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Pioneros de la participación

por Santiago de Molina — Jueves, 10 de marzo de 2011

Para el arquitecto, el ocupante es un intruso, análogo a la suciedad, algo fuera de su sitio. Los arquitectos a  menudo sueñan con cautivar a la audiencia, pero raramente incorporan a los habitantes al proyecto. (…) [Sin embargo] el usuario tiene un papel tan creativo como el arquitecto.[i]

Para Le Corbusier una de las experiencias más dolorosas y desalentadoras se produjo en 1925, en Pessac. No mucho después de haberse consumado, la eufórica arquitectura moderna había sido destruida impunemente por los propios habitantes. Travestida. Modificada. Desde su punto de vista, absolutamente incomprendida. Y sin embargo, en contradicción con esa parte de sí que había sido arrollada, el mismo le Corbusier decía años después “la vida siempre tiene razón, el arquitecto es quien se equivoca”[ii]. Si el habitante no había entendido la arquitectura, el responsable tal vez fuese el arquitecto, carente de capacidad de entusiasmar o explicarla.

Sin embargo a partir de fracasos como el de Pessac, la actitud de la modernidad hacia la entronizada figura del arquitecto, apenas hizo amago del más humilde cambio.

Aunque bien es cierto,  no toda la modernidad fue tan opaca a la participación de los usuarios.  El siglo XX hizo pocos, pero sinceros intentos por involucrar a los habitantes en la toma de decisiones de la arquitectura, en explicar las consecuencias de cada una, y en disolver de algún modo, el papel demiúrgico del arquitecto.

Uno de los pioneros en hablar de arquitectura de participación fue Ralph Erskine. En 1948, a 160 kilómetros de Estocolmo, en Gästrique-Hammarby recurrió por vez primera a la consulta de los futuros habitantes. Con él se reunieron la mayor parte de los esquimales, sureños, y colonos, para la creación del nuevo poblamiento. Desde allí se hizo extensivo al resto de su obra.

He observado que la participación en las discusiones sirven a diversos fines. En primer lugar, aportan al planificador y a los habitantes informaciones sobre necesidades y preferencias, (…) en segundo lugar, es vital para el éxito del proyecto que el mayor número posible de habitantes comparta de buena gana y a sabiendas la responsabilidad de la creación y por ende de las consecuencias de los planes. En tercer lugar, es muy importante el aspecto pedagógico de dicho ejercicio.[iii]

El talante de Erskine se encuentra a medio camino entre una educación cuáquera y la alta cultura sueca, dialogante hasta el extremo más increíble[iv]. No obstante una de las experiencias más importantes en cuanto a la participación se dio en un país con una tradición arquitectónica completamente distinta.

Byker, una localidad de Newcastle, había sido creada en 1880 para dar alojamiento a dieciochomil obreros de las industrias de Newcastle. No obstante en 1968 el deterioro era imparable y se hacía necesario algún tipo de medida. Una vez consultados los habitantes, cerca del ochenta por ciento apostaba por el realojo como mejor solución a su compleja situación. Hasta 1959 habían aparecido más de cien  pequeños comercios entre las viviendas. “Byker para la gente de Byker” fue el lema municipal para la propuesta de regeneración[v].

Erskine recibió el encargo en septiembre de 1968. Su hija Jane y Arne Nilsson se fueron a vivir allí para conocer la problemática de cerca. Un mes después se presentó un memorando, en el que quedaba plasmado que en el realojo debía darse prioridad a los habitantes de Byker, después a los usuarios exteriores, y en tercer lugar a los que aportaban capital. Quedaba allí reflejada la intención de crear un plan urbano y las edificaciones completas, preparadas en íntimo contacto, tanto con los residentes, como con las autoridades.

Erskine decidió abrir un despacho cerca de la obra[vi]. Caprichos del destino, casualmente se empleó el local de una antigua funeraria. Allí llegaron a trabajar cerca de veinte personas. Pronto los habitantes entendieron el estudio como un servicio más[vii]. En 1971 se inició la construcción de una manzana piloto para el que se ofrecieron voluntarias cuarenta y siete familias. Desde luego, se pusieron algunas dificultades por parte del ayuntamiento. La tardanza en la construcción de la segunda parte de Byker hizo que las primeras familias realojadas tuvieran la sensación de que se había experimentado con ellas. Y que por contra,  no se les había compensado en absoluto.

