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Benidorm, todo el invierno verano

por suju — Jueves, 4 de noviembre de 2010

Benidorm

Hace poco tiempo nos encontramos con una investigación que nos resultó de más de interesante. Se trata de un reciente libro de Rudy Pieters, un periodista belga (Gante, 1965) que vivió en España algunos años y que trabaja entre otras cosas como corresponsal para el periódico De Morgen, el semanario Knack y la VRT, el canal de televisión pública de Flandes.

El libro lleva un título poco sugerente: “Benidorm, de hele winter zomer”, que sería algo así como “Benidorm, todo el invierno verano”, y describe capítulo a capítulo, como si de entradas de un blog se tratara, la historia de esta particular urbe española desde su nacimiento, pasando por la llegada del primer autobús belga con turistas en 1964, y la explosión turística de los ´70, hasta hacer una descripción minuciosa de las comunidades holandesas, belgas e inglesas que hoy y desde hace décadas habitan tanto Benidorm, como otras ciudades de la Costa Blanca Española.

Tapa del libro de Rudy Pieters

Lo que resulta más interesante en el libro es sin embargo ver como unas culturas diferentes a la española, se adaptan, o mejor dicho se acomodan a la realidad que les toca vivir, y así van surgiendo conflictos y situaciones que a pesar de las grandes diferencias, no se apartan mucho de las realidades de otros grupos inmigratorios menos “queridos” o esperados, especialmente reflexionándolo en este tiempo en donde empiezan a correr por toda Europa voces de intolerancia. Este libro es un buen ejercicio para situarnos del otro lado, y con un toque de ironía, poder ver como los holandeses, los ingleses o los belgas, pueden convertirse también en esos “poco queridos” inmigrantes, y cómo a la vez reaccionan muchas veces con las mismas actitudes que se le achacan de forma negativa a los “otros” inmigrantes en su propio país, por su condición religiosa, cultural o cual sea.

Benidorm en 1961

Benidorm, para quienes no la conocen, es una ciudad amada y odiada, un mamut de hormigón la borde del Mediterráneo, impuro pero tan moderno en su concepción como el Bijlmer de Amsterdam y sin embargo exitoso, aunque hoy un poco pasado de moda. Sin embargo la ciudad sigue recibiendo y albergando miles de turistas cada año. En cuanto a su arquitectura, como dato curioso, es la ciudad Europea, luego de Londres y Milán, con mayor cantidad de rascacielos. Paseándose por ella, sin embargo llama la atención lo pequeña que es la superficie que ocupa. Su población es de unos 70 mil habitantes, pero puede llegar a albergar unos 300 mil en total.

Benidorm actualmente

Unos cuatro millones de turistas llegan a Benidorm cada año, y la ciudad los recibe en verano e invierno indistintamente gracias a su clima privilegiado. Cincuenta años después de la llegada de aquel primer autobús, Benidorm es hoy un símbolo mundial del turismo de masas. Y por supuesto, como no podía ser de otra manera, aquellos jóvenes que llegaban en los años ´60 y que volvía año tras año, fueron haciendo vacaciones cada vez más largas, para luego pasar inviernos y finalmente instalarse definitivamente en esta ciudad, o en los alrededores.

Las cifras oficiales dicen que unos 320 mil extranjeros viven en la Costa Blanca, (aunque se calcula que dos tercios no se ha inscrito por lo que no aparece en ese cálculo) y componen hoy el 20% de la  población, porcentaje que se eleva en las ciudades de playa (27% en Benidorm). De ese número unos 60 mil lo comprenden belgas y holandeses. A la vez, desde el año 2000 las nuevas olas de inmigraciones también llegaron a esta zona buscando trabajo: principalmente marroquíes, rumanos y sudamericanos. Pero la Costa Blanca sigue siendo de los Europeos: ingleses, belgas, alemanes y holandeses son dueños de viviendas y comercios, ocupan las playas y bares y se pasean por las calles.

