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ARQUITECTURA, ARQUITECTOS Y CIUDAD

por Stepienybarno — Viernes, 22 de abril de 2011

Nos parece interesante plantear cómo es la relación entre la arquitectura, los arquitectos, la ciudad y la propia sociedad a la que servimos. De hecho, tanto Brijuni como Santiago de Molina, entre otros, han realizado excelentes reflexiones en la propia Ciudad Viva. Y desde Stepienybarno, cada vez nos parece más importante analizar cuál es papel que jugamos los arquitectos en este planteamiento. Así que, con vuestro permiso, vamos a intentar analizar unas cuantas claves que quizás nos den pautas para mejorar esta relación.

Un plan urbanístico debiera ser el mejor garante para que asegurar el buen funcionamiento de una ciudad. Estos planes han de estar firmados por un arquitecto, aunque cierto es que pueden ir (y debieran ir) acompañados por equipos multidisciplinares, donde se inserten sociólogos, ingenieros, ecólogos o paisajistas.

Pero esta “exclusividad” ha hecho las delicias de muchas oficinas de urbanismo especialistas en poner cuadritos uno al lado de otro. Como suele mencionar José María Ezquiaga, “muchas de ellas se han convertido en meros repartidores de edificabilidad”.

Si esta realidad la trasladamos a los propios edificios, la problemática se agrava todavía más. La gran mayoría de los que forman el núcleo de nuestras ciudades requieren, nuevamente, la firma de un arquitecto. Así que, pararnos a entender qué es lo que hemos estado haciendo en estos años de “bonanza” no parece una mala idea. Por lo tanto, la pregunta que se viene haciendo sobre si la arquitectura interesa (o no) a la sociedad, nos parece del todo relevante. Para responderla, los arquitectos no podemos echar balones fuera, pensar que somos unos incomprendidos (nos encanta sentirnos victimas del sistema) y que es la gente la que no se preocupa de lo que  realmente debiera.

Imagen del barrio de Sanchinarro

Nuestras ciudades a partir del efecto “Guggenheim” han querido posicionarse en el mapa a golpe de talonario. Por ello, más de un alcalde se ha aferrado a su poltrona, acompañado de la estrella arquitectónica de turno. Les ha encantado  el despliegue mediático que ello genera, gastarse todo el dinero del mundo y tener su propio hito particular (asegurando de esta forma infinidad de votos).

Desde este tipo de intervenciones, se ha transmitido a la sociedad una imagen de la arquitectura frívola y distante, más propia de programas de salsa rosa que de algo  serio y respetuoso. Así, mucha gente  identifica a los arquitectos como unos tipos endiosados (con la cartera bien llena) y que no pegan ni golpe.

Por todo ello, entendemos que además de perder una gran oportunidad para trazar puentes entre arquitectura y sociedad, lo que ha sucedido es que nos hemos  distanciado aún más.

Ciudad de las ciencias

Por otro lado, dentro de la arquitectura “pública” nos encontramos con otro grupo de edificios que, aun siendo buenos ejemplos de arquitectura de nuestro tiempo, manejan un lenguaje demasiado extraño. Aquí no hay un problema de calidad arquitectónica, sino de no haber sabido aclarar el nuevo código que se estaba utilizando. A este respecto el arquitecto Francisco Cifuentes, comentaba hace un tiempo, en el foro de Arquia, que  “estamos con la mirada cerrada, sin conexión con la sociedad. No se trata de renunciar a construir, pero si queremos hablar de cambio, salgamos a la calle”.

De hecho, muchas arquitecturas han tratado de imponer  cómo se han de utilizar los edificios, en vez de haberse parado a  entender las verdaderas necesidades de quien los usará y “adaptarse a la manera de vivir de la gente, tratando de servirla, de mejorarla”, como ya remarcaba hace ya unos años José Antonio Coderch, “el arquitecto no debe ensañar a nadie cómo debe de vivir”.