Una década después se construyó el muro.

Mats Egelius señala que el muro fue una solución impuesta por el ayuntamiento. David Dunster apunta que el desfavorable clima de Newcastle se ve atenuado de esa manera.

Posiblemente debido a la falta de participación de los usuarios el muro es menos exitoso que las viviendas bajas desde el punto de vista de los residentes  (especialmente los que no viven en él). Sin embargo los que lo habitan valoran las espectaculares vistas y las galerías de entrada.[viii]

El muro sobrepasa el medio kilómetro de longitud. Erskine propuso para la difícil articulación de una de sus caras, una composición de grandes ladrillos de colores. Igualmente con ese sistema se señalaban los lugares de entrada. Pero si la trasera poseía aires de festivo capricho ornamental, al otro lado, la multitud de materiales daba idea de una arquitectura generada por los propios habitantes.

No era algo fortuito. Se empleó precisamente madera aprovechando una idea arraigada en la mentalidad inglesa que vincula este material con lo provisional. De modo que los propios inquilinos la sustituyesen por materiales diferentes o fuese pintadas con otras tonalidades con el transcurso del tiempo.

Con los años la polución ha acabado atenuando los colores y ha dado a la cara de ladrillo un aspecto mucho más masivo y brutal. El contraste de ambas fachadas se ha incrementado pero aun hoy resulta un conjunto extraordinariamente sugerente.

“Existe la complejidad por el desorden, no complejidad a través de la interacción de sistemas de diseño intelectualmente sustantivos”[ix]. En el caso de Byker Wall, se trataba además de un proceso que germinaba a partir de las elecciones particulares de los propios habitantes.

Charles Jencks profetizó que Byker Wall podía llegar a ejercer más influencia en las siguientes generaciones de arquitectos que la colonia Weissenhof en la arquitectura moderna[x]. Pero la verdad es que prácticamente 30 años después, y confirmando una vez más la incapacidad de la profesión para el ejercicio oracular, no parecen haberse acertado los pronósticos. (Al menos hasta hoy). Es más, aparte del trabajo de Erskine, apenas media docena de ejemplos lograron cierta calidad por medio de estos procedimientos de diseño conjunto. Hoy 20 años después de Byker Wall, la aparición de nuevas herramientas de participación hacen de estos antecedentes motivo de reflexión sobre las posibilidades de la arquitectura en relación a sus habitantes.

Si para todo el siglo XX el trabajo diario del arquitecto fue mostrar cierta continuidad coherente entre la obra y la trayectoria vital de su autor, el empleo de la participación, ya por entonces, puso de manifiesto que esto no tenía por que ser cierto de modo absoluto. Principalmente aparecieron como novedad las necesidades y opiniones reales de los habitantes como inexplorado dato de partida capaz de enriquecer la obra con sorpresas.

Si este modo de trabajo permaneció arrinconado en algún oscuro lugar durante mucho tiempo, hoy el desarrollo de las herramientas sociales, con sus estrategias de inter-conexión y comunicabilidad han impuesto formas de participación herederas de ese antiguo brote.

Tal vez por eso, Byker Wall merezca aun ser recordado como un caso pionero. Y de recibir por ello cumplido recuerdo.

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Santiago de Molina

arquitecto y docente madrileño hace convivir la divulgación y enseñanza de la arquitectura, el trabajo en su oficina y el blog Múltiples estrategias de arquitectura

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notas

[i] HILL, Jonathan, “El arquitecto ilegal”, BAU nº 19, Revista del colegio de arquitectos de Cantabria, Castilla y León Este y León, Primer semestre 2000, p. 22 y 23.

[ii] BOESIGER, Willy, Le Corbusier, Editorial Gustavo Gili, Barcelona, 1992, p. 29, también en BUNDELL Jones, Peter, “Three kinds of participation”, Architectural Review, vol. 1081, 1987, Marzo, p. 62

[iii] COLLYMORE, Peter, Ralph Erskine, Editorial Gustavo Gili, Barcelona, 1983, (Título original, The Architecure of Ralph Erskine, 1982), p. 22.