En los años ´80 con el turismo a toda marcha, llegaría desde Bélgica y Holanda a Benidorm una generación nueva, jóvenes aventureros en busca de oportunidades de trabajo.  El libro relata la experiencia de una pareja de jóvenes belgas, de unos 22 y 23 años de edad, que se instalarían en Calpe para atender un pequeño puesto de venta de productos de Flandes. En aquella época, cuentan, “…no había casi nada. Hasta para encontrar un supermercado había que desplazarse a Alicante”. Hoy Jean (Juan para los locales) Messiaen tiene un mercado mayorista de unos 700 metros cuadrados totalmente dedicado a productos belgas y holandeses, de donde se proveen casi todos los bares que atienden a esos grupos en toda la Costa Blanca.  Como esta hay varias historias similares, en donde muchas veces se repite el esquema: llegada con muy poco, mucho trabajo, dificultad de volver para visitar a la familia, problemas de desarraigo, y luego períodos de mejoras económicas y de establecimiento definitivo o de regreso al país de origen.

En las últimas décadas la población extranjera creció notablemente, duplicándose en el caso de los holandeses y belgas que hoy suman unos 60 mil. A esta altura, en los kioscos de la Costa Blanca los periódicos españoles son minoría: de los holandeses o belgas no hay uno que no se consiga, hay también publicaciones locales en Holandés (Hallo, existe desde 1992 y vende 10 mil ejemplares semanales en invierno). Esto habla de uno de los problemas comunes de la inmigración venga de donde venga y de la condición que sea. El autor estima que más del ´60 de estos extranjeros afincados no habla el español y apenas un 20%  puede tener una conversación fluida con un local.

Casco antiguo y zona comercial, Benidorm

Esto conduce también a que haya una cantidad de actividades sociales específicamente para estos grupos, y la revista Hallo cumple en esto una función primordial dando a conocerlos: grupos y asociaciones organizan mañanas de café, lecciones de español, tardes de bridge, bingo o escrabel; actividades físicas y paseos por la montaña; y degustación de vinos, y cursos de pintura y dibujo, entre otras tantísimas actividades. Los holandeses tiene hasta un coro propio, un cuerpo de teatro y un club para homosexuales de habla holandesa. Dice uno de los entrevistados “En el norte los ves a los ancianos cada vez mas solos, por problemas de salud o lo que sea salen cada vez menos de sus casas. Aquí te encuentras exactamente con lo contrario, se vuelven hiperactivos …”

Sin embargo, y aunque el contacto entre españoles y extranjeros se reduce de esta forma al mínimo indispensable, no se pueden evitar roces y prejuicios tanto de un lado como el otro, algo que también es muy común en todo tipo de inmigraciones: “mañana, mañana” es la frase habitual que usan los Holandeses para describir en general a los españoles. Con la fiebre del hormigón de los últimos años esto se transformó en un: “todos los españoles son unos ladrones, están todos confabulados y ya no puedes confiar ni en tu propio abogado”. Un traductor cuenta, respecto a esto, que ve cómo surgen malentendidos por la falta de conocimiento del idioma, lo que a la vez trae otros problemas, como el de ser estafado por propios holandeses a los que se les confía demasiado la defensa de los propios intereses por el solo hecho de tener su misma nacionalidad.

Otra anécdota un tanto irónica pero de enorme significado cuando pensamos en los tiempos que corren, y la relación que hoy Europa esta construyendo en torno al tema de la inmigración, es la de un residente inglés de la Costa Blanca que aseguraba que se había ido de Inglaterra “porque allí había ya demasiados extranjeros”. En España, cuenta el autor, los ingleses crean una Inglaterra propia y hacen como si España no existiera.

