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Architecture as a hobby: un negocio ruinoso.

por Brijuni — Miércoles, 6 de octubre de 2010
(primera imagen que aparece en google images tras teclear "architecture hobby")

(primera imagen que aparece en google images tras teclear "architecture as a hobby")

Últimamente se está hablando en la red de la posibilidad de sobrevivir, no ya como arquitecto, autónomo, sin contrato, etcétera, que ha pasado a convertirse en algo incluso que envidiar, sino como estudio de arquitectura. Una quimera, según se mire.

(aunque el texto no requiere concentración, para un mayor disfrute, si te apetece, pincha aquí: Seefeel – Silent Pool o aquí -duran las dos lo mismo: 7 minutos- Seefeel – Plainsong (EP Version))

Por un lado, están los que opinaban que las estructuras artesanales y caseras podían ofrecer un alto grado de satisfacción al cliente en tanto en cuanto respondían de forma personalizada y cuidadosa, con productos arquitectónicos (perdón por la expresión) de alta calidad aunque en plazos no demasiado breves. Estas estructuras, en caso de proliferar como han hecho, sólo servirían, en nuestra opinión, para aumentar la competitividad malentendida ya que para el cómputo de gastos no se están teniendo en cuenta los necesarios espacios para trabajar (ya sea en alquiler o en propiedad convenientemente amortizada a lo largo de los años), los salarios de los socios o los gastos (compartidos con la propia vivienda) de agua, luz y comunicaciones, que pasan a imputarse al dueño del salón-comedor desde el que se ejerce la actividad. Es la estructura de trabajo de “empate a cero” en la que se ejerce sin ganar ni perder -en teoría- cuando en realidad en la práctica lo cierto es que se está poniendo dinero.

Por otro, encontramos los que reclaman frente a esta actitud romántica de ejercer la profesión a toda costa, el ponerle números a todos los gastos y estimar si realmente merece la pena seguir haciéndolo o, por el contrario, alquilar una vivienda menor y ahorrar el dinero de trabajar desde un salón que no cumple su uso sino como estudio-oficina. Optar por esta situación llevaría sin duda a la desaparición de muchos estudios que trabajan desde hace años ya sea haciendo curriculum, sembrando para después recoger, trabajando gratis o casi para una vez reconocido el mérito acumulado comenzar a cobrar a base de bien o que simplemente existen y se mantienen ante la imposibilidad de trabajar en otra cosa, ya sea por falta de ganas o por falta de oportunidades.

Entre medias, siguen existiendo los despachos que con una estructura piramidal (muchas veces de sólo dos filas: el jefe y el resto) imitan a los estudios de ingeniería, en cuyo caso facturan por horas siempre que pueden, cumplen plazos para no entrar en pérdidas y se rigen usando como mínimo plantillas excel para controlar todo lo anterior, o, de nuevo siguiendo un patrón artesano obsoleto y caduco, entienden la arquitectura como un oficio arts&crafts donde no importa tanto lo económico sino simplemente el resultado que se ofrece a la sociedad o al usuario a costa de los honorarios propios, el sacrificio de la vida personal propia y la de los subordinados de paso.

Frente a lo anterior, también afloran, con no demasiado éxito económico por ahora según nos cuentan los propios interesados, estudios con vocación asamblearia y estructuras horizontales donde muchos iguales (a priori) comparten tareas que se auto-asignan voluntariamente en función de sus habilidades y su disponibilidad para luego repartir proporcionalmente a las horas trabajadas los ingresos obtenidos y donde el problema aparentemente es el exceso de celo por el trabajo bien hecho unido a la escasa remuneración de los trabajos de arquitectura (junto a su creciente complejidad en materia normativa).

Transversalmente en todas las opciones anteriores y con un mayor o menor presencia aparece con demasiada frecuencia entre las expresiones del arquitecto el manido y auto-complaciente “nos lo pasamos bien” que hemos oído, y probablemente también dicho, hasta el hastío en compañeros, amigos y desconocidos, siempre arquitectos. Por desgracia, cuando “nos lo pasamos bien”, no estamos alejándonos de la figura del arquitecto-héroe que trabaja hasta la extenuación para imponer su criterio al mundo, incomprendido, solo, sin más aliento que el de su propio convencimiento.

(en este TED Talk, Bjarke Ingels habla del asunto del párrafo anterior entre el minuto 1.45 y el 2, pincha por favor en el siguiente enlace: http://www.ted.com/talks/bjarke_ingels_3_warp_speed_architecture_tales.html)

Estando así las cosas, nos preguntamos si la profesión y las personas que la ejercemos seremos capaces de abandonar, por un lado, la estricta percepción romántica de nuestro trabajo, para convertirlo en algo rentable, y por otro, la endogámica, embelesada y patética presunción de inocencia y genialidad que de hecho ya nos ha abandonado, para dedicarnos, también, a asuntos a los que no les hemos prestado atención en años como son las instalaciones, las estructuras, la organización de las obras y las empresas y los asuntos legales, entre otros, de tal forma que a algunos de los cincuenta mil arquitectos que ya somos les vaya un poco mejor, convirtiendo nuestro hobby, de paso, en un trabajo rentable. ¿Qué pensáis?

Texto: Beatriz Villanueva Cajide y Francisco Javier Casas Cobo (bRijUNi ARQUITECTOS).

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39 comentarios a “Architecture as a hobby: un negocio ruinoso.”

  1. TOKI dice:

    ¿No será tratará de algo psicosomático?