[iv] Estos dos puntos son claves desde el punto de vista de Peter Collymore. Los cuáqueros no celebran oficios sino reuniones, a consecuencia de eso tal vez Erskine “no pontifica” sino que está involucrado en la discusión al mismo nivel que el resto de los participantes. Véase Ibídem COLLYMORE, p. 23

[v] EGELIUS, Mats, “Ralph Erskine. The human architect”, Architectural Design, vol 47, nº 11/12, Nov-Dec, 1977, p. 838.

[vi] Siguiendo una inusual actitud nómada llegó a trasladar su estudio a los lugares más inverosímiles. Desde al interior de un barco, a la cubierta de un dársena. Véase entre otros sitios en EGELIUS, Mats, Ralph Erskine, architect, Biggforlaget, Estocolmo, 1990, p. 51.

[vii] Ibídem, EGELIUS,  p. 838.

[viii] Ibídem, EGELIUS, p. 840.

[ix] DUNSTER, David, “Walled town; Byker redevelopment, Newcastle-upon-time”, Progressive Architecture, vol 60, nº 8, aug, 1979, p. 70

[x] JENCKS, Charles, “Introduction”, en Op. Cit., “Ralph Erskine. The human architect”, Architectural Design, vol 47, nº 11/12, Nov-Dec, 1977, p. 753.

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18 comentarios a “Pioneros de la participación”

  1. Hwan dice:

    Profético. La semana pasada releía a Jencks y me moría de la risa por la mordacidad chulesca de cada uno de sus afirmaciones (y hasta pies de foto) en su “Lenguaje de Arquitectura Posmoderna”.
    Enhorabuena por el texto

  2. Javier Ricardo Simón Niño dice:

    Hay una serie de ideas que flotan en la red estos días:catarsis profesional; arquitectura participativa; arquitecto de proximidad; ruptura de torres de marfil.. ¿Será cierto que algo en nuestras conciencias se está empezando a mover?
    Tengo un libro de la obra de Erskine en el despacho; quizás lo tengan muchos compañeros. Lo compré de motu propio, algo me gustó. En la escuela nadie me habló de él. Será momento de revisar el texto y meditar sobre el cambio profesional y la modificación del proceso constructivo.

  3. Santiago de Molina dice:

    Hwan,
    Jencks ha resultado ser un fenómeno. No ha dado ni una, pero sin embargo fue el “portavoz” de una época. Con el tiempo se ha apaciguado. Lástima. Gracias por tu comentario y un abrazo fuerte!

    Javier,
    Estoy contigo que algo tiene Eskine sobre lo que merece la pena meditar hoy más que nunca. Gracias igualmente por tu comentario y saludos!

  4. Karen H. dice:

    La verdad es que Jencks como escritor, buenísimo, como arquitecto mmmm… Santiago, me has reanimado para hacer un viajecito que tengo pendiente desde hace varios años: pasaré por Pessac este verano en camino a Burdeos. Tan cerca que están estas cosas del norte de España como para no verlas ¿no crees?

  5. Stepienybarno dice:

    Te has metido de lleno, Santiago, en uno de los temas que más nos interesan últimamente, pero con un zoom mucho más amplio. Muy buen post.

    Hace unos meses ya nos hablaban los brijunis de las peripecias del bueno de Erskine. La verdad, es que fue un arquitecto de gran talento y el cambio de residencia le vino de perlas para ponerse las pilas a la hora de entender cómo era la nueva sociedad que le tocaba vivir. De hecho, tenemos la suerte de conocer una arquitecta que trabajo con él, y uno de los aspectos que destacaba de él era su humanidad y humildad.

    Y este aspecto, creemos que no es baladí pues para poder transmitir la arquitectura se necesita una gran dosis de entusiasmo e implicación. Por ello, creemos que, en gran medida, para que los procesos de participación ciudadana lleguen a buen puerto dependerá, sobre todo, de dos factores: por un lado, la capacidad de empatía y de interactuar a nivel personal de los agentes implicados y, por otro, como ya se apunta en el post, la capacidad de aprovechar las “nuevas herramientas sociales”.

    Mucho que rescatar del pasado, mucho que aprender del presente (sin ir más lejos: Egipto y Tunez) e ilusionantes posibilidades para un futuro no muy lejano.

