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Ciudadanos de la comunidad biótica

por LU - FIS, JRMP, JMGM, ALG — Martes, 6 de julio de 2010

Analogía entre armadura de samurai y exoesqueleto de escarabajo

En el anterior post titulado `La reconquista de la naturaleza sobre la ciudad´ se despliega sobre la mesa el estado de la cuestión acerca de la situación de insostenibilidad que caracteriza nuestro tiempo, proponiendo que la necesaria reconciliación entre hombre y naturaleza puede venir de parte de nuevas herramientas inspiradas en el orden funcional de los sistemas naturales.

Para que este argumento tenga razón de ser, es imprescindible un corrimiento de los valores de referencia de la humanidad hacia la ecósfera circundante. La ecósfera es la zona apta para la generación y existencia de la vida en un sistema planetario, una envoltura de escala macroscópica que proporciona la temperatura indicada para el desarrollo de la vida, por ello, debe ser reconocida como el espacio común indispensable para las actividades humanas, evitando a la misma vez, que los intereses personales de cada uno sigan ocupando el primer lugar.

Nuestro pensamiento, por tanto, debe tornarse un pensamiento ecocéntrico, que sitúe en su base, la ecósfera, los ecosistemas y la ecología, induciendo a una nueva conciencia de seres ecológicos, alimentados por el agua y otros organismos, inmersos en el aire y abrigados con el calor del sol.

Analogía entre cúpula de acero y vidrio y tela de araña

Estadio Nacional de Pekin, Herzog y de Meuron

En este contexto, la ciudad tendrá que ser considerada como un ecosistema más, en el que la comunidad y su entorno funcionen como una unidad ecológica equilibrada y cada uno de nosotros como ciudadanos formaremos parte de comunidades bióticas. La ciudad debe emular los biotopos y constituirse como espacios vitales cuyas condiciones ambientales sean las adecuadas para que en ella se desarrollen los seres vivos.

Una vez reconocida la base ecológica de este conflicto entre el hombre y la naturaleza, superaremos un primer paso para una política racional de uso de la tierra.

Desde este punto de vista, la estrategia para la reinserción de los humanos en el medio, solo podrá venir dada siempre que la tecnoesfera, entendida, como el conjunto de medios artificiales que soportan el desarrollo de la sociedad humana, evolucione hacia una analogía de la biosfera con la que interactúa.

Integrados en la naturaleza encontramos una excelente diversidad de organismos vivientes, estructuras inorgánicas y procesos biológicos. De la misma forma, el mundo artificial está provisto de todo tipo de objetos, materiales, procesos y entornos que fueron creados por el hombre en la adaptación de vida al medio. Inicialmente, podemos equiparar los dos mundos, pero su evolución ha sido desigual, pues cada organismo en el sistema natural es capaz de obtener las máximas posibilidades de los recursos sin necesidad de agotarlos, y en este sentido, el sistema tecno-económico ha errado drásticamente.

Los sistemas naturales funcionan a partir de la luz solar, usan la energía imprescindible, adecuan forma y función, lo reciclan todo, recompensan la cooperación, aprenden de su contexto, cuidan las generaciones futuras, y lo más importante, contrarrestan los excesos desde el interior utilizando la fuerza de los límites. Todo está sincronizado cíclicamente, de ahí, la capacidad que poseen de regenerarse y crear mecanismos para mantener el equilibrio.

Existen muchos avances en la tarea de comprender los principios de funcionamiento de la vida natural, por ejemplo, la ecología cultural estudia los patrones de comportamiento culturales en los procesos de adaptación del hombre al medio ambiente, mediante una serie de interacciones que afecta a la vida de las comunidades, observando y analizando las reacciones y respuestas dadas por los seres humanos, para comprender los procesos de adaptación y cambio social.

La cultura como instrumento de ajuste, como sistema de adaptación generado por las comunidades bajo condiciones ambientales, espaciales, temporales e históricas particulares, proporciona los elementos básicos para saber identificar y manejar los recursos disponibles en el medio ambiente. Pero la evolución de nuestra cultura ha hecho que se convierta en el mayor enemigo del medio ambiente, pues la ciudad es la concreción del poder destructivo del hombre sobre el medio. Ahora es el momento de que la ciudad encuentre su concepción como sistema ecológico y definir las relaciones que los hombres establecen con los componentes ecosistémicos.

Pero, ¿cómo integrar prácticas sociales en un contexto ecológico?

El desarrollo sostenible para un ecosistema urbano, únicamente tendrá valor si se acompaña de una gran operación de participación. La ciudad debe aprender de la ecología escogiendo características que sean extrapolables desde el mundo natural al mundo del diseño: la forma y la función serán aspectos indisociables; su construcción no se producirá a partir de una sumatoria de partes, sino que se reorganizará por pequeñas unidades que mantendrán constantes relaciones de interdependencia y que constituirán una globalidad; tecnodiversidad: los diseños se establecerán conforme a las condiciones ambientales determinadas de cada lugar; Máximo ahorro de los sistemas energéticos; capacidad de regulación y autoreparación; autonomía; proporcionalidad; equilibrio; crecimiento orgánico y tanto dinamismo social como ecosistémico, etc. serán necesarios para que se produzca una renovación de los parámetros naturales y sociales en el interior de las ciudades.

Existen sugerencias de proyectos pasados que podían haber conducido a los urbanistas hacia una planificación basada en los principios ecológicos, planificaciones urbanas que tiene en cuenta los auténticos valores ambientales. También encontramos propuestas más recientes que incluyen todo el despliegue tecnológico de forma beneficiosa. Existen disciplinas como la robótica, las ciencias de los materiales, la investigación cosmética, la botánica, o la biónica que es el arte de aplicar el conocimiento de los seres vivos a la solución de problemas técnicos. La complejidad que caracteriza cualquier sistema biológico, hace muy dificultoso su conocimiento, la naturaleza esconde riquezas de soluciones que la biónica con sus métodos de creatividad, de verificación de la validez de nuevas construcciones y de diversificación y dominio de la morfología funcional debe aportar a los diseños de hoy en día. La seguiremos de cerca pues con la aplicación de esta ciencia se tiende un puente entre la realidad natural y artificial. Así la arquitectura entre otras disciplinas del diseño puede encontrar nuevas herramientas para sus sistemas con la aplicación de soluciones biológicas.

Angustias Lancharro García.

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