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La Argentina y la autogestión en la construcción del hábitat

por suju — Jueves, 17 de junio de 2010

Viviendas sociales en la provincia de Jujuy

Con la llegada de la democracia recuperada en 1983 se activaron en Argentina novedosos modos de expresión en la sociedad, que se verían potenciados en las décadas siguientes como respuesta a las políticas privatizadoras y neoliberales que terminaron en la crisis del 2001.

El vacío gubernamental y la absoluta desconfianza en toda la clase políticaresponsable de la debacle (“que se vayan todos” era el lema popular de la época), llevó a los ciudadanos a organizarse en diferentes campos con el objeto de buscar soluciones a sus problemas particulares. A través de iniciativas como las llamadas “asambleas barriales” (estudio sobre el tema pdf), o la de las fábricas recuperadas por sus trabajadores, los “clubes del trueque”, las “asociaciones de desocupados” y las “cooperativas de vivienda”, se activarían en todo el país novedosos mecanismos de participación social y autogestión, que terminarían afectando creativamente la producción del hábitat.

En este artículo para La Ciudad Viva, y como continuación del anterior, queremos repasar algunas de las experiencias más interesantes.

OKUPAS

El fenómeno de ocupación de edificios que surge en Buenos Aires en la década del ´80 como reacción popular al problema habitacional y a la pasividad del gobierno a dar soluciones concretas. En pocos años llegaría a cobrar unas dimensiones inesperadas. A pesar de lo dificultoso de obtener datos ciertos, se estima que en la segunda mitad de la década del ´80 unas 200 mil personas habitaban edificios abandonados en Buenos Aires, un número cuatro veces más alto que la población que vivía en ese momento en asentamientos informales.

MOI

Algunos grupos lograrían organizarse para hacer efectivo sus reclamos. Un caso interesante es el del del Movimiento de Ocupantes e Inquilinos (MOI), que de la simple organización en cooperativa de las 120 familias que ocupaban un enorme edificio abandonado en Buenos Aires se ha convertido hoy en una organización social y en un importante productor de viviendas económicas que trabaja por el mejoramiento del hábitat de sus miembros.

En el comienzo de su organización, intentando buscar soluciones al desalojo, lograron junto a otras organizaciones sociales la aprobación en Buenos Aires de la ley 341/976 que posibilitaría que las cooperativas recibieran fondos del estado para construir viviendas. Esta ley le abrió la puerta a muchas otras organizaciones, dedicadas hasta entonces a otros temas sociales, a interesarse por el tema habitacional. Sin ir mas lejos, las renombradas “Madres de Plaza de Mayo” (madres de desaparecidos en la época de la dictadura militar) están llevando un enorme trabajo en barrios carenciados y asentamientos informales de la ciudad y el conurbano de Buenos Aires con financiamiento del gobierno nacional, a través de esta ley.

El MTL y el COMPLEJO MONTEAGUDO

Otro caso interesante es el del Movimiento Territorial de Liberación (MTL), una organización de parados que comenzó a funcionar luego de la crisis Argentina del 2001. Esta organización también integró el grupo que incidió en la aprobación de la ley 341. Además fue la primer cooperativa en realizar un proyecto de 326 viviendas con los fondos que liberaba esta ley.

Complejo de viviendas Monteagudo. Espacio interior

El complejo Monteagudo, como se le llamó a este proyecto, se realizó durante los años 2004 y 2007, mediante un crédito del gobierno de la ciudad de Buenos Aires de 13 millones y medio de pesos, con los cuales también se adquirieron los 14 mil metros cuadrados de terreno (dos manzanas de la trama existente) de una industria en desuso. Cuatrocientos hombres y mujeres, integrantes de la cooperativa, formarían la mano de obra que en 30 meses tendría terminada la obra. Sus salarios fueron cubiertos por planes sociales de trabajo que entrega el gobierno y los honorarios de los profesionales participantes (un abogado, un contador y un estudio de arquitectura) por medio del crédito. Las viviendas, que fueron adjudicadas a miembros de la cooperativa, serían financiadas en treinta años a una tasa cero de interés.