A partir de aquí, la idea que puede tener la sociedad de los arquitectos es de lo más variada, pero, no sin parte de razón, por un gran porcentaje de la misma se les identificará como la mano ejecutora de la alianza político-inmobiliaria. En este punto, poco se puede decir, salvo admitir que la “ciudad trumanizada” de la que hemos venido hablando en los últimos post para la CIUDAD VIVA, en general, ha crecido postrada al sector inmobiliario, y los arquitectos han sido un actor  más de esta triste función.

Pero no todos los arquitectos han ido dejando su huella de manera tan poco afortunada. Muchos otros han construido de manera digna y han trabajado apostando por una arquitectura silenciosa, seria y honrada. Numerosas viviendas de particulares han sido diseñadas con buen criterio y se ha producido una buena comunicación entre usuarios y proyectistas. El único problema que vemos es que estas arquitecturas no han tenido la difusión que se merecían. Por ello, su influencia ha quedado limitada y por tanto, no se han convertido en el  referente que hubiera sido deseable a la hora de estrechar lazos entre arquitectura y sociedad.

Ver la manera en que estas propuestas puedan pasar a un primer plano es una buena tarea pendiente.

Viviendas de Santiago de Molina.

Aun así, no perdemos la esperanza  y estamos convencidos que  en los últimos años ya  están apareciendo interesantes iniciativas que fomentan esta comunicación. Muchos arquitectos han dado vacaciones a su potente ego para poner los pies en la tierra e intentar ser más cercanos al resto de la ciudadanía. Otros muchos navegan en los límites de la propia arquitectura resultando sus propuestas mucho más cercanas, atractivas y entendibles.

De todo ello y mucho más, nos gustaría seguir hablando de ello en artículos venideros. Creemos que para tener ciudades amables, sanas, vivas y sostenibles, los arquitectos tenemos que bajar la guardia, olvidarnos de nuestro “selecto” lenguaje, buscar vías de verdadera participación ciudadana y aprovechar las nuevas tecnologías para acercar la arquitectura a  la sociedad y la sociedad a la arquitectura.

Mucho por pensar, mucho por debatir, mucho por hacer.

Autores del artículo: Stepienybarno

*Stepienybarno está formado por Agnieszka Stepien y Lorenzo Barnó. Nuestra actividad se sustenta en tres pilares básicos: la investigación, la publicación y la redacción de proyectos de arquitectura.

A su vez, somos socios cofundadores de SINERGIA SOSTENIBLE y redactores de LA CIUDAD VIVA.

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17 comentarios a “ARQUITECTURA, ARQUITECTOS Y CIUDAD”

  1. Cristina del Pozo - SUNLIGHT dice:

    Estimados stepienybarno:

    Enhorabuena por el post!

    Se agradece leer comentarios sobre la necesidad de la multidisciplinariedad a la hora de elaborar planes urbanísticos. Siempre he considerado fundamental la visión y planificación del futuro de las ciudades desde diferentes disciplinas, pero mucho mas ahora que hablamos tanto de “ciudades sostenibles”, considero absolutamente necesario incorporar criterios ecológicos, paisajísticos y sociales al discurso.

    Me refiero aquí al paisajismo como proceso y como disciplina que diseña los espacios abiertos de las ciudades. El paisajismo concebido como el elemento estructurante entre el entorno construido y los procesos ecológicos, que actúa como organismo vivo y dinámico y no como un producto de embellecimiento vegetal.

    En la Escuela de Diseño de la Universidad de Harvard – como comentaba recientemente en el Congreso de Urbanismo Sostenible de Vitoria su Decano, el Prof. Mohsen Mostafavi – están convencidos de que es vital el trabajo conjunto de arquitectos, urbanistas y paisajistas para lograr respuestas exitosas a las problemáticas actuales de las ciudades frente a los cambios globales.

    Espero que en nuestro país, se aproveche este periodo en el que “muchos arquitectos han dado vacaciones a su potente ego”, para fomentar espacios de trabajo multidisciplinar.

    También creo que para el proceso de replanteamiento de la disciplina en el que estáis los arquitectos, el post es realista y honesto, y como decís al final deja las puertas abiertas a mucho pensar, mucho por debatir, mucho por hacer.