  2. Tweets that mention Architecture as a hobby: un negocio ruinoso. « La Ciudad Viva -- Topsy.com dice:

    [...] This post was mentioned on Twitter by Ecosistema Urbano, Francesco Cingolani, La Ciudad Viva, manuel_tochez, Paco Casas and others. Paco Casas said: Architecture as a hobby: un negocio ruinoso. – http://www.laciudadviva.org/blogs/?p=7065 [...]

  3. Miguel dice:

    Bea se que no, pero Paco a lo mejor por viejo si hizo la mili. En las cartillas que se entregaba a los soldados había un párrafo que siempre me llamó la atención. Decía:

    Valor: Se le supone.

    Para nosotros las estructuras, las instalaciones y todo ese largo etcétera que muchos sacáis/sacan de la parte artesanal son como el valor en la mili. Lo damos por supuesto, no en el sentido de que lo obviemos, si no en el de que nos parece indiscutible que en nuestro trabajo va a estar ahí.

    Pero, como ya comentamos en paralelo, hay modelos intermedios, que se preocupan de manejar los costes con una cierta lógica y sin omitir partidas fundamentales a la hora de hacer balance. Modelos para los que trabajar en una oficina con placa en la puerta es totalmente irrelevante porque el concepto del espacio de la escenificación se suple con la demostración del trabajo.

    Lo que no computa para mi en esta ecuación es el concepto de rentabilidad. ¿Cuál es la medida de la rentabilidad? ¿10€/h, 30€/h, 100€/h…? Alguien que no recuerdo ahora mismo nos dió la clave hace un tiempo. La rentabilidad no tiene por que ser económica, puede ser emocional… Ya discutimos el tema y perdón por entrar en personalismos, pero nosotros, antes de caer en explotar colaboradores, cobrar en negro, deducirnos como gasto hasta los tiquets del desayuno, optamos por asumir como daño colateral el que los dos arquitectos titulares del estudio cobremos menos de 1€/h… Nuestro caso es especial, tenemos otra fuente de alimento, pero trabajamos por conseguir que algún día el estudio nos dé de comer.

    Si algún día, manteniendo nuestro modelo y sin rebajar honorarios, que no lo hacemos, conseguimos cuadrar esa rentabilidad, os avisamos.

  4. S. DE MOLINA dice:

    Brijunis,
    Siempre poniendo el dedo donde duele…
    ¿A qué van a dedicarse los arquitectos a partir de ahora?. La respuesta es… a lo que puedan y como mejor puedan.
    Pensar en un muestrario de modelos como si se pudiese elegir es mucho decir.
    Tengo la intuición que el problema, más que en el repertorio de modelos de estudios posibles está en el modelo de trabajos posibles que el arquitecto va a tener que hacer convivir simultáneamente.
    Y ahí si se me ocurren más posibilidades y soy más optimista respecto al futuro.
    Además de los trabajos acostumbrados, debiéramos añadir el cálculo de instalaciones y estructuras, al diseño de mobiliario, de espacios web, el montaje de eventos, la publicación y edición de libros, la organización de espacios, eventos y personas, los dedicados a asesorías de aspectos constructivos, reformas, interiorismo… con la imaginación empresarial que cada uno sea capaz de emplear.
    Lo que se intuye es la convivencia de muchos trabajos que antes apenas se hubiése considerado compatibles.
    En fin, como siempre buen tema para el debate, si señor. Enhorabuena y saludos

  5. Juan Manuel Herranz dice:

    touché…!!

  6. eva - soft studio dice:

    Como de costumbre, el dardo en la diana. Para empezar, se me ocurre que podríamos desarrollar nuestra capacidad para pensar y producir en red de manera más eficaz, integrarnos en estructuras pluridisciplinares que permitan responder al desafío que se le viene encima a nuestras ciudades. Aprender a formar parte de un sistema emergente nos permitirá generar soluciones del nivel de complejidad necesaria en cada caso. Si la profesión está en crisis, habrá que renovarse, o…

  7. Estanis dice:

    La palabra hobby ya tiene intención. Un hobby no es deficitario, porque su objetivo no es ganar dinero. En un hobby se gasta uno el dinero que hemos ganado en otro trabajo.

    Por tanto un análisis de viabilidad económica de la prestación de un servicio que no cuenta entre sus objetivos dicha viabilidad es complicado. Otro tema es no poner todos los huevos en la misma cesta, realizar trabajos en distintos campos, y valorar una viabilidad global.

    La labor del arquitecto, de cara al cliente (el que le va a pagar), consiste en prestar un servicio. Es verdad que todos los que practicamos esta profesión con esmero, respeto, cariño e ilusión, sabemos que detrás de esta “prestación de un servicio” hay un trabajo de una importante densidad intelectual. Pero cobramos por prestar un servicio, a ser posible ajustado, entre otras cosas a lo que nos piden.

    Y si se quiere vivir de esto, el trabajo se tiene que remunerar de modo suficiente, cuando eso se produce, uno puede vivir de hacer arquitectura, y por tanto su trabajo es viable (obvio todo).

    Pero creo que la viabilidad no depende tanto de la estructura que soporta la producción de ese servicio (el tipo de estudio) como de la idoneidad entre estructura de producción y producto ofrecido. Hay sitio en el mercado para un servicio más denso e intelectual, porque habrá gente que lo quiera pagar igual que lo habrá para quien pretenda ofrecer como servicio una respuesta sin ninguna reflexión, ajustada a plazos inverosímiles y cuyo resultado es difícil considerar arquitectura…

    Una estructura semi-artesanal no puede ofrecer ciertos servicios, a lo mejor por falta de potencia productiva, pero prestará otros que una estructura más potente, rígida e industrial no puede. Igualmente se puede uno centrar en ofrecer servicios especializados para otros profesionales (cálculo de estructura, instalaciones…), para la administración (concursos…), etc.