Complejo Monteagudo. Edificios recuperados

El conjunto, diseñado por el estudio Pfeifer-Zurdo de Buenos Aires, y que fue finalista en los World Habitat Awards,  cuenta en total con 326 viviendas de uno, dos y tres dormitorios distribuidas en edificios, nuevos y recuperados, de cuatro plantas que encierran espacios de uso público. También se incluyeron en el proyecto una guardería, un comedor infantil comunitario, un salón de usos múltiples y locales comerciales cuya superficie podrá ser comercializada a fin de solventar gastos fijos de mantenimiento.

Complejo Monteagudo. Calle entre las dos manzanas

Además el complejo fue detallado a conciencia con el objetivo de evitar materiales y terminaciones que se deterioren con el tiempo o requieran un mantenimiento constante. Por ejemplo se evitó la colocación de ascensores, y se prefirió el uso del aluminio al del acero en las carpinterías.

ULTIMOS GOBIERNOS

Han sido varios los disparadores de la participación activa de los ciudadanos, organizados en cooperativas, en la construcción de viviendas de los últimos años en la Argentina, cómo veíamos más arriba. Pero muchas buenas intenciones quedan a veces en la nada sin una voluntad política que lo haga viable.

El gobierno de Néstor Kirchner (2003-2007) reactivaría dentro de su programa de gobierno, la construcción de viviendas económicas en todo el país, y absorbería para este fin las experiencias surgidas en las cooperativas de Buenos Aires.

Viviendas realizadas mediante el Programa Federal de Viviendas en el conurbano de Buenos Aires

A través de varios programas de carácter Federal se construyeron en los años de su gobierno, y durante el actual de Cristina Fernández de Kirchner, unas 300 mil viviendas nuevas y se realizaron mejoras en unas 200 mil unidades, lo que da un número aproximado al de 100 mil “soluciones habitacionales” anuales, cifra muy superior a lo que se venía construyendo desde 1977 en la Argentina, que es cuando se introduce el Fondo Nacional para la Vivienda (FO.NA.VI.). Para ser más claros, lo que se ha realizado en 6 años, se iguala a lo que se realizara entre 1976 y 1999, según datos oficiales.

Viviendas realizadas en el norte Argentino mediante el PFV

De todas formas la deficiencia habitacional en Argentina es enorme. Se calcula que un tercio del total de los hogares existentes, esto es unas 3 millones de unidades, están necesitando o ser rehabilitadas o ser reemplazadas completamente. El 25% de ese total se encuentra en el área metropolitana de Buenos Aires.

Para la realización de parte de estas viviendas se estimuló la formación de cooperativas de trabajo entre los desocupados. Uno de los casos que mayor interés a cobrado en el último tiempo es el de la Organización Barrial Tupac Amaru en la norteña provincia de Jujuy, una de las más pobres y con mayor problemática habitacional del país .

Manifestación de protesta de la Organización Tupac Amaru

La Tupac Amaru surgió también después de la crisis del 2001 cómo organización de protesta, que se organizó en su momento para reclamar bolsones de alimentos y planes sociales. En un reportaje Milagro Sala, líder de la organización, cuenta cómo aprovechando la posibilidad que daba el gobierno, se organizaron en cooperativas para poder hacer uso de los créditos disponibles para la realización de viviendas. En muy poco tiempo la organización crecería a tal punto que se comenzaría hablar de una segunda “república” dentro de la provincia. Milagro Sala , se convertiría en una líder popular y referente social del norte Argentino, como también en un conflictivo personaje que crispa aún más el debate político dentro del país.

Milagro Sala y al fondo el barrio construido por la Tupac Amaru

Desde el 2003 la organización a construído unas 3400 viviendas, guarderías, un centro recreativo y educativo de 40 mil metros cuadrados de extensión, varios centros de integración comunitaria, seis fábricas (muebles, textil y de bloques de cemento) , dos escuelas, dos centros de salud (con tomógrafo y mamógrafo) y un centro de rehabilitación para discapacitados. Hoy además la organización a comenzado a actuar en otras provincias Argentinas y sigue activa en todo tipo de reclamos sociales.

Cooperativa Textil de la Organización Tupac Amaru

El “Cantri” de los Pobres

Un cartel en el acceso del barrio Alto Comedero anuncia: Bienvenidos al Cantri Tupac Amaru, dónde debería decir “country” haciendose irónica referencia a la denominación que reciben los barrios cerrados, o gated communities, construídos durante la década del ´90 para la clase media y alta en las afueras de las grandes ciudades.