  2. S. DE MOLINA dice:

    Fantástico post!. Encara con valentía los problemas de desconexión entre arquitectura y sociedad. Creo, con vosotros, que es de los más acuciantes por resolver.
    (Y en un aparte, la referencia a la imagen de las viviendas, parece excesiva…, ¿no?. Yo creo que afortunadamente hay otros casos magníficos de buen hacer. Gracias de todos modos por ver ahí ejemplo de algo. ;)))
    Abrazos

  3. Johnny dice:

    Una de las labores del Arquitecto es preservar la CIUDAD VIVA!

    Por estos días en Bogotá (Col) la suerte de un buen fragmento de parque en pleno centro está en vilo: Un diseño desafortunado que se va corrigiendo gracias a la presión ciudadana, que inició -y sigue creciendo- gracias al trabajo de investigación, divulgación y sensibilización de Arquitectos (con esfuerzos sumados de periodistas e historiadores).

    “¿Que está pasando con el Parque de la Independencia?, ¿por qué tumbaron sus árboles?, ¿se cambió el plan original concebido por Rogelio Salmona? Conversación con Juan Luis Rodríguez, crítico e historiador de arquitectura”

    En el enlace, un audiovisual con la historia en detalle…
    http://esferapublica.org/nfblog/?p=15897

  4. rafael dice:

    Magnífico post, coincido punto por punto con lo que expresáis en él.

    La última década ha sido nefasta en muchos aspectos: se ha olvidado el plan urbanístico como elemento sustancial de plasmación de un modelo de ciudad y se ha convertido en un juego de equilibrio entre los intereses privados y la financiación pública. Ha hecho mucho daño a la consideración de la arquitectura como elemento de propaganda mediática, utilizada arteramente por políticos cada vez más mediocres.
    En todo este escenario, muchos arquitectos han estado implicados, unos por acción por intereses económicos y egocéntricos, y, la mayoría, por omisión callando y otorgando sin la más mínima actitud crítica que la situación merecía.
    Y que decir de esa separación entre la profesión y la ciudadanía ¿conocemos las preocupaciones, las inquietudes, la forma de vida….. de los que se suponen son nuestros clientes? Un ejemplo, nos venimos quejando de la falta de innovación en un sector tan mayoritario y tan cercano a esas preocupaciones ciudadanas como es la vivienda. Nos quejamos de la rigidez normativa y echamos balones fuera ¡¡¡¡¡ que catetos son estos clientes!!!!
    Hay que ser modernos, mira que exigir que en el dormitorio quepa la cama y un armario, por favor. ¿Qué papel ocupa, por ejemplo la vivienda entre los trabajos de las escuelas de arquitectura? mínimo, lo que prima son los grandes equipamientos, la arquitectura monumental pero, eso si, SOSTENIBLE.

    Afortunadamente creo que hemos tocado suelo y ya aparecen profesionales con otra visión de su papel en esta sociedad compleja, valoran las opiniones de sus clientes, cuentan con otros profesionales de disciplinas diferentes, en fin, no se creen el ombligo del mundo.

    Otra vez, gracias por vuestro post.

  5. Javier Ricardo Simón Niño dice:

    Magnífico.

    Es un placer encontrar plasmado negro sobre blanco las mismas ideas que uno desea transmitir y no sabe cómo. Y todavía más lo es darse cuenta de que no se es el único en pensar así.
    Hay que seguir adelante y convertirnos en revulsivos, tanto de la sociedad como de muchos de nuestros compañeros que quizás están en la necesidad de recibir un empujoncito para manifestar activamente su indignación.

    Gracias

  6. Oscar dice:

    Me interesa de este post acentuar la incomprensión que hacia la sociedad que nos rodea – nuestra cliente al fin y al cabo – esta mostrando la enseñanza de la Arquitectura en las Escuelas y el trabajo en general de la docencia de la misma desconectado de lo que tiene que ser la arquitectura cotidiana.

    Los alumnos salen de su formación completamente desconectados con la realidad del día a día y muy mediatizados por el pensamiento de hacer arquitectura de concursos y revistas, de los que la docencia se nutre en parte.