Anuncio de una obra teatral de la comunidad belga en Benidorm

Por otra parte, los expats se quejan de ser tratados constantemente como si fueran turistas. Dirk van Tongeren, un residente y productor de obras teatrales en holandés comenta la dificultad de conseguir un espacio adecuado para realizar las presentaciones Es habitual que reciban un “no” rotundo, o un “no sabemos si para esa fecha estará libre, vuelva un par de semanas antes del espectáculo”, lo que también significa un no, pero encubierto. Es como si no se viera bien que ese grupo social que son los inmigrantes, hagan uso activamente de las infraestructuras culturales de la ciudad en donde viven. Esto es algo que nos alerta sobre el mal significado que a veces se le da a la palabra “multicultural”.

Y aquí surge en el libro una frase que creemos encierra el sentido de nuestro artículo. Proviene de un reportaje a un holandés que comenta:

“Así es como aquí se nos trata a los extranjeros. En los ojos de los españoles, nosotros no somos más que turcos. Y no lo digo en forma despectiva contra los turcos, pero nos tratan aquí como nosotros tratamos a los turcos o marroquíes en Bélgica u Holanda”


Sin dudas las diferencias son enormes, pero finalmente la mayoría de los inmigrantes, y más cuando forman un grupo medianamente representativo, caen en los mismo problemas y toman las mismas actitudes, ya sean europeos o vengan de sitios lejanos.

Y el libro no se acaba ahí, porque luego continúa detallando minuciosamente como por ejemplo los norte-europeos,  aprovechando su situación intermedia de “siempre turistas”, no se anotan nunca en los registros oficiales y permanecen sí inscritos en sus países de origen, para poder entre otras cosas, elegir el médico privado que más les conviene evitando  tener que acudir a la “Seguridad Social”, y así en su condición de “turistas” se los paga el seguro ya sea holandés o belga.

Concluyendo

Es curioso ver como actualmente la política de la inmigración, tanto en España como en el resto de los paises de la Comunidad Europea, se centra en los colectivos extracomunitarios sin plantearse los problemas con los que se encuentran y/o surgen de los colectivos comunitarios de mayor poder económico. Siendo que, como vemos en el caso de los holandeses y belgas, no se diferencian mucho de los extracomunitarios e incluso se encuentran con más problemas a la hora de integrarse en la sociedad española o incluso se niegan a ello.

Históricamente se puede concluir que las ciudades crecieron y se desarrollaron por las migraciones en todas las épocas, y que son muchos los aspectos positivos que finalmente esta ha conllevado, esto es algo que acuerdan casi todos los estudiosos del tema. Sin embargo la resistencia social en general a las inmigraciones es también una parte común de esta historia.Desde hace un tiempo atrás este sentimiento está refloreciendo en Europa a una escala que no podemos dejar pasar en un sitio de reflexión como lo es La Ciudad Viva.

Las declaraciones que hiciera hace poco tiempo Angela Merkel  son contundentes “la sociedad multicultural ha fracasado”, y la actitud de Sarcozy  de vincular la inmigración (de determinados orígenes) con delincuencia no lo es menos. Así esta sucediendo en Holanda con el partido de la Libertad de G. Wilders, en Suecia con los demócratas de J. Akesson, en Francia con el Frente Nacional, ahora de Marine Le Pen, y hasta en España con el Partido por Cataluña de J. Anglada. Las manifestaciones de rechazo aparecen también en Dinamarca, en Flandes, en Suiza en Gran Bretaña, en Austria, en Noruega, en Finlandia, en Italia, en Grecia…

Pero ¿de qué “sociedad multicultural” hablan todos estos políticos, si como la misma Merkel afirmaba en el reportaje, Alemania pensaba que esos primeros trabajadores extranjeros de los años ’60 se volverían después de un tiempo a sus países de origen? Siendo, por ejemplo, la política de ese momento en Holanda el evitar que esos trabajadores extranjeros aprendiesen el idioma y se integrasen en la sociedad para evitar que se instalasen en ella.