Barrio Alto Comedero también conocido como el "Cantri de los Pobres"

El “Cantri de los Pobres”, como también se lo suele llamar, es un barrio construído a cinco kilómetros de la ciudad de Jujuy, capital de la provincia por la Organización Tupac Amaru, en donde vivien unas 2700 personas y se concentran muchas de las obras realizadas por la Organización. Las viviendas son construídas por cooperativas las que también fabrican algunos elementos constructivos, como marcos de puertas y ventanas, y bloques de cemento.

Piscinas para los niños del barrio construídas por la OTA


Vale la pena ver estos videos para que se hagan una mejor idea de lo que les estamos contando.

Y es interesante ver también este otro vídeo, en dónde se hace un resúmen de la visión que en un momento se generó en y desde Buenos Aires sobre la líder de la organización Milagro Sala, después de una disputa que tuvo con un senador. De alguna forma muestra la otra cara de una realidad, que no deja de ser deformada constantemente, según quién la esté mirando.

Conclusiones

Básicamente lo que hoy sucede en Jujuy es el uso y trasposición, por parte del gobierno, de aquellas experiencias surgidas en Buenos Aires que comentáramos más arriba, a las zonas más carenciadas del país. En un país en general, y en particular una provincia, donde el problema habitacional es enorme y que ha sido siempre relegado, al igual que su pueblo en la gran mayoría de descendencia indígena, lo que hoy está sucediendo impresiona.

Surgen sin embargo muchísimas preguntas y cuestionamientos. Por un lado se trata de la empoderización de un grupo social desde siempre olvidado, que bajo una organización y un funcionamiento propios arremeten con la mejora de su propio hábitat. Por el otro, un gobierno que parece finalmente asumir su ineptitud como productor de ciudad y la delega en parte a sus ciudadanos.

Es difícil sacar conclusiones. Se podría hablar de soluciones urbanísticas y arquitectónicas dudosas. Se podría profundizar y encontrar clientelismos políticos y juegos de poder activados por un repentino flujo de dinero desconocidos para un pueblo que hasta hace poco no tenía absolutamente nada. Se podría nombrar que existen críticas desde el sector empresarial que se ve avasallado por la “competencia desleal” de las cooperativas. Son cosas difíciles de comprender y evaluar desde una óptica “globalizada” y “globalizadora”, porque llevan implicadas una alta cuota de localidad.

Esto no nos impide pensar que hay cosas para criticar y muchas que se podrían mejorar. Pero no nos quedan dudas de que este pueblo está recuperando la confianza en sí mismo, como personas, trabajando y construyendo para los suyos, y como comunidad, que organizada hoy en forma de cooperativa, tendrá que aprender a perfeccionarse en lo que eso significa, y corrigiendo a través de la experiencia sus propios errores. Estará en ellos aprovechar lo que están recibiendo hoy como una apuesta al futuro o abandonarlo por la seductoras abundancias del momento. Una cuestión que podríamos resumir en una eterna pregunta ¿quién deberían ser los encargados de construir finalmente el hábitat: los habitantes o los gobiernos? Sin dudas una pregunta con muchos matices.

Quizás finalmente, el vacío de un estado que no ha sabido solucionar el problema habitacional, no sea más que un dato positivo para una sociedad, que va dejando así de ser “cliente” a ser “productora” de las ciudades que habita. Pasando de la pasividad a la actividad. Algo que nosotros desde SUJU estamos convencidos que deberíamos comenzar también nosotros, como ciudadanos mas que como profesionales, en donde sea que estemos, a considerar como posibilidad.

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4 comentarios a “La Argentina y la autogestión en la construcción del hábitat”

  1. Tweets that mention http://www.laciudadviva.org/blogs/?p=6040utm_sourcepingback -- Topsy.com dice:

    [...] This post was mentioned on Twitter by . said: [...]

  2. Pacho Pardo dice:

    Si bien la experiencia en Colombia es diferente en cuanto a la gestión de los propios vecinos, las necesidades son iguales.. a veces en algunos lugares son mayores: un techo digno, infraestructura social adecuada (salud, educación, movilidad, seguridad y recreación), servicios públicos y sobre todo trabajo productivo para producir y sustentar los sueños e ilusiones.