    Al final intuyo que habrá clientes para cada tipo se servicio, lo que no sabemos es cuantos, y ahí es donde está el corte entre quien trabaja y quien no.

    Si se me permite la metáfora, creo enriquecedor el tema de la viabilidad desde el otro lado del telón, en el del público; más que en lo que pasa en la tramoya, que es lo que muchas veces analizamos….

  8. Miguel dice:

    Santiago, disiento. Se de mucha gente que antes de “todo esto” ya estaba haciendo esos trabajos… EL tema que plantean Brijuni creo que no es el qué hacer si no el cómo hacerlo ¿no?

  9. Daniel dice:

    Creo, como Miguel, que esto no es tan nuevo como a veces queremos hacernos creer.
    De verdad: sé de compañeros de la Escuela cuyo primer trabajo fue de Tasador, luego en una OCT y ahora trabajan en una empresa de infraestructuras. O de otros que han estado en empresas constructoras como encargados o jefes de obra.
    Compañeros que no han hecho ni una vivienda en varios años, sino expedientes e informes. Por no hablar del funcionariado.

    Nada nuevo: todo eso se tenía que hacer antes como se tiene que hacer ahora, y se hacía.
    Otro tema es que los que nunca hemos querido ver eso como parte de nuestro trabajo (por gustos, preferencias o porque no nos daba la gana, eso no importa ahora) vemos que necesitamos comer y pagar la hipoteca o el alquiler, y que tenemos que apañarnos con “asuntos menores” (arquitectónicamente).

    En cualquier caso, lo que deberíamos superar de una vez, es el hecho de como profesionales, no somos más que pequeñas empresas (al menos en inicio) y, como tales, nos debemos organizar bien para obtener un beneficio y un rendimiento. El rendimiento personal, el emocional, como el valor al soldado se le supongo, porque si no, me dedicaría a otra cosa. El económico, romanticismos aparte, es fundamental. Vale que lo planteemos a medio-largo-muy largo plazo, pero tiene que haber beneficio económico (y no digo hacerse rico, digo no hacer el canelo).

  10. Brijuni dice:

    La discusión es más sobre el modelo de negocio, llamémoslo así, que sobre qué tipo de proyectos o trabajos puede o no hacer un arquitecto. Es decir, estamos muy muy de acuerdo probablemente con lo que plantean Estanis y Daniel, muy poco con Miguel, como él ya sabe igual que sabe que respetamos muchísimo lo que hacen y cómo lo hacen. En cuanto a Eva y Santiago, habláis más del trabajo de arquitecto que de la cocina, cómo cobrar, cuánto. Obviamente la potencia de la red está ahí, Eva, pero ahora mismo, no me atrevo a hablar de absolutamente nadie que haya hecho rentable su presencia, y lo digo conociendo ejemplos de mucha gente que se lo curra mucho en cuanto a presencia y difusión y estas historias.
    Desde luego nosotros ya dijimos en su momento que uno de los culpables de la deriva profesional hacia lo inservible para el gran capital, hacia lo banal y lo que nadie valora, por desgracia, es la enseñanza de la profesión que se hace desde las escuelas de arquitectura donde se proyecta una imagen de arquitecto-divino-mágico-ubicuo y omnipotente… bueno este tema está muy manido pero sigue ahí. Se desprecia todo lo que no huela bien a revista, conferencia, foto o soporte, como diría Miguel, übercool, aún cuando todo el mundo sabe que detrás muchas veces no sólo no hay nada sino que no hay.
    También va a ser muy importante el grado de generosidad que en esas relaciones supuestamente horizontales con colaboradores (hablo de otros profesionales que participen en los distintos encargos bajo una relación de colaboración y no de sub-contratación como hasta ahora) tengamos y sobre todo cuando cada vez más, como supongo opina Eva, el trabajo será menos presencial y más en red, a distancia, lo cual efectivamente ahorrará costes entre otras ventajas.
    Os agradecemos a todos vuestras valiosísimas aportaciones. Estamos preparando una mesa redonda en el COAM sobre este tema, donde queremos que algunos de los jóvenes colectivos con más proyección nos cuenten cómo se organizan, incluso económicamente, y hablen de ello con uno de los socios de una de las empresas más conocidas de software, actor relevante en los cursos de organización de estudios del COAM y firme defensor de estructuras jerárquicas, hasta ahora, muy muy rentales. Muchas gracias a todos!

