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Los procesos de intervención socioeducativa en barrios carenciales

Resumen del artículo

La periferia de la ciudad de Sevilla, en un arco que va del sur al norte a través del este, está formada por una serie de barrios, que si bien en su totalidad no son conflictivos, si que arrastran carencias tradicionalmente sentidas por los ciudadanos y soportan importantes bolsas de marginación y pobreza, sobre todo en los extrarradios de los propios barrios. Así podemos enumerar desde el sur, barrios como el Polígono Sur, hacia el este, carretera de Su Eminencia, Candelaria, Madre de Dios, Los Pajaritos, Santa Teresa, Polígono de San Pablo y Polígono Norte.
Por otra parte, podemos mencionar, además, una serie de barrios, también de sur a norte y pasando por el este, que tradicionalmente estaban muy lejos del circuito urbano, para multitud de servicios y para la cobertura de necesidades básicas, pero que hoy en día se encuentran totalmente integrados, a través de las autovías de circunvalación que rodean la ciudad. Estos barrios son Bellavista, Padre Pío, Palmete, la Negrilla, San José de Palmete, Torreblanca, Valdezorras, El Vacie, San Diego, la Bachillera y San Jerónimo.
En otro orden de cosas, en el sector norte de la ciudad encontramos dos barrios que desde su construcción, a principios de los años setenta del pasado siglo, estaban muy alejados del centro urbano, nos referimos al Parque Alcosa y Pino Montano, pero no los incluimos en este informe porque las características generales de la población, aun siendo personas de la clase obrera, no son equiparables, en su inmensa mayoría, a las situaciones que vamos a describir y además la forma de construcción y los servicios de los que disponen, alejan mucho a estos núcleos de la problemática en estudio. Bien es verdad que existen pequeñas zonas y algunos grupos aislados de personas con problemas, sobre todo relacionados con el ámbito de las drogodependencias, pero no son significativos en el conjunto de la población.
Por consiguiente, podemos apreciar como existe un doble semicírculo paralelo, en desventaja social, en los límites de la ciudad. A través del desarrollo de las comunicaciones y del uso generalizado de coches y motos, las distancias entre estas zonas eran cada vez más cortas y con motivo de la EXPO'92, y como podemos ver en el Plan General de Ordenación Urbana (1991), la construcción de autovías de circunvalación, avenidas transversales y radiales, rondas intermedias y el libramiento de muchos terrenos por los que circulaba el ferrocarril, y que ahora en algunos tramos es subterráneo, ha favorecido totalmente la comunicación entre todas estas zonas, según se puede ver en la documentación del Plan General de Ordenación Urbana de 1992.
La población de estos barrios está dentro de lo que tradicionalmente se ha conocido como clase obrera. Desde el punto de vista sociológico, y teniendo en cuenta los grandes cambios que se han producido en la conceptualización de las clases sociales, hoy no podríamos afirmar rotundamente esto, pero si podemos asegurar, como también recoge Villasante (1976), que son los sectores más desfavorecidos de la sociedad, por situaciones personales, familiares, sociales, educativas, sanitarias, culturales, urbanísticas...
Pero dentro de esta clase obrera, desde siempre, hubo unos sectores más desfavorecidos que otros, serían aquellos sin empleo fijo, sin cualificación profesional, sin estudios y por ende sin muchas perspectivas en la vida. Estas gentes más desfavorecidas son en gran número los que pueblan, muchos de los barrios citados anteriormente y decimos esto, porque ya hay algunos de ellos que por remodelación de la ciudad, la cercanía al centro, la mejora de las comunicaciones y los servicios, la proximidad a centros comerciales, etc., han pasado a ser espacios muy apetecibles para la especulación inmobiliaria y se están convirtiendo en lugares deseados por las capas más bajas de la clase media sevillana.
Podemos asegurar, sin temor a equivocarnos, que hoy en día, en relación con el índice de subida de los precios y la renta per cápita del país, amén del aumento progresivo del paro, que como decía hace años Salvador Giner (1984), afecta casi al 20% de la población, y que actualmente segón diversas fuentes afecta al 10% de la población española, nos encontramos ante una situación endémica que afecta a la propia distribución de bienes y privilegios y, por lo tanto, los que tienen trabajo se han convertido en unos privilegiados. Se está produciendo un aumento en esta población desfavorecida, dentro de los barrios y en algunas zonas ancestralmente marginales del centro histórico de la ciudad. Además todos estos ciudadanos, sumarían un colectivo de más de 300.000 personas, con lo cual estamos hablando de un sector significativo de una ciudad que tiene una población de derecho de algo más de 700.000 habitantes, con arreglo a los datos de los que dispone el anuario estadístico del ayuntamiento de Sevilla (2003).
Es evidente, que las condiciones de vida han mejorado hoy, ostensiblemente, en la mayoría de estos barrios. En casi todos hay agua corriente, caliente (salvo en una parte de El Vacie, ya que es un núcleo de chabolas y no disponen de este preciado líquido), hay electricidad, teléfonos, televisión, lavadora, frigorífico, vídeo, DVD, coche, moto, etc. Pero existe una pobreza significativa que no se palía teniendo muchos bienes materiales, sino que hay que profundizar en las causas de esa pobreza, las consecuencias que produce y también la situación en la que se encuentran esos bienes. Así por ejemplo casas y pisos que son más propios de cubiles de fieras que hogares de seres humanos, coches que funcionan de milagro y es milagroso que no provoquen accidentes y así podríamos seguir con un largo etcétera que no es objeto, propiamente dicho, de este artículo.
En nuestro país, la crisis económica mundial está afectando profundamente a nuestra sociedad, y a toda Europa en la que el paro afecta ya a más de doce millones de personas, sólo en la Unión Europea. Por otra parte, la pobreza en nuestro país,
según el último informe de Cáritas afecta a once millones de personas, aunque los casos más severos sean sólo ocho millones, problemas graves como el de la drogadicción va en aumento, sobre todo en el consumo de cocaína y las drogas de diseño, además como se decía en una guía divulgativa del Comisionado para la droga en Andalucía (1986), el fenómeno ha tomado un cariz diferente, ya que el incremento del consumo de drogas, distintas a las habituales (alcohol y tabaco) en nuestro entorno cultural, ha generado un problema social de difícil solución.
Esta profunda crisis que padecemos se agudiza en los barrios más marginados y así, a lo largo de este informe intentaremos ver las características de esta población, las causas que provocan estas situaciones, la justificación de la intervención socioeducativa, ya que como dice March Cerdá (1988), debe existir un área de intervención socioeducativa sobre la problemática de la inadaptación social, y las posibles alternativas y salidas para esta población.

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