    Los que llevamos muchos años en contacto con la sociedad como cliente, intentando día a día que la cultura de la gente incluya sensibilidad hacia la arquitectura para valorar mas cada día propuestas sencillas y con cultura de buena arquitectura y construcción, que sea sostenible, adecuada en costos y planteamientos a la verdaderas necesidades, alejada de preciosismos y filigranas de carácter mediático y político, echamos mucho, mucho, de menos un cambio radical en el pensamiento docente de la arquitectura.

    Mientras no exista una unidad de pensamiento en la profesión respecto a ese asunto, difícilmente vamos a conseguir que la sociedad en general y las instancias políticas ( tan interesadas en la arquitectura de relumbrón) formen una opinión de lo que verdaderamente es arquitectura y se valoren las obras que hoy en día pasan desapercibidas para el gran público, aunque los usuarios de las mismas las estén valorando enormemente al vivirlas.

  7. Stepienybarno dice:

    Mil gracias a todos por vuestros amables comentarios!
    La verdad es que es un gusto leer tus palabras, Cristina. A buen seguro, que el paisaje debiera coger un papel totalmente protagonista dentro de las dinámicas del territorio. Hay mucho que aprender al respecto y en la transdisciplinariedad está el futuro. Mentes abiertas para proyectos flexibles.

    Por otro lado, estamos de acuerdo, con Johnny, que para acortar las distancias entre arquitectura y sociedad hace falta dar un volantazo de ciento ochenta grados. Suerte con esa “presión ciudadana” de la que nos hablas.

    A su vez, hay que insistir en que lo que tocaba no era arrojar contra la sociedad una arquitectura “incomprensible”, sino haber buscado métodos para poder transmitirla sin que su propio lenguaje asuste a quienes deben disfrutarla. Ese ego, del que habla Rafael, tiene mucho que ver con esta triste realidad.
    Tenemos muchos edificios de obra pública que se han construido para equipar a nuestros pueblos y ciudades de múltiples servicios. Seguramente, en muchos casos, han sido excesivos en número y tamaño, pero este no ha sido tanto el problema, como el hecho de que han resultado arquitecturas demasiado rebuscadas para el común de los mortales.

    Se trata de tener un porcentaje amplio de buena arquitectura. No, de que se nos reconozca fuera de España, por ser un país puntero a nivel arquitectónico, cuando en realidad lo que se está reconociendo es el valor de unas obras concretas. Por eso, Santiago, tus viviendas nos parecían un buen ejemplo de lo que podríamos llegar a tener. Mucha arquitectura buena, sensata y sin estridencias. No hacen falta tantas fachadas de colorines para que se vea que hay un arquitecto detrás, precisamente cuando el edificio habla poco, es cuando el arquitecto más brilla.

  8. Stepienybarno dice:

    El otro frente que abre Oscar, para nosotros es especialmente interesante.
    Las Escuelas de arquitectura tienen una responsabilidad mucho mayor de lo que pudiera parecer y es una gran irresponsabilidad que no se asuman una serie de cambios más que necesarios. Los estudiantes entregan muchos años de su vida como para no recibir una formación mejor a cambio. ¡Aquí es, donde de verdad nos la jugamos!

    Ojalá, Javier, estos post, vuestros comentarios y la energía que aquí se crea, sirvan, como dices, de revulsivo para encarar el futuro con más aplomo.

  9. Jose Manuel Padilla dice:

    La simbiosis entre la ciudad y Arquitecto, es importante, aunque también entre los arquitectos se olvida quizá no del todo pero queda en un silencio el papel del Urbanista, la pregunta es ¿También es por cuestiones del “ego arquitectónico” de ese lenguaje privado que manejan?. Para poder construir el futuro de nuestras ciudades tenemos que repensar muy fríamente estas cuestiones; y entender pues que la transformación llegara cuando estas fronteras de difuminen. Entre la sociedad, los especialistas y también los arquitectos.

  10. carla ortegas tavares dice:

    Muito interessante este post!

    Esta é uma temática que me atormenta, sou arquitecta e não consigo compreender a “forma como se acha” que se anda a fazer cidade!!!