  11. S. DE MOLINA dice:

    Miguel, efectivamente el tema que plantean Paco y Beatriz es más bien el modelo de estudio. Por tus interesantes entradas de Arquitextónica se que es el tema que crees de más importancia ahora.
    Tal vez sea así, pero por lo que a mi respecta creo que el “modelo” es consecuencia del tipo de trabajo que se realiza en él. Por mucho que uno quisiera tener a 400 arquitectos colaborando del modo que fuese, (que por cierto no es el modo de trabajar que me siento más a gusto), si no se han orientado energías y recibido encargos para sustentarlo está condenado al cierre.
    Igualmente no tiene razón de ser un estudio-en-el-salón-de-casa si los encargos de que se nutre son enormes aeropuertos y museos distribuidos por medio mundo.
    El gran cambio de este tiempo reciente es que ya ganar un par de concursos no te va a permitir cambiar el modelo en el que estás instalado.
    Los americanos llaman “nicho” al hueco en que uno va instalando en función de la franja de trabajos que uno hace.
    Saltar de un nicho a otro será una tarea heroica, si no imposible, en los nuevos tiempos. Es decir si la mayor parte de tu tiempo lo dedicas al hacer obras de interiorismo, a hacer tasaciones o a construir centros de salud, no esperes hacer un aeropuerto.
    Me alegrará que no estés de acuerdo, ni yo mismo estoy muy seguro de acertar en predicciones oraculares. Solo soy arquitecto.
    Saludos y enhorabuena a los anfitriones por generar y dar sustento al debate

  12. Pepe Coderch dice:

    Me parece dramático que sigan habiendo Arquitectos que hagan lo que expones. Me parece muy mal.

  13. veredes dice:

    [...] + articulo publicado en laciudadviva.org etiquetas:arquitecto, profesion [...]

  14. A. C. P. dice:

    Imposible seguir así. El futuro se escapa de las manos señores!! Ustedes son mayores pero nosotros los estudiantes estamos hipotecados sin salida ni trabajo futuro. !Hagan algo por favor!

  15. ArkneX dice:

    Lo cierto es que cada vez me resulta más complicado definir lo que soy, nunca ha sido fácil pero desde luego en el momento en el que estamos ya nadie se atreve a resumir la finalidad de un arquitecto, o de su arquitectura.

    En mi caso, la arquitectura siempre fue mi vocación, y se ha convertido en mi pasatiempo, a su vez lo he tenido que hacer compatible con mi parte menos espiritual, ya que del aire no vive el hombre. Es cuestión de diversificar las actividades y abrir la mente a otro tipo de situaciones para las que podemos estar a la altura pero en las que históricamente no hemos tenido presencia.

    Interesante y necesario tema de debate. Saludos.

  16. Israel dice:

    El tema como dice Brijuni empieza en las escuelas de arquitectura.Nos deberian formar con mas conciencia social,mas iniciativa, y con herramientas para identificar problemas y necesidades reales a los que dar respuesta.Esto no tiene porque ser necesariamente hacer edificios.Hay mil problemas en la sociedad en los que el arquitecto tiene mucho que decir.Creo que solo hace falta saber mirar y quitarnos la careta de “quiero hacer arquitectura de autor” que llevamos puesta.
    Elemental y Aravena es un buen ejemplo en relacion a esto.Sin embargo,tampoco creo que haga falta irse a paises en vias de desarrollo para encontrar necesidades.
    Enhorabuena por el post…

  17. mike dice:

    Excelente radiagrafía…solo los mejor adaptados al medio sobrevivirán… como en la jungla….

  18. suraña dice:

    Está bien lo que se está comentando de abrir nuevos frentes para mantenerse como profesional, para mantener tu pequeña oficina domestica o para mantener una oficina de 2 o 200 escalones piramidales pero no veo claras algunas cosas.

    Como dice Daniel, desde que tengo consciencia uso de consciencia profesional he conocido a muchos arquitectos-calculistas, arquitectos-paisajistas, arquitectos-tasadores, arquitectos-consultores, arquitectos-funcionarios, arquitectos-promotores, arquitectos-lo-que-sea… Esto de buscar alternativas laborales no es nuevo. Muchos compañeros anduvieron ya por esos caminos por necesidad o porque se dieron cuenta que no les gustaba eso de la arquitectura y se han mantenido dando vueltas alrededor.

    Ahora bien, es lógico que los han tenido una mala cosecha de zanahorias miren por encima de la tapia a los huertos de lechugas de los vecinos, a los que nunca echaron cuentas, pero ¿hay sitio en las otras huertas para “nuevos agricultores de lechugas”? No lo tengo muy claro.

    Se está hablando de virar hacia trabajos que están igual de afectados por las circunstancias que la arquitectura. Señores, no seamos egocéntricos. La crisis económica, (que es lo que finalmente parece que duele más o prima sobre otras crisis), afecta a todos los sectores, no solo a la arquitectura.

    ¿Diversificarnos? ¿Especializarnos? Me parece muy bien hasta el punto en que puede enriquecer nuestro trabajo como arquitectos (para el que quiera seguir ejerciéndolo aunque sea como hobby) pero, ¿hay hueco en estos otros sectores que se están proponiendo? ¿hay que buscar en otros sectores? ¿en cuales hay hueco? A ver si al final, los que vamos a dejar hueco somos los arquitectos y van a terminar utilizando la arquitectura como nicho los ingenieros en crisis o los constructores-promotores en crisis, incluso los arquitectos-calculistas, los arquitectos-paisajistas, los arquitectos-tasadores o los arquitectos-consultores que ahora, casualmente, estén también en crisis. No lo veo claro.

    Perdón. En el próximo comentario prometo hablar del modelo de estructura.