  6. oscarq dice:

    Erskine el visionario.
    La “Verona”, ese despacho-barco navegando para ocupar las vacaciones… eso sí presagiaba el futuro nómada de la profesión y “fulltime”.
    La “caja”, esos 6×3=18m2 donde vivían él , su mujer y su hija hasta los 4 años. Eso sí era aprovechamiento del espacio y con dignidad, aprovechando lo autóctono, desde piedras hasta troncos, y sin water (como en la mili en sidi ifni).
    Qué decir de ese colchón colgando con poleas del techo. Hasta aquí se avanzó a los -minipisos-.

  7. Guille dice:

    Extrañamente he estado en Byker Wall, pero no conocía a Erskine (tengo que encontrar algún libro sobre él urgentemente).
    Cuando estuve en Byker pude ver una magnífica exhibición de fotografía de Sirkka-Liisa Konttinen. Ella se dedicó a visitar el barrio obrero (del cual era vecina) antes de que fuera demolido, y fotografiar a sus habitantes, en 1969.
    http://www.amber-online.com/exhibitions/byker
    En 2003 volvió a Byker y volvió a hacer lo mismo, e incluso fotografió a algunas de las mismas familias de nuevo, mostrándonos lo mucho que había cambiado dicha sociedad en ese periodo de tiempo.
    http://www.amber-online.com/exhibitions/byker-revisited
    Tal y como ella comenta…
    ‘Out of the ashes of the old Byker rose the visionary Byker Wall Estate, which was to have rehoused the original community intact, but inevitably didn’t. On the new estate, in the endeavour to put each life ‘in just one picture’, I had the vision of creating a new, virtual, community through my photographic project, introducing neighbours to each other. [...], I wanted to show that every neighbour is worth getting to know.’

  8. Santiago de Molina dice:

    Karen, si el textito te ha animado a viajar, eso ya es motivo de alegría.

    Stepienybarno, estoy con vosotros en que mirar al pasado ayuda a avanzar los posibles éxitos del futuro. Y en el valor de la participación, como no.

    oscarq, efectivamente dan ganas de hablar del Verona y de la caja-casa que se hizo el propio Erskine. Claro que si. Preciosas las dos cosas. Y preciosa la historia de los dos y sus dibujos.

    Guille, muchas gracias por la referencia de Sirkka-Liisa Konttinen. No la conocía y es espectacular. Fotos incluidas

    Gracias a todos por vuestras valiosas aportaciones!

  9. PIONEROS DE LA PARTICIPACIÓN. « Sinergia Sostenible dice:

    [...] Acceder a la noticia. [...]

  10. veredes dice:

    [...] + artículo publicado en laciudadviva.org etiquetas:artículo, participacion, regeneracion urbana, vivienda [...]

  11. Profundizar en la democracia local « La Ciudad Viva dice:

    [...] Pioneros de la participación – Santiago de Molina [...]

  12. STEPIEN Y BARNO » PIONEROS DE LA PARTICIPACIÓN. dice:

    [...] Acceder a la noticia. [...]

  13. Participación sin redes sociales_Pioneros « dice:

    [...] Santiago de Molina Vía: La ciudad viva 10.03, La ciudad viva 20.07, La ciudad viva [...]

  14. Participación sin redes sociales_Arquitectos pioneros « dice:

    [...] Santiago de Molina Vía: La ciudad viva 10.03, La ciudad viva 20.07, La ciudad viva [...]

  15. Renacimiento de la participación: La Mediateca de Sendai « La Ciudad Viva dice:

    [...] ya visto como el desarrollo de modelos de participación en la arquitectura habían sido explorados desde mediados del siglo pasado. Sin [...]

  16. La participación en Caño Roto según Antonio Vázquez de Castro « La Ciudad Viva dice:

    [...] de la cual se ha hablado mucho ya aquí, y muy recientemente lo han hecho Manuel Tochez , Santiago de Molina y stepienybarno e incluso Israel Nagore con su serie sobre open [...]

  17. “¿Para quién es la arquitectura?”. Giancarlo De Carlo y la participación. « La Ciudad Viva dice:

    [...] mismo espacio hemos tratado ya de figuras de relevancia en torno a estos procesos: Lucien Kroll, Ralph Erskine o incluso el renacer de la participación, libre de su desgarbados modos, en el proyecto de Toyo [...]

  18. “¿Para quién es la arquitectura?”. Giancarlo De Carlo y la participación. « La Ciudad Viva dice:

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