mala opinión en realidad de la gente que lo ejerce y de hecho algunos no-arquitectos que escriben sobre el tema nos interesan y pensamos que lo hacen bien, al contrario de lo que piensa media profesión. Lo reconocemos aquí, aunque no daremos nombres para no buscarnos enemigos dentro de nuestros colegas. Creemos que lo hacen bien pero otros muchos no lo hacen bien y pensamos eso ¿por qué de arquitectura no escribe un arquitecto? Mira, yo no escribo de economía ni de medicina ni de leyes, verdad? Pues eso, siempre nos queda la duda de si haría falta que más arquitectos nos dedicáramos a intentar comunicarnos con la sociedad y explicar algunas cosas.
    Sobre lo que se pierde en la traducción, en este caso gracias a Susana hemos descubierto que por desgracia es mucho más de lo que el cambio idiomático hace previsible o admisible.
    @Suju:
    Ya os hemos dicho más de una vez que nuestra visión idealizada de los Países Bajos están cada vez más en crisis cuanto más os leemos y así nuestra visión probablemente naif se ve completada con una realidad un poco más dura y menos idílica que os agradecemos que nos contéis. Nos da pena pero así es la vida.
    En cuanto al artículo de crítica, en realidad no es ningún secreto, de hecho es un secreto a voces porque el periódico es de amplísima difusión, la cuestión es que os pasa como a nosotros, que no es de los que leéis y si no os lo cuenta alguien, como nos pasó a nosotros, pues pasa desapercibido pero aún así seguro que pronto tenéis noticias. Nosotros hemos hecho promesa de castidad y voto de silencio y no podemos contar nada, lo cual, pensamos, ilustra fenomenal el texto del que hablamos ya que ni siquiera nosotros que aparentemente puede parecer que defendemos la libre crítica, podemos hacerlo ni siquiera con respecto a críticas hechas por otros. Qué gran paradoja. Silencio…

  4. JMER73 dice:

    Magnifico articulo Bea y Paco. Muy, pero que muy bueno.

    Enhorabuena.

    La falta de debate, de critica, el singular adocenamiento que se produce en esta profesion y que roza ya lo endemico (escuelas, profesionales, colegios, publicaciones….) esta magnificamente descrito.

    Por cierto, sutil es poco, muy poco. La magnifica claridad del original se pierde en las revueltas linguisticas del Neerlandes…

    No se si os pasara, pero cuando leo publicaciones sobre arquitectura(y me refiero a practicamente toda la prensa generalista, con algunos blogs recien estrenados que defienden los indefendible desde el tirador, y al 99% de la especializada) me parece estar leyendo las “blanderrimas” criticas del Fotogramas. Acabo siempre acordandome de las magnificas criticas de cine de Boyero, o del mitico y caustico Antonio Gasset de “Dias de cine”.

    Lo echaba de menos ya en la escuela, no se si siempre he sido un culo de mal asiento o es que me ha gustado fastidiar. Tengo que rebuscar muchisimo en mi memoria para acordarme de un dia en el que se montara un debate entre el propio profesorado. Un debate denso, con contenido. El que recuerdo (!El unico!) Fue sobre el croquis de Eisenmann y lo inicio Carlos Puente, se extiendo durante dos horas y lo recuerdo vibrante, apasionado, interesante y muy instructivo. Juro por la capa de Darth Vader que me cuesta encontrar otro dia en mis 8 años entre el CEU y la escuela (Confesiones de media tarde) en el que me sintiera mas galvanizado que esa mañana.

    En parte, echando la vista atras desde este yermo paron al que por lo visto estamos abocados durante 2 años (si no mas), uno acaba pensando que la elefantiasis y el desparrame iconico de los ultimos años tiene su origen en este cierto “Everything goes”, que no es el magnifico de Duke Ellington, sino otro mucho mas astenico: El de, como muy buen describes, publicar un edificio acompañado por la memoria de los autores. Curioso. Es como si en Cahiers Du Cinema publicaran una critica con el “pitch” del director a su productor.

    El debate, sano, abierto, con contenido, es cada vez mas necesario. Mucho.