  19. Brijuni dice:

    Sin ánimo de personalizar más pero bueno, ya que Miguel ha hablado de ello en su blog, sólo queremos decir que tu modelo personal e intransferible no es defendible ni exportable excepto como un paso necesario hacia otro sitio mucho mejor, una etapa a quemar o algo así. No caben justificaciones del tipo “yo no cobro barato sino todo lo contrario” en cuyo caso tendrías que pensar si es viable para ti la arquitectura cuando hay otros que la hacen bien por menos dinero y en una oficina normal y tampoco vale “yo pago a mis colaboradores y otros no” porque eso también hay que incluirlo en un estudio económico de viabilidad.
    El romanticismo está muy bien, Miguel, allá cada cual, nosotros no estamos diciendo que tú hagas mal, sólo nos parece que tu idea de la arquitectura como modelo económico está equivocada y sólo funciona para unos cuantos y no deberías intentar defenderla nada más que como experiencia propia, si me apuras y siendo objetivo, como tantas otras, temporal, ojalá, y fallida.
    Totalmente de acuerdo con Israel y su reflexión sobre la arquitectura de autor y las escuelas.
    Sobre lo que dicen desde Arquinex, ok, ahí estamos todos, pero ea afición y esa vocación la hemos convertido en algo nada rentable al “pasárnoslo todos tan bien” haciendo arquitectura y sus periferias, convirtiendo el mercado, probablemente, en un saldo.
    Lo que dices, Santiago, es otro interesantísimo debate, especializarse o morir? “transversalizarse” para resisitir? hacer de todo más o menos bien, ser un profesional de los de antes o hacer una sola cosa como el mejor? Yo no lo sé, tú qué dices?
    A.C.P. y Pepe Coderch, es lo que hay, por desgracia, todos estamos en el mismo barco que flota, poco, a duras penas… Siento ser tan poco optimista en lo general pero si al menos compartimos información, intereses y reflexiones, quizá poco a poco veamos algo de luz!

  20. Laura dice:

    Me gusta vuestro planteamiento pero la realidad que se vive fuera de los foros resulta desoladora, no porque los arquitectos sean unos bohemios empeñados en hacer ver a la sociedad lo acertado de sus ideas, sino porque no existe una trama social que lo requiera, no hay forma de venderse si no es a través de esa vacuidad que parece impuesta desde las escuelas.

    No se valora, en el día a día, al arquitecto como técnico cualificado porque es un “artista” y no se valora al arquitecto artista si no es en esos medios que prefieren una bonita foto publicable a una idea densa y estructurada.(Luego teemos a nuestro amigo danés, que es una máquina de vvenderse es el club de la comedia en arquitecto, creo que Le Corbusier le envidiaría)

    En obra pequeña, estamos cansados de ver cómo el cliente se FIA más de la opinión del albañil “de toda la vida” porque nuestro criterio cuesta masticarlo, y si se trata de normativa… ya no la masticamos ni nosotros.

    Pero bueno, ENHORABUENA habéis tenido que acertar mucho cuando todos estamos dándole vueltas.

  21. Brijuni dice:

    Mientras contestábamos, se sumaron al debate Mike, Suraña y Laura. Gracias a los tres lo primero.
    Suraña devuelve el debate al tema de los campos posibles donde diversificarnos para que haya pastael para todos y Mike incide en la dificultad de sobrevivir en la jungla. Sobre lo que dice Laura, nosotros pensamos que la sociedad aún valora al técnico cualificado arquitecto que resuelve problemas a la gente haciendo informes, obras pequeñas, asesoramientos, reformas, aunque cada vez será menos porque hay menos gente haciendo eso y más interesada en hacer concursos -de nuevo por culpa de los departamentos de proyectos de las escuelas seguramente- que sólo caen en trabajos menores por necesidad y nunca por vocación. Eso hay que arreglaro, pero nadie quiere. Por lo que conocemos de algunas nuevas escuelas, están mucho más interesadas en tener unos carteles con nombres conocidos de equipos muy revisteros que en que sus alumnos tengan la posibilidad de dirigir una empresa, por qué no? o saber construcción. Es nuestra impresión, y es una pena.

  22. bea dice:

    sin ánimo de cortar el interesantísimo debate sobre las posibilidades varias de nuestra profesión, que como muchos compañeros apuntan, no es un tema nuevo, creo lo que se trata en el post es algo muy distinto. el hecho de que no nos hayamos tomado nuestros estudios como empresas puede ser la causa de problemas típicos [aunque no exclusivos, por desgracia, en nuestro país] que se dan en nuestra profesión, como falsos autónomos y demás explotación laboral, trabajar en el salón de casa, pagar en vez de recibir dinero por visitar las obras obsesivamente y un largo etcétera con el que no os voy a aburrir porque os lo sabéis todos de memoria. la consecuencia de esto es la degradación de la profesión que no quiere decir que dejemos de ser divinos, que eso ya nuestra generación sólo lo vió en la escuela, si no que hemos dejado de importarles a la sociedad, como dice laura, que ha dejado de necesitarnos.
    hay estudios que gastan una media de doce mil euros en concursos que no ganan y tienen que vivir de dar clase, ganar premios de obra construída y conferencias varias…ese no es un modelo de empresa sostenible y estoy hablando de, al menos, un caso real. pero cuántos de nosotros hemos hecho un cálculo de lo que tenemos que cobrar para mantener nuestro estudio antes de pasar un presupuesto? en el fondo parece que nos molesta que nos paguen porque “nos lo pasamos muy bien” y tenemos muchas compensaciones sentimentales????? absurdo! un cirujano oncólogo que le salva la vida a un tío arrancando de su cuerpo un gran tumor creéis que no tiene compensación sentimental? y si monta una consulta privada qué opináis? que no cobra porque le gusta salvar todas las vidas menos la suya y de su familia? a mi esos argumentos no me valen!! yo me lo paso bien con mi carrera, siempre he querido ser arquitecto, pero no quiero vivir en casa de mi madre, no quiero trabajar en el salón de mi casa porque me apetece darle un hogar a mis hijos, quiero pagar mis gastos, quiero crear empleos y después de todo eso quiero tener un dinerito para mi, para ahorrar o para lo que me dé la gana…decir que qué es la rentabilidad es demagogia, miguel, y cualquier empresa que no es rentable está destinada a morir..
    o nos ponemos las pilas o ya sabemos qué nos toca, que bjarke viene a conquistar madrid!!!!

