Violencia de Género, Urbanismo y Vivienda

La Ciudad VivaViolencia de Género, Urbanismo y Vivienda
por Nuria Alvarez Lombardero(UK) — Viernes, 27 de enero de 2012
Desde que en 2004 se aprobara la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género hemos contemplado un cambio en los medios de comunicación y la opinión pública en relación a la mujer en España. Con la revelación y reconocimiento como delito de aquellos actos violentos que habían estado ocurriendo durante siglos en el ambiente privado domestico contra la mujer, la sociedad ha comenzado a reflexionar sobre las relaciones patriarcales tan intrínsecas en la sociedad española. Sin embargo parece que la revelación de estos actos y persecución de los maltratadores, así como la defensa y protección de sus víctimas, no han sido suficientemente efectivas como para conseguir una reducción del número de víctimas significativo en los últimos años. La persecución y rechazo de este delito no han conseguido borrar las relaciones de dominación del hombre sobre la mujer tan intrínsecamente imbuidas en nuestra sociedad. En este artículo indagamos brevemente sobre la posible relación entre la configuración espacial que vivimos diariamente en nuestras ciudades y esta relación de dominación, y con ello aportar una serie de reflexiones que puedan ayudar a combatir estos actos violentos.
Imagen de la pelicula Que he hecho yo para merecerme esto (1984) de Pedro Almodovar sobre la violencia domestica en una vivienda de un poligino de viviendas de Madrid
Según la historiadora Gerda Lerner la existencia de las relaciones patriarcales en nuestra sociedad, por las cuales el hombre domina sobre las mujeres en la familia y por tanto en la sociedad, se remonta a la antigua Mesopotamia, donde  la autoridad absoluta estaba en la figura del padre (Gerda Lerner: La creación del patriarcado ,1990). Esta dominación se mantuvo de forma estable en la sociedad hasta que en los inicios de la revolución industrial la mujer comenzó a trabajar fuera del hogar, adquiriendo independencia económica y rompiendo así con esta larga tradición patriarcal. No obstante esta liberación se vería pronto confrontada por nuevos procesos patriarcales. A mediados del siglo XIX, los poderes políticos de las emergentes sociedades industriales inician diferentes procesos de reforma para paliar las consecuencias de la industrialización en la ciudades y la sociedad, como el aumento de población, la insalubridad, la falta de vivienda, los movimientos obreros, etc. La posición que estas reformas sociales toman está dominada por una actitud patriarcal,  entendiendo el lugar de la mujer en el hogar como base de la estabilidad de la sociedad. En la visión de los reformadores sociales de mediados de XIX el trabajo debe restringirse a educar a los hijos y  mantener el hogar como complemento del trabajo masculino en la industria.
Imagen de la mujer del siglo XIX como protectora de la familia y el hogar en el Retrato de la Familia Bellelli de Edgar Degas, 1858–1867
Durante el transcurso del siglo XIX estas reformas sociales fueron divulgadas a la sociedad  a través de sociedades filantrópicas, códigos morales y de conducta, modelos ejemplares a seguir, tomando forma física a través de la reconfiguración espacial de las ciudades industriales y la restructuración de la vivienda, cambios que afectaron directamente a las mujeres. Por un lado, debido al crecimiento de demanda de vivienda se activan las áreas periféricas convirtiéndolas en las primeras zonas suburbanas residenciales. Ciudades como Londres o Berlín incluyen en su configuración poblaciones circundantes para convertirse en Metrópolis. Con esta reconfiguración territorial se rompe la relación entre trabajo y vivienda, que hasta el momento estaba estrechamente ligada, creando grandes distancias entre ambos lugares, y alejando por tanto a la mujer del trabajo remunerado. La actitud patriarcal que impera en este momento histórico, fuertemente apoyado por reformadores sociales y la iglesia relegará a la mujer al hogar domestico periférico, alejándolas de los centros urbanos donde la vida activa diaria se desarrolla.
Asimismo los poderes políticos deciden junto a reformadores sociales y planeadores urbanos reorganizar espacialmente sus ciudades industriales, como Paris o Barcelona para convertirlas en lugares salubres y estables políticamente. Relacionado con esta reorganización está la restructuración espacial de la vivienda, donde se establecen nuevas relaciones entre sus miembros directamente dictadas por las nuevas normas sociales y de conducta. Esta nueva distribución espacial, en la que solo existirán espacios para actividades diarias de mantenimiento del hogar: la cocina para alimentar, el salón para las visitas, el dormitorio para dormir, etc; perjudica directamente a la mujer, al ser el hogar su único lugar de existencia. En su distribución no existe ninguna estancia en la que la mujer pueda desarrollar actividades o inquietudes personales, a diferencia del hombre que aparte de tener sus espacios de ocio en la ciudad suele tener un despacho propio. Como nos indica Virginia Woolf con el título de su libro, en la vivienda de la era industrial no hay “una habitación propia” para la mujer (Virginia Woolf: Una habitación propia, 1929).
Comparacion entre dos planta de bloques de apartamentos, uno burgues Haussmaniano en el Bulevard de Sebastopol proyectado por el arquitecto Adolphe Riviere a finales del siglo XIX y otro de clase media proyectado para una inmobiliaria en Murcia en el 2010. La organizacion espacial poco difiere de una a otra: largos pasillos, habitaciones separadas y ausencia de una estacia para la mujer que no sea para una tarea domestica diaria.