    De otra manera todo seria tremendamente aburrido. ^___^

    Un abrazo!!! Y enhorabuena de nuevo!

  5. stepienybarno dice:

    Excelente artículo!! Claro, valiente y al grano.

    Está claro, que si en la mayoría de las publicaciones se enseñan las fotos que interesan que se vean de la obra, y el texto que las acompaña es el mismo que aparece en la memoria del proyecto, no se puede hablar de crítica de arquitectura. Sin embargo, quien más aparece en las publicaciones, parece que se da por hecho, que es quien propone arquitectura más interesante.

    En este caso da, un poco igual, que estemos hablando de revistas en papel o de la red. Son pocos los casos en los que se analiza la obra desde un punto de vista más crítico. De hecho, una de esas excepciones se puede considerar vuestro artículo crítico sobre el proyecto La Llotja.

    La autoedición de la obra en la red, es paso adelante ya que arquitecturas hasta ahora desconocidas pueden llegar al gran público. Además, si se hace en plataformas que tengan cierta visibilidad, el trabajo queda expuesto tanto para comentarios positivos, como negativos. Con lo cual, por primera vez tenemos la posibilidad de que se pueda producir ese “debate inteligente” que tanto echáis en falta en las publicaciones especializadas.

    Eso sí, la red tiene sus normas y sus ritmos. Por ello, es muy importante aprender a manejarlos para poder poner encima de la mesa proyectos o temas, que se puedan debatir y criticar con cierta neutralidad.

    Felicidades por vuestra actitud siempre abierta y vuestras ganas de debate.

  6. Sergio Mz dice:

    Muy buen artículo.

    Enhorabuena!!

  7. Miguel Villegas dice:

    Si pero no… criticando al artículo no entiendo muy bien el objeto de las referencias históricas. En el 98-99 Lourdes y yo empezamos un trabajo de investigación para Historia III, machacando de 8 en Opbow número a número… todavía recordamos con asombro el anuncio a toda página de un nuevo modelo de tazas de café que resulta que eran apilables!…

    Sobre la crítica… llevamos desde el 2004 tratando de hacerla. Nunca con el negro humor de otros, siempre con educación y respeto a los compañeros, y con el lema de que cuando hacemos las cosas, sea mal o bien, alguien debe decírnoslo a la cara… Hay quien dice que para hacer crítica hay que haber estudiado mucho, hay quien dice que hay que haber construido mucho… nosotros mucho no hemos hecho de ninguna de las dos cosas, pero tratamos siempre de hacer juicios valorados, construidos con criterio y sobre todo positivos.

    Bien es cierto que las críticas que más nos hemos trabajado han sido las que más ataques han provocado hacia nosotros.

    Los pedestales en nuestra profesión han hecho mucho daño a la capacidad de pensamiento, sobre todo a la de los estudiantes…

    Se echa en falta que muchos de los agentes que usan LCV para publicar pasen a hablar en sus propios espacios y aprovechen la autonomía para aumentar la contundencia.

    Aparte. Con las publicaciones en Holanda tuvimos nuestra propia experiencia muy, muy similar a la vuestra. Hemos escrito en un par de ocasiones para A10 y la segunda estuvimos a punto de pedirles que en el siguiente número emitieran una “fe de erratas” porque el artículo que publicaron era tan distinto al que enviamos que tuvimos que hacer de tripas corazón para aceptarlo como nuestro… “corrección política” que lo llaman los finos…

  8. Miguel Villegas dice:

    BTW… cada vez que empiezo a escribir un artículo me acuerdo de esa excelente frase del Sr. Lobo en Pulp Fiction:

    “Dejemos de comernos las %&$$as y pongámonos a trabajar…”