  23. daniel dice:

    Bravo Bea! A mí además me asalta una duda más, porque este post está de los más comentados y no lo están los de vivienda, espacio público etc… esta profesión perdió hace tiempo su faceta revindicativa-propositiva de mejoras sociales, espacios relación etc momento en el cual empezamos a alejarnos de la sociedad que como dice Laura “ahora ya no nos necesita”

  24. p dice:

    Me fascina esta capacidad tan de arquitecto de mirar para otro lado, obviando lo obvio. Un estudio de arquitectura es un negocio, una tienda, una empresa, cuya máximo objetivo es crecer y generar beneficios. Ni más, ni menos. ¿Acaso creemos que nuestros idolatrados Nouvel, Foster o Gehry son artistas? No, señores, no señoras, son EMPRESARIOS puros y duros. Si no me equivoco, Nouvel vendió acciones del estudio y ahora sólo posee un tanto por ciento de éste. Nos venden la imagen de artistas, arquitectos e intelectuales (que digo no lo sean), pero mucho antes de eso son, repito, EMPRESARIOS. Miguel, no quiero hacer leña, pero: ¿me traduces al idioma callejero ‘rentabilidad emocional’? Es difícil asumir ese concepto fuera de nuestra tontería arquitectónica: ‘Tengo una tienda de neumáticos, hace 5 años que no gano nada, pero mi rentabilidad emocional es fantástica’… a este buen hombre, sus colegas lo corren a cogotazos cuando cuente esto en el bar.

    Por otro lado, la diversificación siempre ha estado ahí, hay calculistas, peritos, tasadores… pero fijaros que son diversificaciones realizadas EN EL MERCADO PROFESIONAL, jamás hay una formación previa universitaria de esto. Al salir de la carrera sales programado para una sola cosa y además, para aberrar cualquier otra que no sea justo esa. La necesidad, la casualidad o el hartazgo conducen al giro profesional, frente a otras carreras técnicas (arquitectura técnica, ICCP) en las cuales se asume y enseñan las posibilidades desde la misma universidad. Flaco favor nos hacen los cientos de profesores de las ETSAs y flaco favor hace la proliferación de ellas por todo el territorio.

    Y, finalmente, diversificar, sí, claro, pero mucho me temo que, con un país en bancarrota, un sector agotado y una competencia brutal en todos los frentes, el construir cualquier cosa (o calcular, o realizar instalaciones…) será algo excepcional y digno de admiración para todas las futuras generaciones abocadas sin remedio a no ejercer de arquitecto.
    No creo ser pesimista, sino como decía alguno, optimista informado.

  25. Miguel Villegas dice:

    A ver si consigo ordenar ideas que se barajan demasiadas…
    Estanis en su comentario lo deja clarísimo. Mucho mejor de lo que yo nunca lo he podido expresar. Ahora bien:

    Si Brijuni quiere que diga que hacemos arquitectura como hobby, no lo voy a decir, a mi hacer arquitectura no me cuesta dinero, esfuerzo si y mucho, pero si dejara de hacer arquitectura no tendrá más dinero en el banco, simplemente tendría más tiempo libre…

    Que lo de que pagamos a los colaboradores, aunque menos de lo que nos gustaría, no vale…jejeje, si te parece dejamos de pagarles y verás como nos cuadran las cuentas de otra forma y dejamos de tener esta discusión…

    Pero donde de verdad se me descuadran las cosas, y aquí no pongo nada en crisis porque de todo tiene que haber en este mundo, es cuando salen conceptos como empresa, negocio, gran capital, etc… De verdad que por ahí no paso.

    Pero no paso, y volvemos a sacar el tema de nuestros grandes simétricos, como no paso por dejar que la HNA se haga cargo de mi salud, porque es un negocio, porque con mi salud no consiento que nadie se haga rico, igual que no pretendo hacerme rico con la arquitectura.

    Ahí es donde hablo de la ligereza con la que nos tomamos el concepto de rentabilidad. Cuando escuché decir en una charla, al por Brijuni idolatrado fundador de una empresa de software, tenéis que pensar en como ganar vuestro primer millón de euros… Vi claramente que no, que hacer eso con la arquitectura para mi era inmoral (y asumimos que la moral es un concepto aprendido, personal e intransferible) o sea que no critico a nadie pero para mi: No gracias.

    Ahora bien, entramos en la transversalidad, y en otros campos/trabajos que ya estamos desarrollando, haré lo posible por ganarlo. Pero en la arquitectura no.

    Consideramos la arquitectura, igual que muchos compañeros han dicho, como una prestación de servicios, y la prestación de servicios solo puede aumentar sus beneficios dando un servicio menos elaborado.

    Aquí se genera la discusión que el afamado desarrollador de software resuelve diciendo que a un proyecto hay que limitarle la cantidad de bocetos que se le hacen para que no resulte deficitario… ¡¡Brillante!! ¡Estamos hablando de asumir que lo que cualquiera de nosotros hacemos tiene que estar bien porque si al cuarto boceto!