Hoy más que nunca, en una Europa que se avejenta y a la que se le complica salir de la crisis, en ciudades que viven gracias a un constante bombeo de dinero estatal para poder seguir siendo atractivas y seguir atrayendo un turismo que parece haber alcanzado ya sus picos más alto, hoy más que nunca, repetimos, las ciudades necesitan capitalizar la inmigración en vez de rechazarla sin la más mínima reflexión.

En vez de alentar el miedo y la paranoia entre los ciudadanos, es el momento para que las ciudades pongan a funcionar toda la maquinaria de participación con la que de por sí ya cuentan, para hacerla accesible a todos, para re-generar el contacto, el encuentro y la participación social. La inmigración (tanto extracomunitaria como comunitaria) es un hecho y no un problema y no requiere solución sino respuestas.

Un muro, una alambrada, una guardia armada fronteriza no es una respuesta, sino una solución desesperada de un continente que actúa sin plantearse realmente el significado de esa inmigración tanto interna como externa.

por SUJU Architectuur, Holanda (Susana Aparicio Lardiés & Juan Alonso)

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10 comentarios a “Benidorm, todo el invierno verano”

  1. Brijuni dice:

    Qué interesante. No tenía ni idea del trato que deparan los valencianos (cuál es el gentilicio de Benidorm?) a sus turistas con pasta convertidos en residentes.
    Capitalizar la inmigración, decís. Sí, el día que nuestros políticos lo vean cómo una fuente de ingresos podrá ser, por ahora queda lejos. Ni siquiera las sociedades que pensábamos más avanzadas que la nuestra están resistiendo la tentación de dar marcha atrás en algunas políticas.
    Nos contó Agustín Fernández Mallo, gallego residente en Palma de Mallorca (no es lo mismo pero lo cuento igual) que aceptó un trabajo en Palma y vivir allí porque pensaba que era muy parecido a Benidorm, ciudad que le encanta, y luego vio que no era lo mismo.
    Benidorm, recuerdo, apareció también hace unos años en Wallpaper como un icono setentero del turismo y lo retro maravilloso.
    Gracias, Susana y Juan, por vuestras estupendas visiones compartidas.

  2. Salvador Martin Gautier dice:

    Estoy de acuerdo con todo lo que comentáis, aquí, en Canarias ocurre exactamente igual, con diferentes nacionalidades, pero creo, que como con todo, solo es cuestión de tiempo el que los niños que ya estudian juntos en los colegios, hacen deporte juntos sin mirar el color de la piel, y los Erasmus, lleguen a donde estamos nosotros, nuestros padres y algunos abuelos, y ocupen nuestros lugares, que probablemente, no estén donde nacimos.
    Un Erasmus con Fin de carrera en Chile, se queda allí, y otra, después de terminar y volver a España, regresa a Alemania, y por mucho que se empeñen Angela Merkel y Sarcozy, esto va a cambiar. Al turismo que se queda, habrá que añadir al europeo que se muda dentro de una Europa única, que avanza muy lentamente, mucho mas de lo que nos gustaría, pero es que hoy están gobernando los bisabuelos de nuestros hijos, Parque Jurásico.

  3. Tweets that mention Benidorm, todo el invierno verano « La Ciudad Viva -- Topsy.com dice:

    [...] This post was mentioned on Twitter by La Ciudad Viva, cajadesastre. cajadesastre said: Benidorm, todo el invierno verano: Hace poco tiempo nos encontramos con una investigación que nos res… http://bit.ly/bJcQz1 #arquitectura [...]