    Parece-me que todos os ensinamentos teóricos sobre paisagem, sobre forma e desenho urbano, ficaram esquecidos nos livros da biblioteca e nas cadeiras da faculdade. Está tudo invertido, perdem-se oportunidades e a cidade continua a ser feita de partes, partes de edificabilidades. Mas, também não posso deixar de lançar uma crítica a “alguns arquitectos paisagístas” que “decoram” partes de cidades, à semelhança de alguns arquitectos lançam traçados físicos, rígidos, esquecendo aquilo que importa…uma cidade vive, pelas pessoas e pela forma como a vivênciam.

    Concordo e subscrevo, é urgente a multidisciplinaridade “activa” de todas as especialidades, mais quando estamos nesta viragem de paradigma e as cidades serão os locais onde vamos habitar no futuro, logo obrigação de repensar como adaptá-las às novas realidades humanas.

    Por uma prática profissional consciente.

  11. Kobijo dice:

    La verdad, en ocasiones, duele.

    Efectivamente, muchas veces hemos actuado como “mano ejecutora de la alianza político-inmobiliaria´´, haciendo encaje de bolillos para apurar edificabilidades y pegándonos con el técnico de turno para conseguir el detallito que nos haga sentir mejor, creativamente hablando. Y sin olvidar los aspavientos cada vez que leemos el PG, acordándonos a todas horas del redactor. Eso es echar balones fuera y lamerse la herida.
    Me encanta que lo hayáis denunciado claramente. Por mi parte haré examen de conciencia.

    En cuento al tema de los equipos multidisciplinares, estoy totalmente de acuerdo con vosotros y con los comentarios anteriores. Personalmente, me gustaría hacer hincapié en la participación ciudadana.
    Un equipo de sociólogos que diseñe una estrategia de participación en el proceso creativo debería ser obligatorio. Por creativo entiendo la redacción de un plan urbanístico, de un proyecto de urbanización, de un plan estratégico o la asignación de un uso a un solar municipal… Vecinos, comerciantes, alumnos del colegio de al lado, los que pasean al perro por la zona y un largo etcétera, según el proyecto, tienen que ser escuchados y tomados en cuenta.
    El habitante y usuario tiene que ser integrado en este proceso. Nuestro papel como arquitectos radica en dar solución a los problemas por ellos planteados (y a muchos otros, obviamente).
    Y en la frase anterior he dicho “como arquitectos´´ porque estoy convencida que antes que arquitectos tenemos que ser ciudadanos. En ocasiones se nos olvida.

    Así, ese “ego´´ del que se habla nos hace seguir a nuestro tran-tran, definiendo hasta la saciedad una junta por ejemplo, pero ay, luego llega Paco con las Rebajas. Y Paco en realidad es el usuario que lo coloniza todo. Esto me encanta.
    El paño de vidrio inmaculado, que debía desaparecer o reflejar su entorno, acaba lleno de pegatinas de marcas de chuches y ofertas varias pegadas a todo correr en cartulinas de colores fosforitos. Es genial. Eso nos pasa por no escuchar.

    Yo he decidido poner el contador a cero y agudizar el oído.

    Gracias por vuestro artículo. Ha removido, que es de lo que se trata.

  12. Israel dice:

    Yo veo claro el tema, si la arquitectura quiere realmente tener alguna posibilidad remota de cambiar-mejorar la sociedad, no puede conseguirlo únicamente a partir del diseño (forma) y de las capacidades y estrategias proyectuales del arquitecto, por muy brillante que éste sea. Se hace hoy más que nunca necesario que la profesión comience a establecer lazos con otras disciplinas, formando equipos multidisciplinares (sociólogos, políticos, urbanistas, usuarios, medios de comunicación???…etc..) capaces de encarar los problemas desde una aproximación holística, ofreciendo soluciones integrales que den respuesta a cada situación concreta y conflicto localizado.

    Las dificultades que desde la forma, tenemos los arquitectos para dar respuesta a la complejidad de de los problemas existentes la sociedad-ciudad, son brutales. Sin embargo, aunque todos los que escribimos aquí coincidimos más o menos en esto, la idea del “arquitecto como genio creador”, capaz de resolver todos los problemas por sí solo, es todavía muy fuerte en la profesión. Y como todavía todo esto no está claro para la profesión, tampoco está claro para las escuelas de arquitectura, que siguen formándonos de manera bastante “cerrada”.