    Vuelvo a las andadas, si reflexionando sobre nuestra capacidad productiva viera que necesitamos tres años para liquidar un básico le diría al cliente que ni se acercara, que somos su ruina. Pero no es el caso. Hacemos las cosas bien porque si, porque hay que hacerlas. Tenemos en cuenta el balance económico pero no ganar dinero. El empate a cero, de momento nos vale.

    Si estimados compañeros nos siguen diciendo que nuestro modelo es fallido acabaré por mandarles nuestro extracto bancario. No somos ni mucho menos ricos pero podemos vivir.

    Puedo consentir que se nos llame ilusos, engañados, utópicos… a veces pienso que somos como el estúpido protagonista de KickAss, esa estúpida película en la que un inconsciente se coloca un traje de neopreno y decide voluntariamente creerse superhéroe…

    Pero frente a eso, sigo viendo a compañeros que entienden la profesión desde su capacidad de resolver problemas… y me doy cuenta de que esos son los ilusos. La sociedad resuelve sus propios problemas, y si no lo hacen, llegan los ingenieros y la lían parda.

    Sureña lo ha dicho muy bien, si nos empeñamos en dejar de hacer arquitectura, vendrán otros y la harán por nosotros, y os puedo asegurar que entonces vendrán las lágrimas y el rechinar de dientes.

  26. Suraña dice:

    Aprovecho que Miguel me cita en el último párrafo y tomo la palabra (por cierto, es Suraña, no Sureña …siempre me pasa..) y ahora sí hago un breve comentario de las estructuras de las oficinas.

    Por un lado, apoyo el entusiasmo romántico de Miguel. Sin esos sentimientos de fondo en lo que hacemos, es fácil caer y volverse burócratas de la arquitectura, o al menos era fácil hace unos años. Somos arquitectos, o por lo menos yo todavía me considero tal, y lo soy por que me gusta y sí que disfruto haciendo un proyecto cuando me dejan hacerlo o cuando me embarco en un concurso. Disfruto como un enano. Que por otro lado me hinche de hacer adecuaciones de locales, certificados de antigüedad, refuerzos estructurales… por supuesto porque no es fácil mantener una oficina y no se me caen los anillos por hacer “trabajos menores” ni ahora ni antes. Gracias a no haber despreciado trabajos pequeños y haber intentado ser profesional en lo que hacía, pequeño o grande, me llena de orgullo y satisfacción poder decir que sigo comiendo de esto y que todavía no he tenido que echar a ningún colaborador de la oficina.

    Modelos habrá cientos, algunos mejores, otros peores pero no hay formulas mágicas. Lo que tenemos que hacer es poner siempre entusiasmo en nuestro trabajo e intentar cobrarlo, claro. Puede que perdamos demasiado tiempo lamiéndonos las heridas en vez esforzarnos un poco más en buscarnos las papas.

    Por otro lado, esto es una posición optimista para compensar el pesimismo que se respira, pero no soy tan cándido. Se que soy afortunado por haber arrancado la oficina hace ya unos años y que si me tocara empezar ahora, a lo mejor tendría que unirme al grueso pesimista. Sin una inercia profesional de antes de la crisis o sin un sueldo fijo que te cubra las espaldas veo complicado que algún modelo sea bueno para empezar desde cero como arquitecto con la que está cayendo.

  27. Suraña dice:

    Perdón. Creo que me he enrollado mucho e igual no se entiende. Sintetizando, que pienso que el arquitecto, tal y como yo lo entiendo, no puede perder el romanticismo, el estado de efervescencia, pero no es fácil ser romántico cuando tienes el estómago vacío.

  28. Stepienybarno dice:

    Muchísimas felicidades por el artículo en sí y por la capacidad de haber generado este interesante debate.
    Nosotros creemos que una de las claves es la que apunta Santiago sobre el gran cambio que se ha producido desde hace un tiempo. Y aunque sea triste, a día de hoy, ganar un concurso o dos (con la dificultad que ello tiene) no cambia para nada la situación de quien accede a ellos. La retribución económica es tan baja que no permitirá cambiar de “nicho” y, si se sobrevive, a las cada vez mayores complicaciones de la obra, se acabará en el mismo punto inicial pero teniendo que volver a buscar el “milagro” de acceder a un encargo digno.

    Lo que se comenta de abrir nuevos frentes de mercado y redefinir modelos de negocio, resultará crucial a partir de ahora. No creemos que pensar en un estudio como una empresa sea incompatible con la prestación de servicios en los que la arquitectura este por encima de todo. No hablamos de que por ser empresa se haya de pensar en hacerse uno rico, sino en cuadrar cuentas que a veces a los arquitectos por nuestra vocación y devoción se nos olvidan.

    Aun así, es mayor problema es ver en qué manos queda la arquitectura!

  29. Salvador Martin Gautier dice:

    Yo concurso todos los días. Ánimo, que hay mucho que hacer, después de 10 años de Carrera, de obstáculos, esto de La Desaceleración Económica de nuestros Clientes no es nada. Arrikitaun.

  30. guido dice:

    Volviendo al modelo de negocio, que era el comienzo del post que ha servido para muchos desahogos, lleva implícito que la arquitectura, como cualquier otra actividad, lo es en cuanto tiene unos costes, inversiones etc. que para cuadrar y seguir funcionando tienen que amortizarse (si me apuran incluso los gastos de matrícula de la universidad).