    Sin embargo, ante estos afanes y desafíos sociales la respuesta oficial, en particular tras 8 años del gobierno de Uribe, está más encauzada al “país de propietarios”; existen subsidios, créditos y ayudas, y el pobre debe demostrar inicialmente que es lo suficientemente pobre para ingresar al mercado de la Vivienda de Interés Social, para luego acercarse al sistema financiero a demostrar que individualmente o en conjunto con su grupo familiar son lo suficientemente productivos (y responsables) para aspirar a los créditos y garantizar su pago; entonces y al igual que en la crisis económica de finales del siglo pasado se consolidan agrupaciones de deudores para presionar alivios, plazos y re-negociaciones.

    La idea de la auto-construcción, de agrupaciones mutuarias que trabajan para desarrollar su propio techo, no han tenido mucho éxito, en especial por que la calidad y el rendimiento de la obra queda supeditado a las buenas intenciones de los improvisados albañiles y carpinteros y no a una oferta y demanda de trabajo especializado.

    Algunos grupos religiosos y/o políticos han tenido pequeños éxitos en la gestión de vivienda, pero son más los fracasos.. bueno si se acepta como fracaso escoger como directivos o gestores a personas de “uñas largas” que desfalcan a su comunidad, o la embarcan en proyectos en ubicaciones indebidas, zonas de riesgo, invasiones, o carentes de servicios.

    La Acción Comunal como un trabajo colectivo (mingas) para el mejoramiento de los barrios, en especial de las invasiones o “barrios piratas” fue una buena opción para mejorar condiciones de acceso y salubridad, desafortunadamente la politización y polarización generan más conflictos que adelantos y es más fácil usar presiones (palancas) políticas para lograr que el estado asuma procesos de “legalización” y solucione muchos de los conflictos de la infraestructura social y de servicios.

    Suena interesante el proceso de los OKUPAS, sin embargo la afirmación: “unas 200 mil personas habitaban edificios abandonados en Buenos Aires, un número cuatro veces más alto que la población que vivía en ese momento en asentamientos informales” me parece errada o desproporcionada; si asumimos por ejemplo un grupo familiar de 4 personas en promedio estamos hablando 50.000 familias y/o viviendas, sin embargo si la vivienda en asentamientos informales es un (1/4) cuarto de los ocupantes forzosos de edificios abandonados tendríamos que el número de viviendas informales, entonces en B. Aires sería de tan solo 12.500 familias y/o viviendas, cifra bastante baja respecto a otros indicadores conocidos.

    Pregunto a SUJU, si mis matemáticas o mi lectura están erradas?

  3. suju dice:

    Pacho, gracias por el extenso comentario sobre la situaciçon Colombiana, que contestaremos en un momento cuando podamos leerlo con mas calma. Con respecto a tu ultimo comentario, el números de habitantes de asentamientos informales en Buenos Aires creció enormemente justamente en la década del ´90 con las políticas de desalojamiento de okupas y el empobrecimiento de gran parte de la población a consecuencia de las políticas neoliberales del momento. El dato manejado en el artículo refiere a la década de los ´80, cuando terminaba la dictadura militar, que se había encargado por medio de “mano dura” y dentro de su programa de “embellecimiento de la ciudad” de que los asentamientos informales se redujeran y no se expandieran. En la actualidad se estima que en Buenos Aires unas 180.000 personas vivien en estas condiciones en Bs As
    saludos. Aquí tienes un artículo que habla de la evolución de el fenomeno http://www.criticadigital.com.ar/index.php?secc=nota&nid=17689

  4. Graciela Mariani dice:

    Hola Juan y Susana, me pareció muy bueno y muy completo el artículo, lo acabo de compartir en Facebook.
    Pero el enlace a Critica digital no funciona mas, ya que el diario dejo de de imprimirse y on-line desde abril de 2010, igual acabo de encontrar varios post en otros lados de esa misma fuente, por ejemplo estos: http://www.taringa.net/posts/noticias/2058418/La-grieta-social-va-en-aumento.html y http://juancarloslandriscini.blogspot.com/2009/01/favelizacion-de-buenos-aires.html
    Y estos otros asociados al tema: http://www.solesdigital.com.ar/sociedad/historia_villas_1.htm
    http://elestudiantedehistoria.blogspot.com/2008/02/la-aparicin-de-las-villas-miseria-en.html
    http://scielo.unam.mx/pdf/polcul/n22/n22a03.pdf
    Mil gracias por la investigación, es muy interesante y útil.

    Pacho, no se si no entiendo tu pregunta o no hablo “colombiano”…

    Saludos a todos. GM

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