    Como comentaba Santiago de Molina en un reciente post, quizá las escuelas de arquitectura debieran empezar a considerar en sus programas cuestiones como la participación y la transversalidad profesional, si de verdad quieren adecuar la formación del arquitecto a los nuevos tiempos.

  13. Ricardo dice:

    Y de nuevo volvéis a ser motor de otras reflexiones, con algo que es más que sabido por todos y, aún así, nadie hace nada.
    O al menos, como indicáis, nada que sea “vea”, refiriéndome con esto a una adecuada repercusión.
    Salvo adscribirme a vuestra reflexión y añadir que gracias a la Red 2.0 esto, nuestro sistema y nuestra forma de ver el mundo, están cambiando, poco más que decir!
    Gracias por el artículo, como siempre.

  14. Stepienybarno dice:

    Mensaje publicado en Facebook por ArquiCoach / Rocío Tapia

    “Esos 3 círculos me recuerdan a las funciones económicas de una empresa: Función Financiera, Función Gerencial y Función Impulsora. Porque además dependiendo de lo grande o pequeña que sea la empresa se maclan más o menos. Tal y como lo habéis dibujado es como la situación de un autónomo y extrapolando conceptos serían:

    Función Financiera: CIUDAD, porque se hace arquitectura por y para el ciudadano. Es el que retribuye tu trabajo.

    Función Gerencial: ARQUITECTURA, porque es la forma de dirigir el trabajo el que determina el proyecto.

    Función Impulsora: ARQUITECTOS, porque somos nosotros desde donde sale el empuje para buscar clientes adecuados que retribuyan justamente nuestros servicios. Porque parte de nosotros la forma de gestionar la arquitectura y buscarle un futuro, encontrando un futuro nuevo de actuación para nosotros.
    ¡El quid es que es en esta función es dónde hay que trabajar tirando la mentalidad de la escasez y el coaching va que ni pintado! Me encanta mi trabajo :D”

    Publicado con su consentimiento.

  15. Stepienybarno dice:

    Muchas gracias a tod@s por vuestras palabras, da gusto ver el interés que genera el tema.

    La verdad es, que estamos totalmente de acuerdo con Jose Manuel y Rocío. No podemos pensar en derribar nuestros muros con la sociedad si no “dulcificamos” nuestro lenguaje, “se hace arquitectura por y para el ciudadano”.

    Igualmente interesante nos parece el punto de vista de Carla e Israel. No parece prudente seguir cada uno encerrado en nuestro rincón. El futuro pasa por el asociacionismo y la permeabilidad disciplinar. En este punto es interesante el planteamiento de si esta transdisciplinariedad se debe, incluso, producir en uno mismo o sería querer abarcar demasiado.
    O producimos sinergias entre todos o no tendremos muchas opciones de avanzar. ¡Qué importante, como apunta Kobijo, hacer examen de conciencia!! Tampoco es cuestión de flagelarnos, pero un punto de autocrítica siempre viene bien.

    Y por supuesto que la red 2.0 (Ricardo) debe jugar un papel principal. El problema es que mucha gente todavía está subiéndose al carro 1.0, que camina muy despacito. Se ha cambiado de marcha y la velocidad aumenta. Lo mejor de todo es que esto no ha hecho más que empezar y el futuro cada vez está más cerca. Ahora toca seguir los pasos de movimientos que se echan a la calle y reúnen en el espacio público una energía increíble.

    El camino está abierto, ahora toca seguirlo.

  16. STEPIEN Y BARNO » ¿PUEDE LA RED ACERCAR LA ARQUITECTURA A LA SOCIEDAD? dice:

    [...] nuestro artículo de ARQUITECTURA, ARQUITECTOS Y CIUDAD, poníamos encima de la mesa la distancia que separa a los arquitectos de la sociedad. En el [...]

  17. Jose dice:

    Seria bueno,que en cada fotografia constara el autor de las fotografias,mas que nada para que el mundo y los humanos trabajaramos en total armonia,las fotografias no se hacen solas,alguien las parío.un saludete

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