    El estallido de la burbuja ha devuelto a la realidad que en momentos de vacas gordas nadie se plantea, que un negocio necesita de unos estudios previos, una viabilidad económica y financiación para funcionar, así como diversificación de mercados o de productos, igual que cualquier tienda…

    A lo mejor puede parecer muy mercantilista, pero el objetivo no es hacer millones, sino hacer VIABLE una actividad. Y el conocimiento y formación son las únicas herramientas que pueden ayudar. Quizás la situación en la que se encuentra España se debe también a la falta de formación empresarial…

    De todas formas a lo que iba, que la mayoría sigue viendo la arquitectura como un taller artesano, pero Artistas con la A mayúscula hay pocos, y muchos como Van Gogh murieron en la ruina y sin el reconocimiento de su valor…

    Existe la Arquitectura y la edificación, cada una tiene su lugar, momento e idoneidad para ser llevada a cabo, y es importante reconocerlo y adecuarse, sin pretender hacer de cada proyecto que hagamos un Guggenheim…

  31. Brijuni dice:

    @p, nos gustaría que Miguel contestara a tus preguntas pero no queremos centrar el debate en él -pudiera molestarse- aunque coincidimos contigo en muchísimo de lo que dices y sí, nos sonroja un poquito cuando en un debate como este, de economía, de pasta, de crisis, se emplean términos como “rentabilidad emocional”, pero bueno, hay gente a la que esto le parece premio suficiente por su trabajo. Como decía Bea, un oncólogo entonces debería trabajar gratis y ser el más feliz del mundo, por alguna extraña razón prefieren seguir cobrando en euros junto a la rentabilidad emocional.
    @Miguel, nosotros jamás hemos idolatrado al señor fundador de software ni hemos seguido sus instrucciones para ganar un millón de euros cuanto antes, probablemente ni siguiéndolas hubiéramos sido capaces, pero eso es otra historia. La comunicación que nosotros presentamos en el Congreso de Valencia, justo después de la suya, por cierto, era bastante crítica con las estructuras piramidales jerarquizadas que él defendió minutos antes. Nosotros nos hemos limitado a presentar varias formas posibles de entender la arquitectura como negocio aunque en tu caso es imposible que lo entiendas como tal.
    @Suraña toca un tema que sí nos interesa mucho que es el de la especialización o la diversificación. Hay voces encontradísimas sobre ello y quien piensa que será imposible sobrevivir sin ser el mejor en una sola cosa. Nosotros tendemos a pensar como tú y nos gustaría que la arquitectura no se redujera a una formación muy superficial que luego se completara con una mucho más específica en un campo muy concreto pero nos tememos que la cosa va por ahí.
    @Stepienybarno, sabemos que les preocupan estos temas y que no andan en el lado romántico de la historia olvidándose por completo de ellos. Nos parece muy razonable y os agradecemos vuestro comentario, igual que los ánimos de Salvador Martín Gautier, si bien no podemos dejar de ser muy críticos con el tema concursos que también es culpable de la ruina de la profesión. Por cierto que el otro día en el debate en Construtec sobre este tema, nos cuentan que había cuatro asistentes como público, una pena.
    @Guido, gracias por tu aportación y sí, no tenemos porqué hacer un Guggenheim en cada proyecto, eso lo dejamos para su autor!
    Muchísimas gracias a todos por vuestras reflexiones.

  32. daniel dice:

    La Escuela Superior de Arquitectura de Madrid lo tiene claro y ve la oportunidad de seguir haciendo negocio. “La ETSAM lanza un Master para emprendedores”: http://blog.infoautonomos.com/mbe-master-para-emprendedores/

    “Ante esta creciente demanda y la inexistencia de cursos de formación completos la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid pone en marcha el Master in Business Entrepreneurship (MBE). Con él pretende reciclar los conocimientos y tener una visión, tanto global como específica, de todo lo necesario para convertir las ideas en empresas, así como su gestión empresarial”

  33. ¿Cómo aprovechar las dinámicas creativas? « La Ciudad Viva dice:

    [...] el intenso debate producido por el post de Brijuni, aportamos reflexiones propias sobre el asunto en nuestro blog y algunas consideraciones [...]

  34. Howard Roark, Unemployed « n+1 dice:

    [...] look at the big picture, dado que el debate se ha extendido a través de los siempre afiladísimos Brijunis en LCV y tangencialmente con [...]

  35. veredes dice:

    [...] look at the big picture, dado que el debate se ha extendido a través de los siempre afiladísimos Brijunis en LCV y tangencialmente con Stepyen&Barno. Dentro de poco Paco nos ofrecera su intervencion en [...]

  36. daniel dice:

    Os dejo este interesante post. No os perdais tampoco los comentarios

    ¿Tienen los arquitectos una crisis de identidad?

    http://www.coffeewithanarchitect.com/2010/11/02/ideas-of-architecture/

  37. ARQUITECTURA, ARQUITECTOS Y CIUDAD « La Ciudad Viva dice:

    [...] la arquitectura, los arquitectos, la ciudad y la propia sociedad a la que servimos. De hecho, tanto Brijuni como Santiago de Molina, entre otros, han realizado excelentes reflexiones en la propia Ciudad [...]

  38. STEPIEN Y BARNO » ARQUITECTURA, ARQUITETOS y CIUDAD dice:

    [...] la arquitectura, los arquitectos, la ciudad y la propia sociedad a la que servimos. De hecho, tanto Brijuni como Santiago de Molina, entre otros, han realizado excelentes reflexiones en la propia Ciudad [...]

  39. asustado dice:

    Sigue siendo de máxima actualidad el tema. No mejoramos.

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