Esta actitud del planeamiento frente a la restructuración del espacio urbano y la vivienda se mantiene a principios del siglo XX. Entre los años 20 y 50 son los arquitectos del movimiento moderno relacionados con el CIAM quienes en su reflexión sobre la restructuración de las ciudades continúan con una segregación de las  actividades diarias y una estructuración patriarcal de la vivienda. Por un lado, las ideas desarrolladas por Le Corbusier en la Ville Radieuse (1924), y que son recogidas posteriormente en la Carta de Atenas (1933), se promulga una diferenciación y separación espacial entre las distintas funciones que realizamos en nuestra vida cotidiana: habitar, circular, trabajar y recrear; lo que se conoce por zonificación. La distribución de usos en zonas especializadas tiene como consecuencia el aislamiento de zonas residenciales que perfila de nuevo a una mujer aislada y confinada en áreas de bloques de vivienda periféricos sin relación alguna con ningún otro tipo de actividades y especialmente las productivas.
Imagen de la pelicula Que he hecho yo para merecerme esto (1984) de Pedro Almodovar
Por otro lado, la vivienda aumenta su definición como lugar de trabajo o maquina de habitar. De nuevo en su estructura ningún espacio está pensado como lugar de desarrollo personal para la mujer, quien realmente habita diariamente el hogar. Como podemos ver en las imágenes y dibujos de la Unidad de Habitación de Marsella (1946-52) de Le Corbusier, es la mujer la que mantiene esta máquina de habitar y no al contrario. La mujer que trabaja en la cocina y cuida de los niños, pero poco disfruta de los espacios diseñados por Le Corbusier.
Imagen de la vida cotidiana de la Unidad de Habiatcion de Marseilla (1952)
Posteriormente, tras la segunda guerra mundial y hasta los años 70 se repite la misma situación que ocurría en el siglo XIX. Durante la guerra las mujeres trabajaban en los países aliados sustituyendo la mano de obra masculina en una industria fordista. Sin embargo al acabar la guerra se plantea de nuevo un modelo suburbano periférico para dirigir el crecimiento de las ciudades. Las mujeres, tal y como nos indica por ejemplo Beatriz Colomina, volverían al hogar tras la guerra en un universo lleno de nuevos electrodomésticos y aparatos pensados para hacerle su trabajo más cómodo y llevadero (Beatriz Colomina: La Domesticidad en Guerra, 2007). Asimismo se apuesta por el coche como medio principal de transporte y estructurador de la ciudad, encontrándonos con una ciudad basada en las infraestructuras en la que la mujer se encuentra aislada en áreas residenciales sin forma de trasladarse.
Aunque pareciera que estudiar todos estos  acontecimientos urbanísticos no tuviera validez en un problema tan actual como la violencia de género, ya sea porque ocurrieron en el pasado o fuera de España, la realidad es que si observamos nuestras ciudades nos encontramos a menudo con estos mismos problemas de aislamiento, incomunicación, ausencia de privacidad y de un lugar propio en el hogar en la vida cotidiana de muchas mujeres. El desarrollo de estrategias urbanísticas importadas, herederas de una tradición reformadora social patriarcal como son los polígonos de bloques de viviendas modernos o las áreas suburbanas residenciales de vivienda adosada en la periferia de nuestras ciudades, generan una vida cotidiana limitada y una situación de aislamiento continuo para las mujeres como se puede apreciar en películas como Adosados (1995), donde la experiencia y actividades de la vida cotidiana y su espacialidad está fuertemente separada según género.
Imagenes de la pelicula Adosados (1995) de Mario Camus que se desarrolla en un area residencial de la periferia de Madrid
De la misma manera, el uso y repetición de modelos de vivienda con una estructura basada en la norma social y valores patriarcales continuará provocando una situación de tensión en los hogares, donde los sentimientos de inferioridad y aislamiento propician una y otra vez la violencia de género en el hogar. No es de extrañar que sea en estos escenarios, en el propio hogar, donde la mujer se siente más aislada y sin lugar propio,  donde ocurran la mayoría de los actos violentos contra ellas. Quizá por ello una crítica continuada a este tipo de urbanismo no sólo sirva para desmantelar los dispositivos patriarcales que subyacen en él, sino que puede facultar el inicio de una restructuración del espacio urbano hacia una mayor igualdad.
Para mas informacion :
ALVAREZ LOMBARDERO, Nuria: “Reflexionando sobre el escaparate” en Metalocus, no.26, Mayo, 2010
ALVAREZ LOMBARDERO, Nuria: Mujeres en la ciudad. Rompiendo los limites del planemiento moderno, Tesis doctoral, Universidad de Sevilla, 2012.
HAYDEN, Dolores: “What Would a Non-Sexist City Be Like? Speculations on Housing, Urban Design, and Human Work”, Signs, Vol. 5, No. 3, Supplement. Women and the American City, Spring, 1980, pp. S170-S187.
LERNER, Gerda: La creación del patriarcado, Barcelona: Barcelona Crítica, 1990.
COLOMINA, Beatriz: Domesticity at war, Barcelona: Actar, 2006.
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