  9. Brijuni dice:

    @Miguel Villegas.
    No hemos entendido en absoluto vuestra referencia a de8 en Opbouw (no te comas la “u”, quizá cambia de significado…) y las tazas de café apilables. ¿Qué quieres decir? ¿Es bueno, malo, no te gustaron las tazas?
    Nosotros, que no hemos hecho un trabajo “machacando” dichas revistas pero las conocemos bien por distintas razones, hemos querido citarlas no como ejemplo a imitar sino como referencia interesante y en cierto modo fraternal (por la unión de grupos e intenciones que supuso al principio) en tiempos difíciles, y desde luego por su contenido en urbanismo (opbouw) que ahora no encuentras en ninguna revista en absoluto. Eso nos parece muy importante.
    Sobre la crítica que tratáis de hacer, nos parece muy bien y también nos gusta que aprovechéis este espacio para reivindicar vuestra labor desde 2004. Enhorabuena.
    Sólo queremos que entendáis que nosotros no estamos reinvincando la nuestra ni mucho menos y hablamos de la crítica o del debate (inexistente) en general. De hecho nosotros no hacemos crítica o al menos no lo pretendemos, si bien algunos textos que nos han pedido, como este para la revista de Architect, se pedía que así lo fuera.
    Como vosotros, pensamos que para ejercer la crítica hay que saber mucho y nosotros estamos lejos de ello. En cambio sí que opinamos, intentando que no sea con demasiada ligereza, cuando alguien nos pregunta.
    Nuestra reinvidicación en realidad es más bien para que ejerzan la crítica y se produzca el debate entre aquellos que sí están en disposición de poder hacerlo, ya sea porque atesoran los méritos y la experiencia necesaria, y porque además esa posición va unida al respeto ganado y al interés de los demás profesionales de saber qué opinan sobre determinados temas.
    Eso es un poco lo que queríamos decir sobre el mundo de la información (libros, revistas, blogs,…) y el exceso de información. Opinar está bien y estamos en un país libre, todo el mundo puede (y seguramente debe) hacerlo y lo que opinen debe ser respetado. No obstante puede que esas opiniones no interesen a nadie o a casi nadie porque no vengan respaldadas por un conocimiento profundo del tema. Entonces la crítica se hace necesaria ejercida por aquellos que sí son expertos y cuyo conocimiento y reflexiones compartidas con los que no lo somos, mejoran nuestra percepción y nuestro entendimiento, de la arquitectura o de lo que sea.
    Por eso defendemos el interés de que haya espacios para el debate y la crítica pero no estamos diciendo con ello que nosotros queramos ejercerla ni que deba hacerse siguiendo el modelo de de8 en Opbouw o de cualquier otra revista, pero sí que el modelo actual de publicaciones debería cubrir ese vacío de alguna manera y que a nosotros desde luego nos gustaría muchísimo poder leer a arquitectos con experiencia y conocimiento ejerciendo la crítica y debatiendo con otros en publicaciones periódicas y, si nos ponemos rigurosos, nos gustaría que se hicieran en el “espacio-papel” y no sólo en la blogosfera donde todo es un poco apresurado, efervescente y falto de profundidad, probablemente como este comentario con el que ahora, Miguel, tratamos de aclarar nuestra postura, agradeciéndote que nos hays contado la tuya y felicitándote por tenerlo todo tan claro. Un abrazo y muchas gracias.

  10. Brijuni dice:

    Ah, y una cosa, Miguel, hablar de revistas de hace 80 años y no de las actuales (con nombre propio las unas y las otras eludidas misteriosamente) forma parte de nuestra intención de ser coherentes con el texto ya que queda implícito por tanto que no se puede hablar con libertad y sin un poquito de miedo de según que revistas y publicaciones actuales, sin temor a ser “castigado” en un futuro. Ahí es dónde decimos que la crítica la puede ejercer no sólo el que sabe sino el que puede, que no es lo mismo, porque nosotros aunque supiéramos, no podríamos, ya que estamos en el camino, no hemos llegado a un sitio donde nos sintamos protegidos y libres para decir lo que nos dé la gana. ¿Tú sí?

    @Sergio MTnez: muchas gracias y suerte!

  11. Vergonzosos dice:

    Ahora esto es lo que pasa cuando tenemos este panorama de in-acción y parálisis intelectual, que se anulan concursos y nadie protesta porque la clase dirigente elude cualquier liderazgo.
    Ver para creer. La muerte de la arquitectura. LA muerte de las revistas, una a una irán cayendo…

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