  4. SUJU dice:

    Gracias por los comentarios,

    Brijuni, como siempre ahí habeis dado en el clavo, turistas que se convierten en residentes… pero siguen con la mentalidad del turista!: yo hablo mi idioma, tengo mis canales de tv, mi médico, pago impuestos en otro lado pero quiero todas las facilidades de este país.
    Otro punto es que nosotros pensamos que España, por mucho que se diga, está mucho más avanzada en los temas de integración social de la inmigración extracomunitaria que en esos que siempre se suponen (equivocadamente) más avanzados.
    Porcierto, ese trato no es exclusivo de la comunidad valenciana, es generalizado en cualquier lugar en el que surgen diferenciaciones culturales fuertes.

    Salvador, nos ha encantado esa visión tan positiva sobre el asunto, que en gran parte es cierta.
    El único problema es que justamente esa inmigración comunitaria, que no quiere saber nada de la sociedad española en este caso (ojo, sólo hablamos de la no quiere formar parte de la sociedad en la que viven), comienza con la diferenciación ya desde pequeños: los hijos va a escuelas internacionales donde sólo hablan inglés y el idioma de los padres en casa, o si van a escuelas españolas (en nuestro caso) no se juntan con los niños españoles, como en los casos de los ingleses, que también se nombra en el libro de Rudy Pieters, sino que forman sus propios grupos sin mezclarse con los locales.
    Y ese es también el europeo que se desplaza por la comunidad sin interesarse por la sociedad en la que vive, porque si uno no habla el idioma realmente no se entera de lo que pasa a nivel de ciudadano de apié.

    Otro punto es que la inmigración interna europea a nivel de trabajo (los llamados expats), no es una inmigración que suela afianzarse en otro país sino que va de uno a otro quedándose una media de tres años en cada uno de ellos para, finalmente volver a su país de origen. Este es un mundo paralelo del que ya publicamos dos post sobre el caso de Amsterdam allá por el 2004, porque ya nos había llamado la atención:
    Un mundo: http://cronicas-urbanas.blogspot.com/2004/07/1-un-mundo.html
    Otro mundo: http://cronicas-urbanas.blogspot.com/2004/07/2otro-mundo.html

    Un saludo.

  5. S. DE MOLINA dice:

    La inmigración es un fenómeno sorprendentemente fluido y reversible tanto en el tiempo como en el espacio.
    Si las consecuencias sociales son las evidentes, las huellas de ese sentirse inmigrante del turista a nivel arquitectónico son, me parece, curiosas.
    En Benidorm, pero también en cualquier lugar donde se da este fenómeno del turismo-residencia, la formación de pequeñas microciudades, por no utlizar la expresión de “ghettos” corresponde a un sentimiento de pertenencia a una cultura a la que no quieren renunciar, como bien decís, tanto como el de rechazo a lo extranjero.
    Interesan desde el punto de vista de la vivienda esos fenómenos de las inflitraciones. Es decir, hubo un tiempo en los años 70 y 80, en que se veía como ciertas tipologías edificatorias de vivienda de costa, sin carácter y sin aspiraciones estéticas,fueron absorbidas y transformadas según el modo de habitar del origen del turismo de un modo muy superficial pero tambiénm muy interesante. (Ese campo en los 90 y después no existe porque se construyeron grupos edificatorios directamente dirigidos a ellos: colonias).
    La “ornamentación” holandesa, alemana o belga en lugares bien concretos de media costa mediterranea, es aun palpable. Algo así como los fenómenos de la arquitectura colonial en otro tiempo y lugar. Dignos de estudio.
    Enhorabuena por la entrada y saludos!!.

  6. Stepienybarno dice:

    Bonito artículo.

    Nos ha gustado mucho el enfoque más “relacional” que le habéis dado. Está bien poner encima de la mesa, temas como la partencia cultural, el encuentro o la participación social.

    El otro tema gordo es, como comenta Brijuni, Benidorm como “icono setentero” y sus bondades (o no) como ciudad compacta, densa, continua y ¿compleja?.

  7. estelita dice:

    BENIDORM ES GENIAL!!!!! y el que diga lo contario es que no tiene ni puta idea!
    yo he estado de pequeña 2 años en benidorm cn mis padres y mis hermanas y abueloss y muy bien!
    pero el año pasao estuve en Benidorm con las amigas y me lo paseee super bien,,es increible!!
    invitoo a quien quiera a ir es una ciudad cosmopolita , turistica y para distintas edades.!
    para los jovenes tiene unas gandres discotecas que son estupendas y bares de copas tb que estan muy guapos!
    su playaa estaaa muy bien tb y tiene centros comerciales muy guaposs!! animaross!!!

  8. Turismo urbano y minimización de conflictos « La Ciudad Viva dice:

    [...] el turismo urbano, sino hacia el modelo residencial y de “sol y playa”. Lugares como Benidorm son los que abanderan nuestro modelo, más que Segovia. Sin embargo, cabe apuntar que en los [...]

  9. Leo dice:

    Hola.

    Antes de nada, enhorabuena por la entrada.

    brijuni, los de Benidorm somos Benidormer/a o Benidormense( segun lo prefieras en castellano o valenciano)

    Esto que contáis aquí, es verdad, ¿y? Yo he vivido en Inglaterra y es igual…Lo mismo que decís del ‘desarraigo’ lo siente un español que va allí.
    Así que me parece poco educado”No tenía ni idea del trato que deparan los valencianos a sus turistas con pasta convertidos en residentes”
    Como te digo, lo mismo pasa fuera.
    Además, ese turista-residente que no quiere integrarse, que forma sus propias colonias, que No habla español, que no se domicilia y ¡Y luego dice que esta desarraigado! Ojo! que no digo que ambas partes sean culpables, pero por favor! que conozco gente, que llevan 10 años en Benidorm y apenas saben decir Hola, adiós, buenos días y lo único que se mezclan con la población es para comprar el pan…Seamos realistas, ser extranjero es difícil, donde sea, pero entre europeos no debería, pero lo es. Tal y como yo lo veo, ambas partes deberian de hacer un esfuerzo por unirse, pero esto que apunta excelentemente SUJU: “El único problema es que justamente esa inmigración comunitaria, que no quiere saber nada de la sociedad española en este caso (ojo, sólo hablamos de la no quiere formar parte de la sociedad en la que viven), comienza con la diferenciación ya desde pequeños: los hijos va a escuelas internacionales donde sólo hablan inglés y el idioma de los padres en casa, o si van a escuelas españolas (en nuestro caso) no se juntan con los niños españoles, como en los casos de los ingleses, que también se nombra en el libro de Rudy Pieters, sino que forman sus propios grupos sin mezclarse con los locales.
    Y ese es también el europeo que se desplaza por la comunidad sin interesarse por la sociedad en la que vive, porque si uno no habla el idioma realmente no se entera de lo que pasa a nivel de ciudadano de a pié” yo lo he vivido. Y concretamente en colegios como uno francés que no recuerdo el nombre y otro ingles: Elian’s British School .; en el que la separación empieza desde pequeño, y lo peor es a veces la falta de aprecio del extranjero europeo con el país al que han ido a vivir..- ya os digo que al menos este señor que escribió esta entrada podría haber sido mas imparcial, yq que yo como residente en el extranjero, también era “apartado” y eso que me intente involucrar y aprender, y desde luego aprender ingles…saludos

  10. lorena dice:

    excelente informe, lo mismo sucede en Tenerife, somos muchas islas humanas dentro de esta ciudad, solo hay que pasar por los institutos IES, los chinos con los chinos, los canarios con los canarios y los ingleses con los inlgeses, afortunadamente mis hijos, argentinos, pudieron formar un grupete con los excluidos, es decir, las minorías, polacos, búlgaros, italianos, uruguayos, brasileños y rumanos, la pasan genial, pues se dan cuenta que la integración de diferentes culturas y razas tiene ese calido sabor de la verdadera amistad y camarederia……. un buen ejemplo nos dan los muchachos a veces.

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